Guía de la iglesia de Bolmir, Cantabria
Bolmir en una pequeña localidad del sur de Cantabria perteneciente al municipio de Campoo de En Medio, dentro de la comarca de Campoo-Los Valles. Se asienta a una altura sobre el nivel del mar de 848 metros. Se encuentra situada muy próxima al nacimiento del río Ebro y a su primer afluente, el Híjar.
En la actualidad cuenta con casi 190 habitantes censados (2021).
Aunque los historiadores piensan que la aldea de Bolmir debería existir ya en los siglos IX o, al menos, en el X, no hay noticias documentales hasta el año 1057.

Su monumento más importante, objeto de este artículo, es su iglesia parroquial románica de San Cipriano. Es esta zona del Valle del Ebro, como la más septentrional del Valle del Besaya, un área de alta concentración de iglesias románicas debido a la fertilidad de sus campos y a que servía de pasillo de comunicación entre las costas de Cantabria y la Meseta.

En efecto, Bolmir se encuentra a unos pocos cientos de metros en línea recta al sureste de una localidad tan importante como Reinosa y a muy pocos kilómetros al nordeste de la Colegiata de Cervatos y a algo más de Aguilar de Campoo (Palencia).

Iglesia de San Cipriano de Bolmir
La visita a la iglesia de Bolmir, como ya indicamos anteriormente, permite añadir otras muchas iglesias románicas del Campoo y del Valderredible. Concretamente, el importante templo de Santa María de Retortillo se encuentra en sus inmediaciones.
San Cipriano de Bolmir es un templo de pequeñas proporciones pero que, a pesar de ciertas reformas, guarda muy bien su unidad de estilo, ofreciendo muchos elementos arquitectónicos y escultóricos de interés, como su cabecera, la espadaña, la portada meridional, un nutrido número de ventanales y, sobre todo, un amplio repertorio de escultura en la que destaca especialmente su colección de canecillos de temática costumbrista y sexual que conserva.

Por sus relaciones estilísticas con la iglesia del que fuera monasterio Cervatos (1129), con la iglesia de Bustasur (1112) y con la de Pujayo (1132), podríamos decir que la iglesia de Bolmir debió edificarse en la primera mitad del siglo XII.
En origen, era una iglesia construida con sillería, de una sola nave que desembocaba en una cabecera con presbiterio rectangular y ábside de planta semicircular sin retranqueo. La nave tenía cubierta de madera y la cabecera las bóvedas pétreas habituales: medio cañón y cuarto de esfera. La puerta se encuentra en el muro meridional. También es románica, pero más tardía que el templo, la espadaña de los pies.

Entre los siglos XVI y XVII se abrieron a ambos lados del presbiterio dos capillas que se cubrieron con bóvedas de crucería. En este momento se aprovechó la citada obra para sustituir el techo de madera de la nave por otras también de crucería tardogótica. Con la adición de estas estancias laterales, el templo de San Cipriano de Bolmir adoptó una planta de cruz que no disponía en origen.
Exterior
Cabecera
Lo primero que se observa del exterior es la considerable diferencia de altura entre la nave y el ábside. Éste ofrece una limpia estampa, sin columnas ni impostas. En el centro del ábside hay un ventanal de aspillera retocado en época posterior.

Los canecillos de la cabecera se encuentran irregularmente estropeados. Algunos se hallan casi perdidos, mientras que otros ofrecen una estampa bastante reconocible. Cuantitativamente son más numerosos los que muestran animales, bien sus prótomos o sus cuerpos enteros. Además, dos de ellos representan a un hombre y una mujer mostrando sus sexo.

Fachada meridional
La fachada meridional cuenta con la puerta de ingreso con su tejaroz y dos ventanales románicos en las esquinas opuestas.

La puerta parece algo modificada en lo que respecta a la arquivolta interior. Es de pequeñas dimensiones, como todo el edificio. Sus arquivoltas planas y aboceladas son de medio punto y lleva una chambrana con una especie de palmetas que dejan entre cada pareja un hueco ovalado.

Los capiteles inciden en la iconografías más empleada en las columnas de toda la iglesia: águilas con las alas explayadas y pareja de leones afrontados.

Los canecillos figurados del tejaroz muestra a hombres con distintos objetos y en variadas actitudes: uno hace sonar un cuerno de caza, otro soporta el peso de un barril, otro tañe una un arpa, hay también un contorsionista, además de un animal (conejo o liebre).

El ventanal izquierdo de esta fachada está muy restaurado pos haberse encontrado en muy mal estado como se aprecia en la chambrana cuyo ornato a penas es reconocible. Por su parte, el ventanal derecho es de tipo portada y en sus capiteles hay leones superpuestos y un águila con alas abiertas.

Algo más arriba a la derecha de este ventanal hay encastrado un relieve con dos leones de enorme rudeza y esquematismo. El de atrás recoge con una de sus patas el vientre del delantero.

Otros muros y los canecillos de la iglesia
Tanto en los aleros de los muros sur y norte encontramos numerosos canecillos, aunque como es norma en esta iglesia de Bolmir, los hay tan erosionados que son difíciles o imposibles de identificar.

Dentro de las representaciones de animales observamos
un poco de todo: carnero, vaca, ave, cerdo, oso, etc. Algunos parecen
agarrar un trapecio de circo. Las iconografías humanas son
variadas: los hay desnudos mostrando sus partes pudendas, una mujer
parturienta; también hay músicos con instrumentos
musicales, con un libro, con un bastón, contorsionistas,
etc.
En el muro norte hay otro ventanal de tipo portada cuyos capiteles, en este caso, representan el mismo motivo: la ya conocida águila de alas de abiertas.

También hay un ventanal en el hastial occidental cuyos capiteles tienen leones de cabeza común.

Alineada con el muro del imafronte se construyó al sur una gran espadaña románica, pero obviamente más tardía que el resto del edificio que estamos describiendo. Este campanario cuenta con un cuerpo inferior macizo, otro con dos huecos para las campanas de arcos apuntados y por último, el remate triangular con otro pequeño vano.

Interior
El interior es sencillo. Se observa la altura de la nave y su bóveda de crucería con terceletes. El arco románico de comunicación entre el presbiterio y el ábside se conserva, así como la bóveda de medio cañón anterior y de cuarto de esfera posterior.

Los capiteles muestran de nuevo similitudes con Cervatos: leones esquemáticos de grandes melenas que cubren su cuerpo que tienen cabeza común y en el opuesto acantos escalonados rematados en volutas.

El ventanal del centro del hemiciclo, como sucedía al exterior, se limita a ser un vano de aristas vivas con derrame.