Guía de la iglesia de Matalbaniega, Palencia
Matalbaniega es una aldea de la comarca de la Montaña Palentina (al norte de la provincia de Palencia). Se encuentra muy cerca de la emblemática localidad de Aguilar de Campoo. Concretamente a unos 7 kilómetros. Se ubica a la nada despreciable altura de 926 metros sobre el nivel del mar y en la actualidad apenas está poblada. Sólo tiene 5 habitantes censados.
A pesar de su creciente despoblación, Matalbaniega es un lugar conocido por los amantes del arte medieval gracias a su bonita iglesia parroquial románica dedicada a San Martín.

Las referencias documentales a Matalbaniega son relativamente abundantes desde finales del siglo XII, especialmente en relación con el monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo, que ejerció un notable control económico y territorial sobre la zona. Ya en el año 1200 se menciona expresamente el monasterio de San Martín de Matalbaniega, parcialmente donado por particulares a la comunidad premonstratense de Aguilar.
A lo largo del siglo XIII se suceden compras, permutas y donaciones de tierras, lo que pone de manifiesto una intensa actividad agraria y ganadera, centrada sobre todo en el aprovechamiento de montes y pastizales.

Esta dependencia monástica se mantuvo durante siglos, como confirma su condición de lugar de abadengo en el Libro Becerro de las Behetrías de mediados del siglo XIV, compartida entre el abad de Aguilar y la abadesa de San Andrés de Arroyo.

Iglesia de San Martín de Matalbaniega
El templo parroquial de Matalbaniega que una vez fuera iglesia monástica se alza ligeramente apartado del caserío, sobre una suave elevación rodeada de pastos, desde la que se domina un amplio paisaje montañoso que refuerza su carácter de edificio aislado y profundamente ligado al medio natural. Esta posición elevada y solitaria no es casual, pues responde tanto a razones simbólicas como funcionales, propias de su origen monástico. Como veremos a continuación, la iglesia de San Martín de Matalbaniega ofrece alicientes en su noble arquitectura románica, pero sobre todo en su gran colección de escultura figurada.

Arquitectura
El edificio está construido en buena sillería de piedra arenisca, lo que le confiere una apariencia homogénea. Esta roca arenisca se presenta en la actualidad con tonos grises y ocres.
Su planta consta de una única nave rectangular, que se une a una cabecera más estrecha formada por rectángulo presbiterial y un ábside semicircular igualmente más estrecho que el presbiterio, siguiendo el esquema más habitual en la mayor parte del románico español.

A los pies hay una torre campanario de base cuadrada poca altura lo que apenas aporta a la silueta del templo. Su base es románica pero por alguna ruina probable debió ser reconstruida en los siglos XVII o XVIII, época a la que pertenecen los dos huecos de campanas de su flanco septentrional.

A estas reformas se suman otras intervenciones posteriores, como la adición de la sacristía adosada al presbiterio en su costado norte.
La nave, más alta que la cabecera, debió de cubrirse originalmente con una techumbre de madera a dos aguas, como indica la ausencia de contrafuertes en el exterior de los muros y de responsiones en el interior, aunque en la actualidad su interior ha sido profundamente reformado.
Exterior
Cabecera
Exteriormente, el ábside es alto y esbelto, levantándose sobre un zócalo y se divide en tres paños mediante contrafuertes prismáticos. De las tres calles o paños absidales sólo el central cuenta con una ventana de tipo portada muy alargada, con arquivoltas ojivales sobre dos columnillas de sencillas cestas vegetales.

Una imposta recorre el tambor absidal a la altura del alfeizar de la ventana citada.
Ventanales de la nave
La iglesia de Matalbaniega dispone de otros tres ventanales de tipo portada. Uno se encuentra en el muro septentrional de la nave, muy cerca de la torre campanario. Tiene arquivoltas plana y baquetonada, además de chambrana de billetes. Los capiteles están desgastados pero todavía se aprecian figuras de aves.

Los otros dos ventanales se encuentran el muro meridional de la nave a la misma altura. El que se encuentra a oriente tiene un fuste perdido pero el resto se conserva, incluyendo los capiteles. Uno tiene personajes humanos que no se pueden identificar por la erosión recibida. El otro muestra una cabeza -parece humana- conectada a dos lazos vegetales.

Sin duda es el ventanal occidental del muro sur de la nave el más relevante porque tiene la particularidad, poco habitual, de poseer estatuas columnas.

La escultura derecha quizás representa a un abad bendiciendo llevando un báculo en la otra mano. La estatua columna izquierda muestra a un orante con las manos sobre el pecho.

Por su parte los capiteles están decorados con aves de grandes colas (¿gallos, pavos reales?) y con un motivo vegetal idéntico al capitel del otro vano.

Puertas
La iglesia de Matalbaniega didpone de dos puertas. El acceso principal al templo se realiza hoy por la portada abierta en el muro norte, concebida como un elemento monumental pese a su sobriedad. Presenta cinco amplias arquivoltas semicirculares donde se alternan superficies lisas y molduradas, decoradas con baquetones, escocias, medias esferas y taqueado. Actualmente no dispone de chambrana. Estas arquivoltas descansan sobre jambas lisas con dos parejas de columnas acodilladas, rematadas por capiteles historiados.

Por desgracia estas cestas albergan los relieves quizás más erosionados de la iglesia y sus superficies están desfiguradas por la humedad como un castillo de arena. Sin embargo todavía se logra apreciar figuras humanas y animales.

En el muro sur existió otra portada románica, actualmente cegada y semienterrada, de características similares pero más pequeña porque sólo tiene tres arquivoltas, que probablemente comunicaba la iglesia con un claustro o con dependencias monásticas hoy desaparecidas.

Sus dos columnas tienen un capitel desgastado que imita los motivos del corintio clásico, mientras que el opuesto lleva dos grandes aves simétricamente dispuestas.

Canecillos
Uno de los puntos más destacados de la iglesia de Matalbaniega es su magnífica colección de canecillos, tanto en la nave como en la cabecera. Se trata de un conjunto excepcionalmente numeroso, con más de setenta piezas, que sorprende por la variedad de temas representados.

Hay que mencionar que, de nuevo, nos encontramos con esculturas con un avanzado estado de erosión. Si a ello le unimos lo estilizadas de las figuras y su combinación con diversos elementos, nos encontraremos con algunas dificultades para su correcta interpretación iconográfica.

En efecto, aparecen figuras humanas de canon alargado, algunas con connotaciones simbólicas o incluso obscena

Uno de estos personajes porta un libros. En otras ocasiones está haciendo sonar instrumentos musicales como flautas dobles, fídulas ovales o arpas salterio, si bien hay casos en que cabe dudar de si se trata de humanos o de animales músicos (¿monos?). Algunos llevan otros objetos de mayor dificultad de identificación, aunque en uno se reconoce con bastante precisión un cáliz, lo que indicaría que se trata de un sacerdote.

También hallamos a una mujer con serpientes en los pechos.

Dentro del catálogo del bestiario medieval, tanto real como y fantástico hay que destacar especialmente algunos animales simiescos.

En el plano simbólico se reconocen algunos canecillos con el motivo de animales andrófagos.

Especial curiosidad genera la visión de una serie de sirenas aves, de aparente rostro masculino, alineadas en idéntica postura: de frente con las patas apoyadas en cilindros.

También hallamos aves, bóvidos, algún cerdo (o jabalí), liebres, monstruos y animales híbridos.

Por último está a categoría de de motivos vegetales y geométricos, como espirales, tallos entrelazados, bolas y rollos, pero siendo mucho menos numerosos que los antropomorfos y zoomorfos.

Este repertorio revela una interpretación tardía y algo rústica de las iconografías que encontramos en el románico pleno, ejecutada por un taller de recursos técnicos limitados pero de gran expresividad.

Interior
El paso de la nave a la cabecera se articula mediante un arco triunfal apuntado y doblado, apoyado sobre semicolumnas cuyos capiteles constituyen uno de los elementos más destacados del interior. El presbiterio se cubre con una bóveda de cañón apuntado, mientras que el ábside lo hace con una bóveda de horno, solución tradicional que refuerza la sensación de recogimiento del espacio litúrgico.
Los capiteles del arco triunfal repiten el tema del personaje dominando leones, una iconografía de fuerte carga simbólica relacionada con el poder espiritual y la lucha contra el mal. Las figuras, de proporciones toscas y expresivas, se disponen sobre parejas de leones afrontados, a los que el personaje sujeta por el cuello mediante una cuerda. El conjunto recuerda composiciones similares presentes en templos bastantes décadas más antiguos como Frómista o Santa Eufemia de Cozuelos, aunque aquí reinterpretadas de manera más popular.

Como conclusión, la iglesia de San Martín de Matalbaniega se sitúa en un momento avanzado del románico, entre finales del siglo XII y los inicios del XIII. Es uno de los templos más icónicos del románico palentino, gracias a su arquitectura austera pero muy equilibrada y, sobre todo, por su extraordinaria riqueza decorativa.