Guía de la iglesia de San Miguel de Breamo
La preciosa iglesia de San Miguel de Breamo se encuentra sobre un monte a 300 metros sobre el nivel del mar, dentro del municipio de Pontedeume, al este de la ría de Betanzos.
Las noticias sobre este lugar no son concluyentes y en la bibliografía se suele recurrir a ciertos tópicos no demostrados como que la iglesia se asienta sobre un castro antiguo y un lugar de culto precristiano. También se cuenta que pudo ser una fundación de los caballeros templarios.

En cualquier caso, se tiene noticias de un pequeño priorato existente en el siglo XII (1169) aunque no se sabe con qué regla se regía. Hay que esperar a finales del siglo XIV para que haya referencias explícitas de que habitaba el lugar una comunidad regida por la Regla de San Agustín.

Arquitectura
De San Miguel de Breamo sólo nos ha llegado la iglesia, como es habitual. Se conserva en muy buen estado y además se encuentra libre de edificaciones, lo que ligado al ámbito en que se encuentra, en un prado rodeado de bosque, hace que su contemplación sea una auténtica delicia. No obstante, se realizaron restauraciones y retoques en los siglos XVII y XX, como más adelante veremos.

Exterior
La iglesia de San Miguel de Breamo está completamente construida con fábrica de sillería, como es habitual en la arquitectura medieval gallega, lo que no ha evitado un cierto estado de desgaste de las superficies pétreas por la acción de la humedad y, sobre todo, por los vientos atlánticos que la han azotado durante más de ochocientos años. Tiene una sola nave y otra de transepto, formando una cruz latina.

Esta planta no es muy corriente pues los templos de planta de cruz suelen tener tres naves principales. Esta disposición sólo se da en Galicia en las iglesias monásticas de Santa Cristina de Ribas de Sil, Vilar de Donas y San Salvador de Coruxo. Pero además, en San Miguel de Breamo se da la particularidad de que la nave es más estrecha que el transepto.

La cabecera es triabsidal, con ábsides de planta semicircular, siendo el ábside central más ancho y profundo que los colaterales. En éstos se da la circunstancia de que son muy bajos con respecto al principal.

La articulación del ábside central se realiza mediante dos semicolumnas que lo divide en tres calles o paños. En cada uno hay un ventanal con aspillera rodeada de un arco semicircular de aristas aboceladas. Los capiteles de las citadas columnas son vegetales.

Los absidiolos menores son, como ya se indicó, marcadamente bajos y mucho más simples que el central, pues no disponen de columnas entregas y los vanos de iluminación son sólo uno y sin decoración externa.

Los canecillos de esta cabecera inciden mayoritariamente en formas geométricas y vegetales, pero los hay también zoomorfos, entre los que se identifican leones y un carnero.

Las fachadas sur y norte del transepto son, como todo el templo, muy austeras en lo decorativo. Estructuralmente llevan en sus extremos sendos contrafuertes con escarpes. Ambos tienen pequeñas y sencillas entradas auxiliares.

La diferencia fundamental entre ellos es que el norte tiene en el hastial un rosetón con borde festoneado con 16 lóbulos y tracerías modernas que conforman una cruz en cuyos cuatro brazos hay dos aberturas, mientras que en el sur sólo hay un vano alargado de arco semicircular y aristas vivas.

La nave principal es la que más actuaciones ha tenido que sufrir en siglos modernos y contemporáneos por su mal estado, habiendo llegado hasta hace unas décadas con grandes grietas.

En la restauración del siglo XX se rehízo uno de los contrafuertes del lado sur y se sustituyó la sencilla ventana superior de iluminación por un rosetón de exterior estrellado -once puntas- e interior calado con tracerías.

La puerta es de gran sencillez pues no dispone
de arquivoltas ni juego columnario. Sólo consta de un
alargado arco de medio punto que cobija un pequeño tímpano
liso sobre mochetas lisas.
Lo más interesante de esta fachada es que en el contrafuerte
norte hay una muy legible inscripción con el siguiente
texto:
E: M: CCXX: V
Es decir: Era 1225 que equivale al año 1187, que podría hacer referencia al inicio de las obras.
Interior
El interior de la iglesia monástica de San Miguel de Breamo está completamente abovedado. La nave, el transepto y el presbiterio lo hacen con medio cañón, el crucero con bóveda de crucería y los tres ábsides con cuarto de esfera.

Los capiteles de las columnas que conforman el entramado inferior son casi todos vegetales pero hay uno de escultura muy ruda y sumaria que representa a un cazador haciendo sonar su cuerno.

Desde el punto de vista estético, lo más bello del interior es, sin duda, la articulación del hemiciclo del ábside principal. Enmarcados entre la imposta de arranque de la bóveda de horno y una que lo recorre aproximadamente por el centro se abren los tres ventanales con amplio derrame. Por fuera hay arquivoltas de bocel y escocia que rodean estos vanos con la particularidad de que se apoyan en las jambas exteriores y en dos columnas adosadas de enormes cimacios y grandes capiteles y basas.

Otra de las peculiaridades de esta iglesia es que las basas de las columnas del arco triunfal están decoradas con personajes.
