Guía de la iglesia de Santiago del Burgo, Zamora
Zamora y Segovia son las ciudades de Castilla y León y de España con mayor número de iglesias románicas. La zamorana de Santiago del Burgos -protagonista de este artículo- se ha conservado apreciablemente bien. Ofrece al visitante un exterior armónico con sus tres puertas, todas ellas distintas, y la sorprendente altura de su nave principal que desde el interior nos hace parecer que estamos dentro de una catedral.
Pero no hay que confundir la iglesia de San Pedro el Viejo o de los Caballeros con la de Santiago del Burgo, ambas en Zamora, pues son edificios distintos, aunque los dos son románicos.

La de Santiago de los Caballeros se encuentra fuera de la muralla, al suroeste del casco antiguo de Zamora, en una zona llana no muy alejada de la catedral y del río Duero.
Sin embargo, la iglesia de Santiago del Burgo se encuentra mucho más al nordeste del citado casco antiguo, fuera de la primera muralla, donde en los siglos XII y XIII iban apareciendo burgos y arrabales con sus iglesias parroquiales propias. Como ésta parroquia perteneció a la jurisdicción del arzobispado de Santiago de Compostela se la llamó Santiago del Burgo.

Por fortuna, a lo largo de los siglos Santiago del Burgo supo librarse de demasiadas transformaciones más allá de la adición de algunas dependencias periféricas. El acontecimiento más luctuoso lo vivió en el siglo XIX cuando se produjo el desplome de algunas bóvedas de la cabecera y de los tramos orientales de la nave principal, por lo que hubo que rehacerlas.

En 1915 fue declarada Monumento Nacional. A mediados del siglo XX fue el Museo de Bellas Artes. A comienzos del siglo XXI se restauró el entorno y se colocaron asientos de piedra en su perímetro.

Arquitectura
La iglesia de Santiago del Burgo es un edificio tardorrománico construido con sillería de arenisca local que posee planta basilical de tres naves de cuatro tramos, más ancha la central, y cabecera de tres ábsides rectangulares, más profundo el central. Esta característica de capillas de cierre rectangular abarca otros muchos templos románicos de Zamora como Santo Tomé, San Cipriano, San Juan de Puerta Nueva, etc. y que habría que explicar como un arcaísmo prerrománico anclado en estas iglesias románicas zamoranas.

Poseía tres puertas de ingreso y un campanario de tipo torre sobre el tramo occidental de la nave de la Epístola.
Las naves se separan mediante arcos formeros que se apoyan en pilares de sección cuadrada con cuatro semicolumnas, una en cada cara de dicho pilar. Como veremos, las bóvedas originales conjugaban la combinación tan habitual en el románico hispano como medio cañón y arista.
Exterior
Tras la eliminación de la sacristía y otros añadidos posteriores en una anterior restauración, la iglesia de Santiago del Burgo de Zamora ofrece un aspecto muy similar al que debió tener en origen.

La parte exterior que más ha variado es la cabecera, habiéndose modificado el remate triangular del ábside central con una estructura rectangular. Ya vimos que este ábside y parte de la nave central sufrieron la caída de sus bóvedas primitivas en la decimonovena centuria por lo que esta nueva y anómala silueta queda justificada por las reparaciones decimonónicas.

Pero si nos fijamos en los muros de cierre orientales de estos tres ábsides comprobamos que se han conservado los tres ventanales -uno en cada ábside- de tipo portada, que servían de iluminación a la cabecera. Los exteriores son de sencilla arquivolta sobre pareja de columnillas. La ventana del central está más trabajada y tiene doble arquivolta, guardapolvos y cuatro columnas. También hay ventanales parecidos en los tramos presbiteriales tanto meridional como septentrional.
En la fachada oeste, además de la puerta de la que nos ocuparemos a continuación, quedan dos ventanas y un óculo.
Conjunto de tres puertas
El exterior de la iglesia de Santiago del Burgo de Zamora se encuentra salpicado de grandes portadas de contrastada belleza y de distintos elementos decorativos. Tiene tres, en los costados meridional y septentrional, además de la que se halla en el hastial occidental que se encuentra impracticable en la actualidad.

La puerta meridional presenta arquivoltas semicirculares a base de boceles y escocias con una chambrana decorada con particulares arquillos.

Tiene tímpano liso con dos arcos interiores que se unen en un pinjante central adornado con un capitel de hojas vegetales sobre un cogollo. Este pinjante relaciona la iglesia de Santiago del Burgo de Zamora con otros templos lucenses como la propia catedral y el templo de Portomarín. Las seis columnas también ofrecen capiteles vegetales.

Encima hay un pequeño rosetón con óculo central rodeado por una estrella de seis puntas en cuyos brazo hay también horadados pequeños vanos hexagonales.
Por su parte la portada septentrional destaca por la belleza de los lóbulos quebrados en ángulo recto de sus tres arquivoltas. Encima hay un rosetón idéntico al de la fachada meridional.

La puerta del imafronte también es diferente a las anteriores. Tiene tres arquivoltas con los llamados "rollos zamoranos", chambrana lisa y cuatro columnas con cestas vegetales. Encima hay dos ventanales y otro rosetón.

Interior
El interior transmite una gran sensación de medievalidad, por su tamizada oscuridad y el equilibrio de formas aunque llama rápidamente la atención la gran altura de las naves, especialmente de la central.

Como mencionamos al principio de este artículo, los apoyos están constituidos por pilares de sección cuadrada -al estilo de algunas iglesias del románico pleno español- sobre plintos con una semicolumna en cada una de las caras. Los arcos formeros son de medio punto.

La nave central es bastante más elevada que las colaterales por lo que hay un nivel superior con ventanales -claristorio- con arcos de medio punto de iluminación directa. Esta nave central se cubría originalmente con una bóveda de medio cañón sobre arcos fajones que se derrumbó parcialmente en 1820. Por ello, esta bóveda románica sólo se conserva en los dos tramos occidentales. Los tramos orientales y el ábside central se encuentran cubiertos actualmente con bóvedas de crucería modernas del siglo XIX cuando se reconstruyeron para subsanar el colapso indicado.

Las naves laterales se cubren con bóvedas de arista. La mejor perspectiva del interior de la iglesia de Santiago del Burgo se obtiene desde el centro de la nave central, dirigiendo la mirada hacia la fachada occidental pues encontramos las bóvedas de medio cañón de esos tramos, además de los vanos de iluminación del hastial.

Dada la altura de la iglesia y su cierta oscuridad, numerosos capiteles pueden pasar desapercibidos si no nos fijamos bien o contamos con unos prismáticos o un potente teleobjetivo en nuestra cámara.

En ellos trabajaron al menos dos talleres y abundan los motivos fitomorfos pero también los hay zoomorfos donde encontramos arpías (similares a las del interior de la catedral de Lugo), aves picando frutos, una cabeza de felino de la que salen tallos vegetales. Uno de ellos es historiado con el pasaje del Sansón desquijarando al león de Timná.

En esta iglesia zamorana hallamos algunas imágenes medievales y una pila bautismal de gallones en la copa que parece contemporánea al templo.
