Guía de la iglesia de Santiago de los Caballeros, Zamora
La de Santiago de los Caballeros, como veremos en este artículo, es una de las iglesias más interesantes y misteriosas del repertorio románico de Zamora, a pesar de ser de las menos conocidas y visitadas por su ubicación fuera del casco antiguo de la ciudad.
A esta iglesia también se la conoce como Santiago el Viejo o Santiago de las Eras. Para complicar más el asunto, en la documentación histórica surgen dudas cuando se cita la iglesia de Santiago porque a bastante distancia, en el extremo nordeste del núcleo histórico zamorano existe otra iglesia consagrada a Santiago, la de Santiago del Burgo, que es bastante más tardía.

El sobrenombre de "de las Eras" está motivado por encontrarse en el campo, fuera del recinto amurallado, en uno de los arrabales en la llanura, concretamente el que se encuentra al oeste de la ciudad, bajo el castillo de Zamora. Dada su situación, los visitantes que se acerquen a ella, podrán también desplazarse a otra interesante iglesia románica zamorana que sólo dista unos 400 metros hacia el sureste: la de San Claudio de Olivares.

Este templo ha suscitado curiosas historias más o menos legendarias como que fue el lugar donde Rodrigo Díaz de Vivar fue armado caballero en 1072, o que aquí Alfonso VI juró su inocencia en el asesinato de su hermano Sancho de Castilla.

Sin embargo, a nivel documental, esa iglesia no es citada hasta 1168. Una de las primeras dudas que surgen alrededor de este templo es la necesidad que llevó a su fundación y construcción porque no parece que haya cumplido a lo largo de su historia funciones parroquiales. Tampoco se conoce si pudo ser en origen un templo monástico.

A pesar de su aspecto exterior un tanto pobre, que semeja más una ermita de un románico tardío y popular, estamos ante una de las iglesias románicas más antiguas de Zamora, probablemente de las primeras décadas del siglo XII. Algunos autores, incluso, la llegan a situar a finales del siglo XI.

Arquitectura
La iglesia de Santiago de los Caballeros de Zamora es de las más pequeñas de toda la ciudad. Consta de una nave bastante alargada pero estrecha, engarzada a una cabecera formada por el clásico tramo rectangular más ancho y bastante corto, más un ábside de planta semicircular algo más estrecho. Sobre el hastial hay un pequeño campanario de tipo espadaña. La puerta de ingreso se encuentra en el muro meridional.

La fábrica es de piedra arenisca local. Algunos lienzos son de irregular sillería bastante desalineada, mientras en otros se empleó mampostería. No se sabe si esta falta de coherencia en el material de construcción obedece a avatares en su primitiva edificación o más probablemente a ruinas a lo largo de los pasados nueve siglos con las consiguientes reparaciones. Esta secuencia de destrucción/reparación, incluyendo un recrecimiento de la parte superior, se evidencia en la pérdida casi completa de la corona de canecillos románicos que sujetaban el alero.
Antes de restauraciones recientes había algunas dependencias adosadas al costado meridional.
Exterior
El aspecto exterior de Santiago de los Caballeros
resulta de evidente modestia, con apariencia de fábrica
de mampostería y sillares. En la cabecera no hay ni columnas
ni impostas, tan sólo un ventanal de tipo aspillera
En el muro meridional encontramos una pequeñísima y funcional puerta románica parcialmente restaurada de dos arquivoltas planas de medio punto con ancha chambrana ajedrezada.

Interior
El aspecto poco atractivo que Santiago de los Caballeros ofrece al exterior se torna radicalmente cuando entramos. La nave se cubre con techo de madera a dos aguas pero la presencia de dos responsiones formadas por pilastras y columnas entregas -que pudieron servir para recoger un arco fajón- pueden inducir a pensar que se proyectó una bóveda de piedra.
Sin duda lo más perfecto e interesante es su cabecera, con un monumental arco triunfal abocinado, desarrollado como una auténtica portada al disponer de hasta tres arquivoltas plana y aboceladas de medio punto soportadas por otras tantas parejas de columnas. El vano de acceso a la cabecera es muy estrecho como consecuencia de la estructura de arcos y columnas ya comentada. Dentro del ábside hay una pequeña mesa de altar con forma de tau, al modo hispanovisigodo.

Escultura
La belleza arquitectónica que el observador percibe del arco triunfal de la iglesia de Santiago de los Caballeros de Zamora, pronto se amplía cuando pone su mirada en la compleja y llamativa colección de relieves de sus capiteles que se concentran en las seis columnas del arco triunfal a las que hay que sumar las dos de las responsiones del primer tramo de la nave.

Capiteles del arco triunfal
En los tres capiteles del costado meridional, se esculpieron tres rudos leones, dos águilas apicadas junto a una mujer que muestra su sexo y una pareja de leones que ponen cada uno una pata sobre el fruto redondo de una planta. Este último capitel fue esculpido por un artífice bastante más cualificado que el resto de la escultura que estamos analizando.

En los capiteles del lado del Evangelio (norte) de este arco triunfal hay una cesta con dos leones y dos personajes humanos de casi imposible interpretación.

El capitel central muestra a un hombre y una mujer rodeados por una serpiente que parece morder el pene del varón. El capitel exterior lleva hojas de acanto interpretadas con mucha libertad.

Capiteles de las responsiones
Los dos capiteles de este espacio de la iglesia de Santiago de los Caballeros son muy grandes y presentan tan compleja iconografía que es del todo imposible no sólo acertar en lo relativo a su simbolismo, sino siquiera estar seguros de lo que representan en realidad.

En el capitel de la responsión norte aparece una densa vegetación en su parte inferior y encima de esta base vegetal aparece un grupo de leones y personas. Uno de los hombre cabalga un león mientras sostiene una bola en su mano. Mientras, otro compañero se encarga de abrir las fauces del felino. Este capitel añade el interés de poseer un collarino de doble sogueado como los capiteles mozárabes del siglo X.

El capitel de la responsión meridional es el más espectacular y complejo de todos los de la iglesia. Su abigarrada composición incluye numerosos personas de ambos sexos (las mujeres con venda de casadas), algunas de las cuales están desnudas y con evidentes actitudes sexuales. También hay un caballo.

Este conjunto de figuras se amontonan en una delirante muestra de escorzos y extrañas posturas, que han sido interpretadas con diferentes significados. Algunos de ellos son:
