Guía de la iglesia de Nuestra Señora de Alcocer, Guadalajara (apodada "La Catedral de La Arcarria")
Introducción
Alcocer es una histórica localidad de la Alcarria al sur del río Tajo situada a 781 metros de altura sobre el nivel del mar, con algo más de 300 habitantes censados.

Los territorios que circundan Alcocer fueron poblados en la Antigüedad por tribus celtíberas. Poco se sabe de las posteriores épocas romana y visigoda. Lo que si se conoce por el nombre de "Alcocer" es que proviene del árabe Al-qusar que debió ser una pequeña fortaleza de la Marca Media musulmana de Al-Andalus.

Alcocer fue conquistada en el siglo XII por Álvar Fáñez y pasó luego a pertenecer a la Orden de Calatrava, aunque en 1207 volvió a ser de señorío real. Perteneció a la Diócesis de Sigüenza hasta la conquista de Cuenca. Llegó a tener muralla con cinco puertas.

El rey castellano Alfonso X el sabio dejó a su amante Doña Mayor Guillén de Guzmán, con la que había tenido como hija a Beatriz de Castilla, quien llegó a ser reina consorte de Portugal, las localidades de Millana, Alcocer, Salmerón y Valdeolivas, creándose la importante Hoya del Infantado, aunque respetando el fuero del alfoz de Huete. En el siglo XIV llegó a contar con 3.500 habitantes y tenía mercado.

La iglesia
La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, conocida como la Catedral de la Alcarria por su calidad y enormes dimensiones, ha merecido la categoría de Monumento Histórico-Artístico desde los años 40 del siglo XX.

Es un edificio cuya construcción data principalmente de los siglos XIII y XIV con ampliaciones postreras del siglo XVI.
Don Crescencio Saiz Saiz, párroco de la localidad, trabajó denodadamente por conservar y mejorar el estado del templo desde 1976, durante 30 años, haciendo de cantero, soldador y carpintero. Llegó a recaudar 35 millones pesetas para su restauración.

En
fechas más próximas, 2014, la magnífica torre
campanario fue restaurada con una inversión de 250.000
€.
Interior
La parte más antigua -siglo XIII- es el cuerpo de las tres naves de cinco tramos separados por pilares octogonales que soportan arcos formeros apuntados. Se puede adscribir a un románico muy tardío con connotaciones cistercienses (no olvidemos la presencia del cercano Monasterio de Monsalud).
La cabecera, incluyendo la nave del transepto, es ya del siglo XIV y rotundamente gótica, con sus bóvedas de crucería sobre pilares cilíndricos con columnillas adosadas.

En el siglo XVI se añadió la girola para habilitar diversas capillas. En una de ellas se guarda una famosa talla de Cristo atado a la columna, de 1588, llevada a cabo por el italiano Bartolomé de Matarana.

Exterior
La portada septentrional es de grandes dimensiones. Se abre en un cuerpo saliente rematado por tejaroz sostenido por canecillos simples. Tiene cinco arquivoltas de doble baquetón rematadas por un guardapolvos con puntas de diamante.

Estos arcos abocinados se sustentan sobre cinco pares de columnas con capiteles vegetales de doble orden de hojas picudas rematadas en bolas y abiertas unas respecto de las otras, muy propias de la arquitectura cisterciense castellana y del primer gótico.

En el muro meridional se abre una puerta de similar factura, sólo que los arcos son ojivales. Esta puerta recuerda a algunas del territorio conquense, no muy alejado de aquí, como Arcas, Ribatajada y Alarcón. Por último, existía una tercera puerta en el muro de poniente, actualmente cegada, y con similares características a esta última descrita.
El campanario gótico
Muy destacable es la magnífica torre gótica, de lo mejor del patrimonio medieval de la provincia, que se adosa al costado norte. Durante mucho tiempo estuvo en peligro de ruina por su delicado estado de conservación. Llama la atención su altura y lo cuidado de las tracerías de sus huecos de campanas y las ménsulas de cabezas arcaizantes de estética románica.

También hubo en el término de Alcocer un convento románico desaparecido, el de Santa Clara, que se construyó entre los siglos XIII y XVI.