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Iglesia de Eusa, Navarra

Introducción

La población de Eusa, administrativamente incluida en el municipio del Valle de Ezkabarte, se emplaza a apenas ocho kilómetros de Pamplona, acomodada sobre una ladera que desciende desde el Monte Ezkaba y desde el que se divisan amplísimas panorámicas de toda la cuenca pamplonesa.

La iglesia de San Esteban de Eusa se yergue en el extremo occidental del caserío, accesible a través de un empinado camino desde el centro de la pequeña localidad, que a pesar de su cercanía con la capital y su área metropolitana, apenas llega al medio centenar de habitantes censados y ha sabido conservar perfectamente su esencia rural, al igual que Badostáin.

Galería porticada de la iglesia navarra de Eusa

Las primeras noticias documentales que hablan de Eusa se remontan a finales del siglo XI, apareciendo entre la amplia nómina de propiedades del Monasterio de Leyre. Se referencia incluso la existencia de un pequeño cenobio con la advocación de San Miguel "Sanctum Michaelem de Eusa" que debió de gozar de una vida relativamente corta, desconociéndose si la actual iglesia que nos ocupa es heredera de él, o si fue levantada de nueva planta durante los años finales del siglo XII o incluso rebasando el umbral de 1200.

Iglesia de Eusa: puerta del templo

Restaurada en los años 50 de la pasada centuria, fue declarada Bien de Interés Cultural en 1983, siendo sometida a un último lavado de cara entre 1992 y 1993, luciendo en muy buen estado pese a no poseer culto regular.

Eusa: galería porticada románica

San Esteban de Eusa forma parte junto a las de Gazólaz, Sagüés, Larraya y la ya gótica de Larumbe de ese pequeño y muy geográficamente localizado grupo de templos en torno a la Cuenca de Pamplona dotados de galería porticada, un fenómeno que ha suscitado diferentes teorías al tratarse de una estructura más propia del sur de Castilla (Segovia, Soria y Guadalajara principalmente) y muy poco común salvo estas excepciones en latitudes tan norteñas de la Península Ibérica.

Paisaje que rodea la iglesia de Eusa, visto desde el interior de la galería porticada

Exterior

Canónicamente orientada, dispone el templo una sola nave rematada en una cabecera cuadrangular que quedó oculta bien entrada la Edad Moderna al serle añadido al muro del testero original una sacristía.

A diferencia del resto de porticadas navarras cuya torre campanario se dispone al oeste, en Eusa se eleva en el cuerpo central de la nave, siguiendo un modelo que veremos también por ejemplo en la ermita de Nuestra Señora del Campo de Navascués.

Canecillo

Como veremos a continuación, los alicientes que ofrece la iglesia navarra de Eusa se centran en lo arquitectónico fundamentalmente, puesto que el repertorio escultórico es bastante escaso y, cuando aparece, de gran rudeza. Caso aparte es su sorprendente colección de tres crismones diferentes entre sí.

Galería porticada

Pero sin lugar a dudas, el elemento que dota de especial relevancia a la parroquia de Eusa es su galería porticada, conformada por cinco tramos de los que primero y último son ciegos, el segundo alberga la puerta de acceso a la estructura, mientras que tercero y cuarto, separados entre sí por un potente contrafuerte, abren respectivamente tres arcos de medio punto sobre columnas exentas rematadas en capiteles de sencilla labra entre los que se distinguen cintas, flores de remate avolutado, cabecitas humanas, discos y alguna cruz patada incisa.

Columna de la galería porticada de la iglesia de Eusa, Navarra

La puerta de entrada a la galería porticada se sitúa en el segundo tramo de la estructura, presentándose en un ligero resalte y desplegando tres arquivoltas apuntadas que descansan sobre cimacios taqueados, idéntica fórmula que la chambrana que perfila la portada.

Puerta sur de acceso a la galería porticada

En la más interna de las arquivoltas se advierte el primero de los tres crismones que conserva la iglesia de Eusa, trinitario, con la P doble, un círculo y lo que parece ser un pez esquemático y que redundaría en su significado cristológico.

Uno de los crismones

Sosteniendo el tejaroz sobre la portada se conservan cuatro canecillos, uno de ellos muy destrozados, dos decorados con caras humanas y, el más interesante, decorado con una pareja que se coge por el cuello con una mano mientras parecen tapar sus genitales con la otra. En uno de los laterales, un tercer personaje. Este canecillo ha dado lugar a múltiples y variopintas interpretaciones.

Canecillo con una pareja abrazada

En el muro oriental de la galería porticada fue abierto un segundo acceso mediante un sencillo arco de medio punto taqueado que abraza un tímpano sostenido por mochetas de triple rollo.

Muro este del pórtico con la entrada lateral

En el centro de este tímpano aparece el segundo de los crismones de la iglesia de Eusa, en el que fue labrada la fórmula también cristológica "Pax Vobis".

Crismón el puerta lateral de la galería porticada de la iglesia de Eusa

Puerta

La portada de acceso al interior de la iglesia repite la fórmula de guardapolvos y tres arquivoltas de medio punto con numerosos baquetones y boceles, en esta ocasión apeadas sobre tres parejas de columnas acodilladas.

Puerta del templo

Los capiteles de estas columnas mayoritariamente ofrecen una decoración muy sencilla de tipo vegetal, sobre todo volutas.

Capitel de la puerta

Sin embargo, hay uno que destaca por ser figurado. En él se reconoce una gran cabeza humana flanqueada por una mujer con vestido largo entre volutas y, a su lado, un personaje masculino, también entre volutas, con un desproporcionado falo.

La otra cara de ese mismo capitel

Es en esta puerta donde aparece el tercero de los crismones, también distinto a los dos anteriores.

Crismón de la puerta

Un elemento muy llamativo de la galería porticada de Eusa es, además de conservar restos de policromía, que se adivinan tableros (dameros, alquerques, etcétera) quizás labrados por los propios canteros para su entretenimiento en tiempos de asueto durante su construcción o para el ocio de los aldeanos.

Alquerque en la galería porticada

Interior

El interior de la iglesia de San Esteban de Eusa queda marcadamente estructurado en cuatro ambientes bien definidos:

Interior de la iglesia de Eusa, Navarra

El primero de ellos, a modo de nave, es un espacio cuadrangular cubierto con bóveda de cañón apuntada en el que quedan huellas de haber albergado un coro alto retirado en alguna de sus campañas de restauración.

Cúpula sobre el tramo central de la nave

El segundo espacio, a modo de falso crucero y accesible a través de un fajón apuntado, cubre mediante una cúpula rebajada y de geometría elíptica sobre pechinas, abriéndose al norte y sur sendas capillas ligeramente sobresalientes en planta aunque desiguales de dimensiones debido a los condicionantes orográficos y que han sido interpretadas como capillas funerarias o incluso como el equivalente a ciborios o altares secundarios por razones litúrgicas.

Cúpula

Desde este falso crucero se accede a la cabecera, de planta también cuadrangular y cuya cubierta se resuelve mediante una atípica solución de crucería nervada, abriéndose en el testero original un ventanal que iluminaría el sancta sanctorum pero que, en la actualidad, queda ciego debido a la adición, como hemos comentado, de una sacristía moderna.

Interior de la cabecera de la iglesia de Eusa, Navarra. Bóveda de crucería muy irregular

Ventanal de la cabecera

A modo de conclusión, podemos decir que la iglesia de San Esteban de Eusa es, junto a la no lejana de Gazólaz, la más interesante de la pequeña familia de iglesias dotadas de galería porticada de la Merindad de Pamplona.

Iglesia de Eusa. Interior de la galería porticada

Interior del pórtico

(Autor del texto del artículo/colaborador de ARTEGUIAS:
José Manuel Tomé)


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