Iglesia románica de Santa María de Villamayor (Asturias)
Dentro
del panorama poco conocido del románico de Asturias (eclipsado
por el arte prerrománico, su seña de identidad) hay
una serie de templos de capital importancia, pero no demasiado publicitados.

Uno de ellos, es la iglesia de Santa María, ubicada en Villamayor (concejo de Piloña) entre Oviedo y Cangas de Onís y declarada monumento histórico-artístico.

En origen fue la iglesia de un monasterio de monjas benedictinas, suprimido en el siglo XIV. La historia del cenobio es compleja porque la supresión del mismo por parte del Oviedo don Gutierre de Toledo, apelando a la relajación de costumbres, si bien hay quien piensa en otras motivaciones.

Posteriormente
se convirtió en priorato y luego en templo parroquial de
la localidad, llegando a ser cementerio.
Entre los siglos XIX y XX pasó a cumplir funciones no religiosas como cárcel y escuela. De hecho, podemos comprobar el extraño y sorprendente efecto visual que supone ver enlazar, sin solución de continuidad, los muros del templo románico con un edifico civil repleto de puertas y ventanas modernas.
La iglesia románica
Santa María de Villamayor es uno de esos templos asturianos que ya ha asumido plenamente las formas románicas (no en vano es fechable a finales de los siglos XII y comienzos del XIII) y se ha despegado de las influencias prerrománicas, muy persistentes en Asturias, que dejó una numerosa colección de cabeceras de planta cuadrada.

Es indudable la relación arquitectónica y escultórica de Villamayor con San Pedro de Villanueva (Cangas de Onís). Extremo que se comprueba en las molduras ajedrezadas con multitud de billetes, la iconografía de algunos relieves (como el tema de amor cortés con la despedida del cetrero y la dama) y los temas y plástica de los canecillos con cabezas de animales de los que surgen plantas de forma convexa.
A pesar de las innumerables vicisitudes por las que ha pasado la iglesia del antiguo monasterio de Santa María de Villamayor, gran parte de sus elementos arquitectónicos se han conservado bien. Podemos apreciar que el templo era de una nave encajada a una cabecera con presbiterio rectangular y ábside de planta semicircular. También ha quedado la puerta de ingreso en el muro del mediodía.
Exterior
La puerta sur
En perfecto estado de revista tras su restauración, la puerta románica del templo de Santa María de Villamayor cuenta con tres arcos concéntricos de perfil plano y chambrana de billetes, todo armónico y sobrio. Los apoyos son dos pares de columnas cuyos capiteles muestran cogollos vegetales y aves en postura vertical muy similares a las que encontramos en la portada principal de San Pedro de Villanueva.

Otra concomitancia con el cenobio de Cangas de Onís es el relieve -muy desgastado en este caso- que encontramos en la jamba más oriental y que muestra el beso entre una dama y su caballero (tema de amor cortés que también se ha relacionado con la despedida del Rey Favila antes de su legendaria muerte por un oso)

Encima hay un alero de tejaroz que es soportado por un total de diez canecillos y metopas esculpidas entre ellos.
Cabecera
Sin embargo, en Villamayor, el magnífico ábside románico es lo más notable de la construcción. Como se ha dicho anteriormente, es de planta semicircular, estructurado en tres calles mediante dos columnas entregas, dos impostas horizontales y un ventanal en su eje. Lo primero que llama la atención es su fábrica de perfecta sillería bien labrada y escuadrada.

El ventanal citado consta de arquivolta y guardapolvos ajedrezado y dos columnillas con capiteles vegetales similares a los de la puerta.
Los canecillos son variados aunque hay un tema que se repite bastante: cabezas de perro o lobo del que emergen unas especies de plantas con varias hojas arqueadas. También hay alguna cabeza andrófaga además de una serpiente y algunas águilas, amén de otras figuras geométricas abstractas o al menos difícilmente identificables, mientras que los capiteles de las columnas entregas muestra parejas de aves estilizadas muy parecidas a las de la puerta.

Las metopas que hay entre los canecillos están labradas con los habituales florones de intrincado trazado.
Interior
Cabecera
Ya al interior, observamos una monumental y perfecta estructura columnaria en la cabecera. El arco triunfal es doblado y apea sobre dos parejas de columnas de distinto grosor. Los capiteles son todos vegetales pero de notable finura de talla.

El presbiterio, como mandan los cánones, tiene bóveda de medio cañón y el ábside de cuarto de esfera.

La belleza del ábside es acentuada gracias a una arquería ciega sobre columnas que recorre todo el hemiciclo y los muros presbiteriales en su faja inferior.
Del conjunto de capiteles hay que destacar algunos con temas zoomorfos (especialmente esquemáticas aves) y cabezas de bestias engullendo los fustes (gloutons).
