Guía del Museo Catedralicio y Diocesano de Pamplona (Occidens)
Introducción
El Museo Catedralicio y Diocesano de Pamplona fue creado en el año 1960. Sus fondos están formados por piezas procedentes de la propia catedral, así como de otros lugares de Navarra, que fueron reunidos para protegerlos del vandalismo y el expolio. Desde el año 2012 se ha ubicado la instalación Occidens que, a través de las diferentes obras de arte custodiadas en la Catedral, plantea una reflexión sobre la cultura occidental desde la Edad Antigua hasta la contemporaneidad

Se trata de un novedoso montaje expositivo, que ha recibido numerosos premios internacionales. El visitante puede recorrer las doce salas en las que se divide el espacio expositivo mediante una chapa metálica, de una forma muy respetuosa con el patrimonio, pues evita cualquier contacto directo con el suelo y las paredes.

La exposición plantea cuatro niveles narrativos, en los que las obras de arte son tan sólo uno de los hilos conductores, a los que hay sumar las citas que pueden leerse en la chapa metálica, las proyecciones visuales o los códigos QR que permiten ampliar los contenidos, y los sonidos, aromas, y la atmósfera de cada una de las salas, que sugieren diferentes reflexiones a los espectadores.

De esta forma se puede ver, por ejemplo, una recreación de la batalla de Las Navas de Tolosa y, para hacerlo más real, se rodea al espectador de humo, haciéndolo partícipe de la crudeza de la guerra; escuchar una entrevista con un monje del monasterio de Leyre; o ver, a través de diferentes pantallas, algunos de los fondos custodiados en el Archivo Catedralicio, como el la Biblia Hebrea, o el Breviario de Pamplona.

Cillería
La visita comienza en la cillería, la parte más antigua de la catedral (s. XI). Aquí se puede ver una maqueta de la catedral de Pamplona realizada en metacrilato, que permiten ver el interior y el exterior del edificio, y además, ampliar a la escala deseada los elementos que se deseen, con tan sólo acercar un foco de luz.

Sala de Excavaciones - Dormitorio de Canónigos

Tras atravesar el magnífico claustro gótico de la catedral se accede, por medio de la Puerta Preciosa, al siguiente espacio, denominado la sala de las excavaciones, y que se ubica en el antiguo dormitorio de los canónigos del palacio episcopal.

Aquí se muestran los cuatro pilares que se expresan de forma metafórica mediante una mesa, en donde las patas serían Atenas, Roma, Jerusalén y la cultura germánica, y la tabla la Reforma Gregoriana. Pueden verse restos arqueológicos del antiguo poblado vascón, que se funde con la el mundo clásico y el cristianismo, dando lugar a la primera de las grandes encrucijadas de occidente.

En las paredes se ven algunos de los restos arqueológicos aparecidos en las excavaciones, acompañados de proyecciones visuales que muestran la estructura original del poblado prerromano, o los restos de un bebé sietemesino del siglo II a.C.

Palacio Arzobispal
El recorrido continúa por el palacio arzobispal, en donde el visitante se adentra en la Edad Media. En la capilla de Jesucristo, antigua capilla privada del obispo, se muestra la reforma gregoriana.

Allí pueden escucharse los cantos gregorianos del monasterio benedictino de Leyre y admirarse la talla románica de la Virgen de Garinoáin (s. XIII), procedente de la ermita del Cristo de Cataláin (La Valdorba).

A continuación el visitante se encuentra con un mapa de las primeras parroquias de Navarra, que muestra como la cristiandad poco a poco extendió sus brazos por todo el territorio.

En
esta sala también puede verse un interesante tímpano
de medio punto con un crismón trinitario, que procede de
la misma catedral. Se trata de una pieza peculiar, pues el crismón
carece de la letra omega y en cambio, muestra una media luna en
la parte superior. Quizás podría acompañar
al sol, que estaría simbolizado por la letra alfa, y que
por tanto haría alusión a la característica
iconografía del sol y la luna que aparece en las representaciones
de la Crucifixión desde el siglo VI. Al carecer de la letra
omega se podría estar subrayando la victoria de Cristo
sobre la muerte.

En el mismo espacio se expone una representación del arcángel Gabriel, así como un calvario medieval y un sarcófago.

Casa del Arcediano
El recorrido continúa en la Casa del Arcediano, construida en 1315 por el arcediano de Usún, y en donde se muestran los siglos de la baja Edad Media. Aquí puede admirarse la magnífica colección de artes suntuarias que custodia el museo, entre las que sobresalen los relicarios del Santo Sepulcro y el Lignum Crucis.

El relicario del Santo Sepulcro es una de las piezas más importantes de la colección, y también de la platería navarra. Fue realizado en un taller parisino en la segunda mitad del siglo XIII. Tradicionalmente se ha asociado su llegada a Navarra como un regalo de San Luis por el matrimonio entre su hija Isabel, con el rey navarro Teobaldo II (1253-1270), aunque otros autores retrasan su cronología hasta el año 1284, cuando Juana de Navarra se casó con Felipe IV de Francia (1285-1314). Se trata de una estructura inspirada en la Sainte Chapelle de París, realizada en plata y cobre sobredorado. En el sarcófago contenedor de las reliquias pueden verse pequeños esmaltes, que también están presentes en la estructura arquitectónica de la pieza. Bajo el templete están representadas las tres Marías.
El
relicario del Lignum Crucis también pudo ser construido
en Francia. Se trata de una estructura realizada en plata sobredorada.
Tiene una base lobulada con esmaltes que representan escenas de
la Pasión, y que se apoya sobre cuatro leones. Sobre la
misma hay una microarquitectura con un templete con gabletes y
arcos apuntados, en cuyo interior están representados los
apóstoles, en unos esmaltes de extraordinaria belleza.
A ambos lados hay dos contrafuertes, con sus correspondientes
arbotantes, y pináculos, que rematan en dos grandes cruces,
a la que hay que sumar otra central, de gran tamaño, situada
encima del templete. De éstas la central y la de la derecha
son reconstrucciones contemporáneas, dado que se perdieron
cuando la pieza fue robada en 1935.
Salas de la Modernidad - Refectorio
La siguiente parada del recorrido se sitúa en las salas dedicadas a la modernidad, ubicadas en el refectorio de los canónigos. Aquí el visitante se encuentra con un holograma en donde puede verse a Julián Ayesa, el organista de la Catedral, tocando piezas de algunos de los más prestigiosos maestros del barroco. Las paredes y el techo de esta sala se cubren con una cortina en donde puede verse, ampliado, el grabado de la "Coronación y levantamiento del Rey de Navarra sobre su escudo", que fue realizado por Manuel Albuerne siguiendo un dibujo del pintor valenciano Antonio Rodríguez (1815), y que se expone en este mismo lugar.

Además de servir de primitivo comedor, esta sala se utilizó como sala de reuniones de las Cortes, de ahí que en la bóveda puedan verse los escudos de las más poderosas familias de la nobleza navarra y las diferentes cortes europeas.
Adosado al muro de cierre de este monumental refectorio se encuentra el conocido como Retablo de las Navas de Tolosa (siglo XV). Es una obra de madera policromada realizada entre los años 1440 y 1450 a Willen Ardas y otro maestro desconocido. Su iconografía , está presidido por el tema del Descendimiento y flanqueado por los doce apóstoles.

La modernidad se plantea entre dos grandes concilios, el de Trento (1545-1563), y el de Vaticano II (1962-1965). El primero se simboliza por medio de la Custodia del Corpus. La Contrarreforma mostró un particular interés por el arte, al que consideró un instrumento al servicio de la fe. En medio de este clima, durante el pontificado de Antonio Zapata y Mendoza (1596-1600) se encargó en 1597 al platero José Velázquez de Medrano un templete de grandes dimensiones, realizado en plata, para potenciar el culto mariano. Es una estructura formada por una cúpula de media naranja, con columnas, que cobijaba la imagen de Santa María la Real. Su iconografía que gira en torno a diversas escenas del Antiguo y el Nuevo Testamento que potencian la Eucaristía.

El concilio Vaticano II se refleja en un retablo que se ha creado con 28 tallas de la Virgen con el Niño (Trono de Sabiduría) que cierra uno de los lados de la sala. Este concilio tuvo entre sus objetivos, renovar la moral cristiana de los fieles y la fe católica. Aquí puede verse una selección de la magnífica colección de imaginería mariana que posee el museo.


La edad contemporánea está ubicada en el claustrillo de la catedral. Aquí el comisario de la instalación ha querido mostrar la encrucijada en las que nos encontramos en los albores del siglo XXI. La simboliza por medio de una estructura en forma casa, pintada de color rosa ácido y con flores en las paredes, por medio de la cual se pretende plantear una reflexión entre el contraste del legado de occidente, y el mundo artificial que estamos construyendo.
La visita termina en una sala completamente oscura, en donde el visitante se verá reflejado hasta el infinito en dos espejos, situados uno frente al otro. En cada uno de ellos una leyenda: "el gran reto que tenemos es conservar el Occidente de la Modernidad (...) y transmitirlo a la nueva época que se está construyendo"; y "Occidens no es una exposición, es una reflexión".
(Autor del texto del artículo/colaborador
de ARTEGUIAS:
Víctor López Lorente)