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Guía del Museo Catedralicio de Salamanca y de las estancias claustrales de la Catedral Vieja

El claustro de la Catedral Vieja de Salamanca

El claustro original de la catedral vieja de Salamanca fue construido en estilo románico a finales del siglo XII por el Obispo Vidal. Posteriormente al claustro se le añadieron techumbres de estilo mudéjar, muy decoradas y de las que han quedado algunos restos lígneos.

Claustro de la Catedral Vieja de Salamanca

Lamentablemente, el célebre Terremoto de Lisboa lo destruyó en gran medida lo que ocasionó su reconstrucción por parte de García de Quiñones en el año de 1785 con estética neoclásica.

Museo Catedralicio de Salamanca

Museo Catedralicio de Salamanca

No obstante, cualquier amante del arte que visita la Catedral Vieja de Salamanca debe pasar a este recinto pues encontrará importantísimas salas claustrales convertidas mayoritariamente en capillas en las pandas oriental y meridional, entre las que se encuentran las del propio Museo Catedralicio instalado en 1953 en la Capilla de Santa Catalina y las modernas Salas Capitulares. Del Museo Catedralicio nos ocuparemos más tarde.

Una de la puertas románicas del claustro

Además de albergar el citado Museo Catedralicio de Salamanca, estas dependencias son un verdadero museo de arquitectura, escultura pétrea (de temática religiosa y en muchas ocasiones funeraria), retablística, imaginería en madera, etc. Desde el punto de vista estrictamente histórico y social, en este lugar surgieron los primeros estudios catedralicios que más tarde se consolidarían como la afamadísima Universidad de Salamanca, una de las primeras y más importantes de Europa.

Museo Catedralicio de Salamanca

Puerta de comunicación de la iglesia con el claustro

La primera gran sorpresa que tenemos cuando salimos del templo catedralicio hacia el claustro es la puerta que dejamos a nuestra espalda. En su sencillez es una auténtica delicia, especialmente por su escultura, de una calidad extraordinaria, tanto en los canecillos como en los relieves aplicados en sus enjutas y los capiteles de las columnas.

Puerta románica de comunicación entre la iglesia y el claustro

Dichos capiteles de las dos columnas -cuyos fustes son estriados en forma de zigzag, nos remiten a los talleres que se implantaron en los mejores monumentos del tardorrománico español como Silos II, Ávila, San Andrés de Arroyo, Maestro Mateo, etc.

Capitel románico

El capitel izquierdo muestra tres tipos de animales: leones, dragones y arpías en lucha. Todo ello con los habituales tallos y hojas rodeando a los protagonistas.

Otra perspectiva del mismo capitel anterior

El capitel opuesto, por su parte, tiene a dos hombres desnudos y en medio de ambos una cabeza de tamaño mayor. Al lado izquierdo de estos seres humanos aparece una pareja de dragones.

A la derecha de esta puerta hay un sepulcro románico muy sencillo, aunque al perder la policromía que lo enriquecía se ha generado este aspecto minimalista. Cuenta con una arquería que cobija escudos. Esta sostenido por tres parejas de columnas.

Sepulcro románico del claustro de la Catedral Vieja de Salamanca

Salas Capitulares: el Museo Catedralicio y Diocesano de Salamanca

Las tres Salas Capitulares -construidas en 1526 y modificadas en los siguientes cuatro siglos- junto a su planta superior son los espacios principales del Museo Catedralicio de Salamanca. Al entrar lo hacemos a través de una puerta manierista y son de destacar algunos artesonados medievales mudéjares.

Salas Capitulares: el Museo Catedralicio y Diocesano de Salamanca

Lo más destacado es la existencia de gran cantidad de pinturas realizadas desde la Baja Edad Media hasta el siglo XX, especialmente de Fernando Gallego y Francisco Gallego. También se exponen trabajos de uno de los discípulos de Fernando Gallego: Pedro Bello, además de Luis Roldán, Juan de Flanes y varios otros. También hay que destacar un gran conjunto de piezas de imaginería de diversas épocas.

Salas Capitulares: el Museo Catedralicio y Diocesano de Salamanca: estatua de San Nicolás Obispo del siglo XIV

Primera sala

La primera sala, desde el punto de vista expositivo, está dedicada principalmente a trabajos de Fernando Gallego, pintor afincado en Salamanca y que trabajó en la segunda mitad del siglo XV.

Museo Catedralicio de Salamanca: Tríptico de Santa Catalina

Las obras más importantes son el Tríptico de la Virgen de la Rosa, donde aparece la Virgen con el Niño en el centro y en las tablas laterales: San Cristóbal y San Andrés; la Coronación de la Virgen María; la Flagelación de Cristo y el Tríptico de Santa Catalina.

Museo Catedralicio de Salamanca: tríptico de la Virgen de la Rosa

Segunda sala

En la segunda sala del museo hay que destacar La Natividad, San Andrés entre dos clérigos donantes, La Epifanía y la escultura en madera de San Jerónimo, obra de Alonso Berruguete.

Tercera sala

La tercera sala es muy variada en contenidos. Dentro del campo de la pintura, se exponen obras del maestro Pedro Bello, discípulo de Francisco Gallego, además de otros trabajos realizados por artesanos anónimos.

Museo Catedralicio de Salamanca: Santa María de la Sede

En el campo de la imaginería hay que destacar una pieza pétrea que representa a la Virgen, conocida como Santa María de la Sede. Se considera obra gótica del siglo XIV de autor desconocido aunque de filiación francesa. Durante mucho tiempo, estuvo presidiendo el retablo mayor, donde hoy se encuentra la Virgen de la Vega. Otra escultura interesante es un Santiago Apóstol, obra de alabastro antiguamente policromada -en la actualidad sólo se conserva en lugares puntuales- de mitad del siglo XV.

Museo Catedralicio de Salamanca: Santiago Apóstol peregrino

También podemos disfrutar de un órgano portátil de Francisco de Salinas del siglo XVI, que fue catedrático de música de la Universidad de Salamanca y la maqueta del tabernáculo neoclásico de la Catedral Nueva salmantina.

Museo Catedralicio de Salamanca: maqueta del tabernáculo neoclásico de la Catedral Nueva de Salamanca

Cuarta Sala

La cuarta sala del Museo Catedralicio y Diocesano de Salamanca ocupa toda la planta superior de las salas capitulares que albergan dicho museo

Algunas obras dignas de ser mencionadas son el Tríptico de San Miguel Arcángel, de Juan de Flandes, el Retablo de la Virgen del Pópolo, copia del icono paleocristiano, el Retablo de San Bartolomé, obra del maestro de Terradillos y una Virgen María de marfil abridera gótica (siglo XIII).

Otras importantes estancias claustrales

Capilla de Santa Catalina o del Canto

La Capilla de Santa Catalina (Capilla del Canto) es original del siglo XII pero fue reformada tres centurias más tarde. Las funciones que ha desempeñado esta capilla -por ser la más grande todo el claustro- han sido de lo más variado: sínodos compostelanos, biblioteca capitular y actividades como capilla musical, en la que se música como una importantísima cátedra dentro del panorama universitario español. Ésta es la razón por la que se encuentra el sepulcro del maestro Doyagüe. En el siglo XX la Capilla de Santa Catalina se convirtió en parte del Museo Catedralicio, hasta que en el año 2018, sus colecciones se trasladaron a las ya citadas Salas Capitulares, permitiendo un nuevo uso: el de salón de actos culturales.

Capilla de Santa Catalina o del Canto

Capilla de San Salvador o de Talavera (antigua sala capitular medieval)

La Capilla del Salvador, también conocida como de Talavera ocupa el espacio de la primitiva sala capitular de los canónigos. Se ubica junto al brazo sur del transepto. Se conservan todavía muy bien la comunicación románica con el claustro con la característica puerta flanqueada por dos ventanales ajimezados envueltos por arcos de medio punto. Todo ello con sus respectivos apoyos constituidos por columnas con capiteles vegetales de fino cincel.

Entrada románica a la Capilla de San Salvador o de Talavera, antigua sala capitular de la catedral

El interior sobrecoge gracias a su cúpula octogonal con ese mismo número de nervios que se entrecruzan sin juntarse en la clave, al modo cordobés, o mejor podríamos decir, al modo almohade. Estos nervios muy decorados apoyan sobre dieciséis columnas y éstas, a su vez, en ménsulas con rostros humanos. Todo parece obra tardorrománica -con los rasgos mudéjares apuntados- del siglo XIII.

Bóveda de la Capilla de San Salvador o de Talavera

Ménsula de apoyo

La sala capitular medieval se convirtió en capilla funeraria por rector de la Universidad. Don Rodrigo Maldonado, que había nacido en de Talavera de la Reina en el siglo XV (de aquí el nombre de la capilla), cuyo sepulcro y el de su esposa se encuentran en el centro. Desde el siglo XIV se mantiene aquí el Rito Hispano.

Capilla de Santa Bárbara

La capilla de Santa Bárbara de la Catedral Vieja de Salamanca es la contigua a la de Talavera, estando situada algo más al sur. Su fundación es del siglo XIV, por mandato del prelado Juan Lucero a mediados del siglo XIV, cuyo enterramiento se halla en el centro de la estancia. Hay que fijarse en la espectacular y elevada bóveda de crucería de ocho plementos que se yergue sobre cuatro trompas.

Capilla de Santa Bárbara

Aquí se celebraban los exámenes finales de grados de la Universidad de Salamanca y las tomas de posesión y los juramentos de los rectores hasta el siglo XIX. No debemos olvidar que la Escuela Catedralicia fue germen para la creación de la Universidad de Salamanca.

Capilla de Santa Bárbara

La capilla de San Bartolomé o de los Anaya

A través de una puerta de origen románico se entra en la famosa Capilla de San Bartolomé o de los Anaya donde encontramos en el medio de ella el sepulcro mausoleo del su fundador, que no es otros que Diego de Anaya, que fue obispo de Salamanca y arzobispo de Sevilla.

La capilla de San Bartolomé o de los Anaya

Capitel de la puerta

El grupo escultórico está tallado en alabastro, quizás por un artista alemán. Se encuentra la figura yacente del arzobispo tumbado sobre una cama sostenida por leones.

Sepulcro de Diego de Anaya

Los flancos, cabecera y pies están labrados con escenas cristianas y el escudo del personaje. Lo rodea una excelente reja gótica de comienzos del siglo XVI.

Detalle del sepulcro de Diego de Anaya

La cubrición de tan emblemático espacio se corresponde con una bóveda tardogótica estrellada con arcos cruceros y terceletes.

La capilla de San Bartolomé o de los Anaya

En la parte inferior de los muros perimetrales aparecen arcosolios con sarcófagos de otros miembros de la familia Anaya que aquí descansan.

Por último citaremos el órgano medieval -en perfecto estado de funcionamiento- fechado en el siglo XIV y que es considerado como uno de los más antiguos del panorama europeo. Está colocado sobre un podio mudéjar.

La singular Capilla de San Martín o del Aceite, bajo la torre de la iglesia

Obviamente la capilla de San Martín no se encuentra en el claustro. Ocupa el espacio de la planta de la torre campanario y es de gran importancia por su extraordinaria colección de pinturas de estilo gótico lineal o francogótico que se han conservado muy bien en sus muros. La imagen del santo francés titular no podía faltar así que la encontramos en la entrada de la capilla en su iconografía más habitual, cuando Martín de Tours era un soldado romano y comparte la mitad de su capa con un pobre aterido de frío.

Ya una vez en el interior nos maravillaremos con el conjunto de pinturas murales, del que más tarde nos ocuparemos, y del sepulcro Obispo Rodrigo Díaz

Capilla de San Martín o del Aceite de la Catedral Vieja de Salamanca

El arcosolio en el que se halla es de arco apuntado y rematado en un piñón triangular. Conserva diversas pinturas murales entre las que no faltan de tipo heráldico con los escudos de Castilla y León. La escena más importante es, sin embargo, la Epifanía o Adoración de los Reyes Magos.

Pintuta de la Epifanía o Adoración de los Magos

También es muy destacable el sepulcro del fundador de la capilla, Pedro Pérez, fallecido en 1262.

Con todo, lo más espectacular y valioso de la Capilla de San Martín de la Catedral Vieja de Salamanca es el conjunto de pinturas murales que se reparten en dos temáticas.

Por un lado, tenemos el conjunto de pinturas fechadas en 1262 (aunque numerosos autores ponen en tela de juicio esta datación tan temprana) y serían obra de Antón Sánchez de Segovia. En ellas se imita las formas de un retablo con arquerías que rodean una estatua de la Virgen, que se encuentra rodeada de pinturas de sus padres: San Joaquín y Santa Ana, además de profetas del Antiguo Testamento que profetizaron sobre María: Jeremías, Isaías y Daniel.

El otro grupo pictórico mural se centra en la aparición de Jesucristo al final de los tiempos en el momento de la Parusía o Venida Gloriosa. Jesús aparece entronizado enseñando las llagas de la Pasión. Su figura se encuentra rodeada por una mandorla repleta de ángeles. Algo más abajo encontramos las figuras de diferentes protagonistas bíblicos identificados por su nombre.

Pinturas del Juicio Final

Los sepulcros y pinturas del brazo sur del transepto

Otro de los espacios no claustrales pero que en sí mismo se pude considerar un auténtico museo es el conjunto de escultura funeraria y de pinturas murales -mayoritariamente del siglo XIII- que hallamos en el brazo meridional del transepto. Hay que recordar que el opuesto, el brazo norte, desapareció cuando se adosó el muro meridional del Catedral Nueva.

Los sepulcros y pinturas del brazo sur del transepto de la Catedral Vieja de Salamanca

Iluminado por ventanales románicos y un precioso rosetón y cubierta por una bóveda de arista reforzada por nervios decorados con chevrons, este espacio conserva los sepulcros del arcediano de Ledesma: Diego García, López, Doña Elena de Castro, el chantre Aparicio Guillén y el deán abulense Alonso Vidal.

Uno de los sepulcro esculpidos y pintados

En su conjunto es una formidable colección de escultura gótica funeraria, donde aparecen los difuntos yacentes acompañados de otros tipos de relieves. En algunos casos son escenas de la muerte y su cortejo fúnebre. En otras se abordan temas bíblicos esperanzadores de la Resurrección, como el Ciclo de la Natividad y el de la Pasión de Cristo.

Detalle de uno de los sepulcros

Mantienen, a su vez, en bastante buen estado de conservación, la policromía que cubría la piedra. También se complemente con pinturas murales en los espacios lisos a modo de tímpanos de los arcosolios y por encima de ellos.

Otro de los sepulcros

Dichas pinturas murales figurativas pertenecen, como en el caso de la Capilla de San Martín, al estilo francogótico o gótico lineal y se centran mayoritariamente en la Parusía Gloriosa de Cristo, pues es el momento en que los fallecidos resucitarán.

Pintura francogótica: Parusía o Retorno Glorioso de Jesús

Otro fragmento de las pinturas murales

Más información de la Catedral Vieja, Salamanca


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