Guía del Museo de Segovia, en la Casa del Sol
Introducción
El
Museo de Segovia tiene su sede en la llamada Casa del Sol, situada
al oeste del casco antiguo (ciudad intramuros) muy próxima
al sector occidental de la muralla segoviana. Ciertamente, no
es de los más conocidos de los museos provinciales de
Castilla y León, a pesar de contar con el nada despreciable
número de 1.500 piezas que abarcan desde la Prehistoria
al Arte Moderno y que plasman la historia y la vida del territorio
de esta provincia a lo largo de miles de años.
Posiblemente, una de las razones de su menor nivel de popularidad con respecto a otros homónimos es su recóndita ubicación, algo alejada de los principales monumentos de la ciudad.
Además, Segovia es una ciudad con tal patrimonio monumental y artístico que el turista ocasional rara vez se despega de las rutas más manidas y los monumentos más emblemáticos.
El Museo de Segovia se creó en 1842 y tiene su extensión filial en el Museo Zuloaga, sito en la antigua iglesia románica de San Juan de los Caballeros.
Más información
del Museo
Zuloaga ![]()
Es propiedad estatal y lo gestiona la Comunidad de Castilla y León.
Dedicado
a la historia, arqueología, arte y etnología del
territorio segoviano, este museo traza un inmenso arco cronológico
desde la Prehistoria hasta la actualidad, de modo que su colección
museística abarca piezas prehistóricas, celtibéricas,
romanas, visigodas, prerrománicas, románicas,
góticas, renacentistas, barrocas, etc.
Colecciones del Museo de Segovia
Prehistoria y mundo prerromano
Dada la orientación medieval de Arteguias, no profundizaremos en este apartado dedicado a la Prehistoria y el mudo prerromano. Sólo indicaremos que en el Museo de Segovia se exponen numerosas herramientas originarias del Paleolítico, fruto de las donaciones realizadas por D. Jesús Gómez y D. Virgilio Herranz, así como interesantes -por su excepcionalidad- fragmentos pizarrosos hallados al aire libre con figuras de animales talladas a punzón precedentes del Cerro de San Isidro en Domingo García.
Amplia es también la colección de vasijas del Periodo Campaniforme y muy especialmente todo lo relacionado con la cultura celtibérica. Muy fértiles han sido los hallazgos de varias necrópolis, como la de La Picota en San Bartolomé de Sepúlveda, la de La Dehesa de Ayllón o la de La Erijuelas de Cuéllar. De este momento histórico se exponen numerosas vasijas y material doméstico, aunque nos quedamos, por su buena conservación, con una espada "de antenas atrofiadas" de hierro con hilos de plata y cobre, encontrada en la Necrópolis de La Picota de Sepúlveda.
También
hay que resaltar los dos verracos celtibéricos, uno de
los cuales se encontraba junto a la emblemática iglesia
románica de San Martín de la capital.
Época romana
De arquitectura de época romana se exponen dos voluminosos capiteles. Uno de ellos -compuesto- perteneció a una columna de un edificio de grandes dimensiones procedente de Riaguas de San Bartolomé. El otro capitel es corintio y perteneció a una pilastra procedente de la ciudad romana que existió en Duratón (Yacimiento de Los Mercados), cerca de Sepúlveda, cuya fama fue importante a finales del siglo XVIII, cuando Juan de Villanueva realizó importantes excavaciones y extrajo numerosas piezas de esta desaparecida urbe romana.
Otra
pieza arquitectónica romana expuesta es el conjunto de
una basa más un fuste de caliza y estuco pintado, hallados
en la calle de Isabel la Católica de la capital segoviana
y que, al parecer, fueron parte de la estructura de un edificio
importante.
También se exponen diversas aras procedentes del yacimiento de Los Mercados de Duratón.
En lo relativo a la escultura romana hay que destacar un torso mutilado de Apolo -tallado en mármol- y que estuvo reutilizado durante siglos en la iglesia de Duratón.
También del mencionado yacimiento romano de Duratón procede un fragmento de mármol con la figura de un bóvido, así como algunas piezas de bronce de una escultura monumental.
En cuanto a mosaicos, tenemos un fragmento del siglo IV formado por teselas calizas policromadas y pasta vítrea que procede del ya citado edificio de la calle Isabel la Católica.
Dada la escasez de pinturas romanas conservadas, resulta interesante admirar los fragmentos procedentes de la población de Aguilafuente, datados en el siglo IV y cuya figuración se basa en caballos y aves.
Hay que añadir una amplia colección de vasijas, utensilios de cocina y cantería así como numerosas estelas funerarias, entre la que destacamos la de "Atta Mausdia" de comienzos del siglo III y traída desde Duratón. Muestra un relieve de un jinete montando un caballo erguido sobre sus patas traseras.
Para
terminar este apartado sobre la colección museística
dedicada al dominio imperial en Segovia, citamos una pieza que
tiene un gran valor histórico. Se trata de una placa
fragmentada de bronce con una inscripción honorífica
dedicada a un flamen (sacerdote del culto imperial) y cuya traducción
podría dar a entender que la Segovia romana ya tenía
estatus de Municipio en la primera mitad del siglo I d.C, en
época de Tiberio.
El ajuar de las necrópolis visigodas de Segovia
Posiblemente, el aspecto más sobresaliente del Museo de Segovia es su colección de ajuar visigodo. Son numerosas e importantes las necrópolis visigodas localizadas a lo largo y ancho de la provincia: Espirdo, Cozuelos de Fuentidueña, Duratón, Aguilafuente, etc.
Hasta su remansamiento tras la caída del Imperio Romano, los pueblos germánicos eran nómadas por lo que, en un principio, no desarrollaron manifestaciones arquitectónicas. Por el contrario, volcaron sus aptitudes artísticas en objetos que pudieran transportar fácilmente de unos asentamientos a otros, como es la orfebrería, especialmente aplicada al uso personal (joyería).
Este
aspecto, unido a su costumbre de enterrar a los fallecidos con
los mejores ajuares, ha proporcionado innumerables piezas de
sus necrópolis como collares, pendientes y, muy especialmente,
fíbulas y hebillas de cinturón.
La mayoría de estos pequeños pero interesantes objetos son de bronce con piedras semipreciosas y/o pastas vítreas de colores amarillos y rojos.
Dentro de la categoría de las fíbulas se exponen un buen número de la modalidad más sencilla llamada de "puente" aunque también hay una de tipo aquiliforme, sin duda las más valiosas y espectaculares.
Por
su parte, los broches de cinturón son también
muy numerosos y de gran calidad. Suelen ser piezas rectangulares
con siluetas tabicadas siguiendo diseños basados en motivos
geométricos. En dichos tabiques se engastan cabujones
o, con mayor frecuencia, pastas vítreas coloreadas.
Una vez el Reino Hispanovisigodo se asentó, allá por el siglo VII, comenzó un tipo de arquitectura de la que nos han llegado pocos edificios completos en España pero sí numerosos restos de pilastras, columnas, capiteles, canceles, etc.
En el Museo de Segovia se conservan varias piezas de este periodo, como un salmer con la inscripción en latín:
MANE(S) D(OMINI) / ET AELIVVE
Que está decorado con sogueado y cruces patadas.
También
hay dos buenos capiteles (uno de ellos en estado fragmentario)
procedentes respectivamente de Aguilafuente y Domingo García,
que imitan los modelos romanos compuestos.
Escultura románica
Es lógico imaginar que el Museo de Segovia conservase piezas de arquitectura y escultura románicas, estilo que tanta presencia tuvo a lo largo y ancho de provincia de Segovia.
De esta época tenemos algunos fragmentos de cimacios y capiteles historiados y de volutas. También hay un bonito capitel doble de temática vegetal muy estilizada que procede de la iglesia de Duratón.
Más
interesantes, si cabe, es un grupo de canecillos historiados.
Uno de ellos muestra un músico tocando la fídula.
Otro tiene esculpido un hombre portando un barril sobre la espalda.
Por último, el tercero, que es originario del Priorato
de San Frutos de Duratón, parece mostrar la enorme cabeza
de una serpiente.
De la iglesia de San Juan de los Caballeros de la capital segoviana se conserva una basa de columna y un capitel de grandes hojas de acanto que imitan las del corintio romano.
Aunque no es la original, que se malogró inexplicablemente, tiene gran importancia la reproducción de la lápida con la inscripción fundacional del ya citado cenobio de San Frutos de Duratón, escrita en latín y que data del año 1100, cuyo texto traducido es el siguiente:
Ésta es la casa del Señor, edificada en honor de San Frutos Confesor, por el abad Fortunio, regente desde San Sebastián de Silos y poseedor de este cenobio, y dedicada por el Arzobispo bernardo de la Sede Toledana en la era 1138 [año 1100] y fabricada para el Señor por el monje Michael.
La Baja Edad Media cristiana
De
la Baja Edad Media hay numerosas piezas pétreas góticas
así como una Virgen con el Niño de madera y un
can policromado de sujeción de una armadura de madera,
que se conserva impecablemente, mostrando la cabeza de una mujer
con tocado.
La Segovia musulmana
También la cultura musulmana tiene su presencia en el Museo de Segovia.
Citaremos aquí la réplica exacta de un formidable capitel califal "de avispero" del siglo X, esculpido en mármol, que se conserva actualmente en Museo Arqueológico Nacional y que se halló en el siglo XIX en el patio de una casa de la Canonjía de Segovia. El ábaco tiene una inscripción que reza así:
En el nombre de Dios: gozo perpetuo agua perenne, constante y riqueza completa y premio de la obediencia a su soberano. Prolongue Dios en su permanencia en lo que mandó que se hiciese; y esto en el año trescientos cuarenta y nueve [960-961]. Y a Dios sea dada la alabanza.
Muy posteriores, del siglo XIV, es una colección de cinco llaves de hierro y bronce con rico contenido epigráfico y perfecta factura que posiblemente tuvo funcionalidad suntuaria o como regalo a personajes relevantes.
Por
último, citaremos una magnífica dobla de oro acuñada
en Granada en la primera mitad del siglo XV y que fue encontrada
en la Calle Nueva de Cuéllar.
La modernidad
El Museo de Segovia tampoco se queda atrás en el repertorio artístico dedicado a los siglos postmedievales.
Hay que enumerar una serie de tablas flamencas y castellanas de los siglos XV y XVI; grabados de Rembrandt y Durero; el cuadro la Conversión de San Pablo de Francisco Camilo de 1667, etc.
Hay que añadir la colección de cristales procedentes de la Real Fábrica de la Granja y un amplio espacio dedicado a objetos etnológicos relacionados con la trashumancia y a los procesos de elaboración de la lana.