Guía monumental (arte e historia) de Villalcázar de Sirga, Palencia
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Introducción a la guía de arte (monumentos y rutas) de Villalcázar de Sirga, Palencia
La
de Villalcázar de Sirga es una de las localidades
más emblemáticas de Tierra de Campos y de toda
la provincia de Palencia, a pesar de ser una pequeña
aldea de poco más de 200 habitantes.
Sin embargo, Villalcázar de Sirga es de esas poblaciones privilegiadas que asienta sus reales sobre el mismísimo Camino de Santiago y a medio camino entre otros dos lugares sobresalientes: Frómista y Carrión de de los Condes, por lo que sus calles son visitadas por miles de peregrinos y otros muchos turistas, todos los años.
Su nombre medieval fue Villasirga que proviene de la unión de "villa" y de "sirga" que se refiere al Camino de Santiago.
En
Villalcázar de Sirga los templarios fundaron una importante encomienda
en el siglo XII, fruto de la cual tenemos hoy el magnífico templo de
Santa María la Blanca, verdadero punto de interés
de este lugar, como luego veremos.
Monumentos de Villalcázar de Sirga
Si la corriente cultural y espiritual que supuso el Camino de Santiago en la Edad Media, dotó a los poblaciones por donde pasaba de grandes monumentos, Villalcázar de Sirga no es una excepción.
Son dos los monumentos a visitar aquí, la Ermita de Nuestra Señora del Río, a cierta distancia del núcleo, y, sobre todo, la ya citada iglesia de Santa María la Blanca.
Iglesia Santa María la Blanca
La iglesia de Santa María de Villalcázar de Sirga es uno de los templos medievales más notables del Camino en Castilla y León.
Es
un soberbio edificio de sillería, construido a finales del siglo XII
y principios del XIII.
Pertenece a ese tipo de arquitectura que se desarrolla a comienzos del siglo XIII en lugares importantes y donde se dan las primeras manifestaciones de un gótico todavía no cuajado plenamente. Esta arquitectura, según el experto del que se trate, se tilda de protogótico, de transición entre románico y gótico, etc.
Interior
Se trata de un edificio de tres altas naves, especialmente la central y crucero, cubierto con bóvedas de crucería sencilla que recuerda claramente la arquitectura de los templos cistercienses que se construyen en las últimas décadas del siglo XII y comienzos del XIII. Su cabecera tiene tres ábsides rectangulares.
Los
arcos son apuntados y los pilares son cruciformes con columnas en los frentes
más otras acodilladas. Las bóvedas son de crucería, con
nervio espinazo, al modo de la catedral burgalesa.
Como
consecuencia del Terremoto de Lisboa, el tramo de los pies de la iglesia se
derrumbó, arroyando la fachada occidental que debió tener una
magnífica portada (La Puerta del Ángel) y que hubo de tapiarse
posteriormente.
Exterior
Exteriormente, lo más conocido y mejor conservado de la iglesia de Santa María es la fachada de la puerta meridional.
Ésta se cobija bajo un altísimo pórtico de arcos apuntados y abovedado con crucería. Seguramente, gracias a este pórtico se ha conservado aceptablemente el repertorio escultórico que luego describiremos, puesto que la piedra empleada es excesivamente blanda.
La puerta propiamente dicha tiene cinco arquivoltas
agudas que muestran una serie de esculturas colocadas no de forma radial,
sino en el sentido de las arquivoltas, al modo gótico.
Estas
figuras representan ángeles, santos, músicos, etc. Las columnas
tienen morfología románica pero llevan capiteles de floresta
vegetal bastante gótica.
Encima de esta puerta se dispusieron dos frisos superpuestos. El inferior lleva las escenas de la Adoración o Epifanía de los Reyes Magos a la izquierda y la Anunciación a la derecha.
Para representar la Epifanía se dispuso a la Virgen, coronada y sentada, con el Niño sentado sobre sus rodillas, de lado, mirándola (estamos ya ante una representación gótica) y a su derecha se encuentra San José. A su izquierda se colocaron los Reyes Magos, estando el más próximo haciendo una genuflexión.
La
parte derecha de este friso se reservó para la Anunciación,
donde un hermosísimo arcángel San Gabriel se presenta ante la
expectante María.
Todas las figuras están situadas bajo una arquería trilobulada sobre columnas, que simula soportar una estructura arquitectónica torreada.
El friso superior está dedicado a la Apocalipsis y el regreso de Cristo en Majestad, con Tetramorfos incluido y el Apostolado, en nuestro caso incompleto.
Es
clara la influencia de las iglesias románicas de la vecina localidad
de Carrión de los Condes (Santa María y Santiago) en la configuración
de estos magníficos frisos escultóricos de Santa María
la Blanca.
Junto a esta puerta, en el muro occidental del brazo sur del crucero, hay otra portada de estructura y formas muy parecidas a la descrita aunque más pequeña, al tener sólo tres arquivoltas esculpidas.
Son numerosas las obras de arte mueble, pero no podemos dejar de citar algunas de ellas. Nos referimos a la Virgen de las Cantigas. Se trata de una Virgen acompañada por ángeles turiferarios. A esta Virgen se le atribuyeron varios milagros que fueron inmortalizadas en las inefables Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio.
También hay que señalar la existencia de una serie de sepulcros góticos de gran calidad artística perteneciente al Infante don Felipe y Beatriz de Suavia, a Doña Leonor Ruiz de Castro y a Don Juan Pérez.
Este conjunto de obras de arte se conservan en la llamada Capilla de Santiago.