Guía monumental (arte e historia) de Fermoselle, Zamora
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| Fermoselle | ||
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Introducción a la guía de arte (monumentos y rutas) de Fermoselle, Zamora.
En
el extremo suroccidental de la provincia de Zamora, de cuya capital
dista aproximadamente 65 kilómetros, la Villa de Fermoselle
se ubica en un estratégico y dominante emplazamiento muy cerca
de la confluencia de los ríos Duero y Tormes, quedando apenas
a 5 kilómetros de los límites con Portugal.
Población de eminente carácter fronterizo, Fermoselle ha sabido conservar notablemente su esencia monumental hasta el punto de ser justa acreedora a la declaración de Conjunto Histórico Artístico con que fue distinguida; lo que unido a su situación como balcón privilegiado sobre los Arribes del Duero y del Tormes, convierten a la villa en una de las más turísticas y más atractivas de la provincia de Zamora.
Se
despliega la población sobre una airosa elevación coronada
por lo que queda de su castillo, quedando el caserío perfectamente
integrado y casi mimetizado con el entorno de peñascos graníticos
que la circundan. Esa posición dominante y las soberbias vistas
que desde el propio casco urbano pueden admirarse tanto de Los Arribes
del Duero como de la vecina Portugal, la han hecho merecedora del
apelativo de "El Balcón del Duero".
Apuntes históricos
Diversos
hallazgos en la zona permiten identificar en lo que hoy es Fermoselle
un primer enclave de origen castreño o prerromano posteriormente
romanizado. Otros testimonios tanto documentales como arqueológicos
han hecho que ciertos autores identifiquen la actual villa con la
romana "Ocella", "Ocila" u "Ocellun Duri";
enclave estratégico comunicado con Zamora por medio de una
calzada de la que han sido reconocidos algunos vestigios.
Ya
en época medieval, Fermoselle junto a otras localidades del
entorno sayagués aparece citada en 1165 dentro de la dote entregada
por Fernando II de León a Urraca de Portugal con motivo de
su boda. Sin embargo, pocos años después el matrimonio
quedó anulado por el Papa al ser los contrayentes primos segundos
y no haber obtenido la imprescindible dispensa, tras lo cual, la princesa
Urraca eligió Fermoselle como lugar de retiro.
En 1205 el hijo de Fernando II y la repudiada Urraca, convertido ya en el rey Alfonso IX de León, cedió las tierras de Fermoselle al Obispado de Zamora, constituyéndose en torno a la villa un pequeño señorío que, poco después, en el año 1221, sería beneficiado con la extensión de la Carta-Fuero de Fermoselle, privilegio confirmado posteriormente por Fernando III el Santo en 1234 y por Alfonso X el Sabio en 1255.
Siglos
después, en la decimosexta centuria Fermoselle jugaría
un papel importante en la Guerra de las Comunidades, acogiendo tras
la derrota en Villalar al Arzobispo Acuña. Por este motivo,
una vez capturado el comunero, la villa fue castigada con la destrucción
de su castillo y las murallas.
Patrimonio monumental de Fermoselle
Lo primero que llama la atención al visitante es el típicamente medieval entramado urbano que Fermoselle ha sabido conservar, acomodándose el caserío a la granítica ladera coronada en su punto más alto por su hoy ruinoso castillo.
Sus callejas, estrechas y empinadas, trepan por la ladera hasta acabar desembocando en el punto neurálgico de la misma: la Plaza Mayor, donde se ubican su Ayuntamiento y la iglesia parroquial.
Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción
La
iglesia parroquial, dedicada a Nuestra Señora de la Asunción
y declarada recientemente Bien de Interés Cultural (año
2013), es una recia construcción originaria del siglo XIII
pero que, a lo largo de su historia, ha sufrido numerosas reformas
y ampliaciones.
De
su primitiva obra románico-tardía han subsistido sus
dos portadas principales: la occidental, sobre finas columnas rematadas
con capiteles vegetales avolutados, despliega tres arquivoltas apuntadas
y molduradas con rosetas.
La
meridional, más interesante aún, queda cobijada por
un pórtico posterior, presentando también tres arquivoltas
abrazadas por una graciosa chambrana en la que se disponen 17 cabecitas
humanas.
El
resto de la fábrica es resultado de sucesivas campañas
constructivas de los siglos XVI y XVIII, llamando la atención
su airosa torre campanario de 5 cuerpos que destaca por encima del
caserío, así como el atrio y los abovedamientos de su
nave.
Castillo de Doña Urraca
El
sistema defensivo medieval de Fermoselle se componía de un
recinto amurallado del que apenas ha quedado vestigio alguno más
allá de la llamada Puerta del Villar (también conocida
como "El Arco"); y de su castillo, denominado "de Doña
Urraca" por ser lugar de retiro elegido por la princesa portuguesa
tras ser anulado su matrimonio con el rey Fernando II de León.
Se erigía la fortaleza sobre un espolón granítico que aflora en la parte más elevada y dominante del caserío, aunque lamentablemente a día de hoy apenas han sobrevivido unos menguados vestigios de su torre del homenaje, de los cubos de la muralla y parte de los lienzos meridionales.
Tras
quedar arruinado por diversos avatares históricos (Guerra de
las Comunidades, conflictos fronterizos con Portugal), en el año
1822 la Diputación de Zamora dio permiso para que tanto sus
restos como los de la muralla fueran reaprovechados para la construcción
de viviendas de la localidad.
En
la actualidad, el principal atractivo del solar sobre el que se asentó
el Castillo de Doña Urraca son las magníficas vistas
de los Arribes del Duero que desde él se contemplan.
Por lo demás, conserva Fermoselle otros edificios religiosos de menor entidad, como la reformadísima iglesia de San Juan, el antiguo convento de San Francisco convertido hoy en Centro de Interpretación del Parque de los Arribes del Duero, y varias ermitas entre las que destacan el Santuario de Nuestra Señora de la Bandera, la ermita de Santa Colomba, la Soledad, Santa Cruz o la de San Albín o la Merced, de origen antiquísimo.
(Autor del texto del artículo de
ARTEGUIAS:
José Manuel Tomé)