Guía monumental (arte e historia) de Tauste, Zaragoza
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Introducción a la guía de arte (monumentos y rutas) de Tauste, Zaragoza
Historia y descripción de Tauste
Situada
a medio centenar de kilómetros al norte de Zaragoza y muy cerca
de la confluencia del río Arba en el Ebro, Tauste es
una de las Cinco Villas que conforman la histórica comarca
del mismo nombre, siendo la situada más al sur y constituyendo
su puerta de entrada.
Plaza musulmana importante en tiempos de los Banu Qasi, fue en primera instancia conquistada por Alfonso el I el Batallador en 1105, aunque tras diversos escarceos almorávides, no sería incorporada a la Corona de Aragón hasta 1121.
De su pasado medieval, los monumentos más relevantes de Tauste son la iglesia parroquial de Santa María, de estilo mudéjar tipológica y estilísticamente emparentada con las existentes tanto en la capital como en las adyacentes comarcas de Valdejalón o Calatayud; y la hoy ermita de San Antón, antaño primera parroquia de la villa.
Iglesia de Santa María
Levantada en la parte más elevada del casco antiguo, se trata de la típica construcción mudéjar bajomedieval erigida entre los siglos XIII y XIV siguiendo el modelo de nave única, pequeñas capillas entre contrafuertes y cabecera poligonal. Las bóvedas son de crucería gótica.
En
el interior se inauguró en el año 2003 un interesante
Museo de Arte Sacro con valiosas piezas de orfebrería e imaginería
que abarcan desde el periodo gótico hasta la actualidad. Mu
apreciable es la talla de la Virgen María con el Niño
del siglo XIV.
A los pies del templo se yergue la torre campanario, para la mayoría de especialistas, de mayor antigüedad que el cuerpo de naves y que probablemente sería levantada aprovechando los restos del alminar de una primitiva mezquita preexistente.
Íntimamente relacionada con varias torres de la capital zaragozana y del su entorno, presenta planta octogonal, respondiendo al prototípico modelo de alminar almohade configurado por un primer cuerpo interior a modo de machón, abrazado por la caja de escaleras abovedadas mediante la técnica de la aproximación de hiladas y que, a su vez, quedan encerradas por una segunda torre a modo de revestimiento externo.
Presenta tres cuerpos en altura, siendo el inferior liso en toda su dimensión a excepción de su parte alta, ya superada la altura del tejado de la nave y en la que, entre sendos frisos de ladrillos en esquinilla, se despliega una banda horizontal a base de arcos mixtilíneos entrecruzados.
Separado del inferior mediante un cuerpo de ménsulas en saledizo, el registro intermedio queda definido en cada una de sus ocho caras por dos paneles corridos a base de intrincados lazos; mientras que el cuerpo superior, de remate almenado, se caracteriza por disponer huecos de campana a base de arcos túmidos geminados y elegantes paneles a base de redes o mallas de sebqa de inspiración almohade.
Más
allá de la torre y debido a añadidos posteriores, el
cuerpo principal original queda semicoulto al exterior, sobresaliendo
tan solo su cabecera pentagonal, en cuyos paños de nuevo encontramos
recurrentes motivos ornamentales mudéjares como zigzagueados,
ladrillos en esquinilla y, en la parte superior, arcos de medio punto
entrecruzados.
Ermita de San Antón
Situada
a la entrada del casco urbano en su parte más baja, la hoy
denominada ermita de San Antón fue la primera parroquia de
Tauste una vez reconquistada la villa por las tropas cristianas, constando
documentalmente desde la temprana fecha de 1137 como filial del Monasterio
de San Juan de la Peña.
Profundamente remozada, se presenta en la actualidad como una construcción de nave única rematada, tras tramo recto presbiterial, en un ábside semicircular, el cual, presenta la particularidad de que fue comenzado en material pétreo y, por razones que se desconocen (seguramente dificultad y/o carestía para acceder a él), acabó siendo concluido en ladrillo, caso similar por ejemplo al también zaragozano templo de San Juan de la Cuesta de Daroca o a San Tirso de Sahagún, ya en León.
Así
pues, en el primitivo ábside románico de ladrillo enfoscado
es hoy en día apreciable un registro de doce arquillos ciegos,
existiendo evidencias de fustes y capiteles de piedra.
Al interior el espacio de la nave queda distribuido en seis tramos cubiertos con techumbre de madera definidos por cinco arcos fajones apuntados, cubriéndose la bóveda absidial en cañón apuntado.
Tras su última restauración, en su interior, amén de algunos restos aislados de pinturas murales y la mesa de altar original, ha sido creado un lapidario a base de capiteles del templo primitivo, entre los cuales, puede adivinarse alguno genuinamente emparentado con el Maestro de Agüero. El más interesante muesta en una de sus caras a un músico sentado tocando un arpa y la cara contigua la habitual bailarina del Maestro de Agüero.
La torre, adosada al ángulo noroccidental, responde al modelo de campanario mixto aragonés del siglo XVI conformado por un primer cuerpo cúbico y un remate ochavado con incrustaciones cerámicas.
(Autor del texto del
artículo/colaborador de ARTEGUIAS:
José Manuel Tomé)