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Cerámica Mudéjar

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La técnica

La cerámica es una de las artes decorativas que más desarrollaron los artesanos mudéjares, siendo sus dos variantes más importantes las piezas de vajilla y los elementos cerámicos aplicados a la arquitectura como elementos decorativos.

La cerámica andalusí pue la progenitora de la mudéjarEn lo que se refiere a las piezas de vajilla, los talleres mudéjares utilizaron la técnica del vidriado, inventada entre finales del siglo VIII y principios del IX en los talleres del ámbito islámico oriental. Esta técnica consistía en añadir un esmalte de estaño que actuaba como vitrificante y que impermeabilizaba las piezas.

Es la técnica que llegó a los alfares andalusíes y que desde éstos pasó a los obradores mudéjares, que la utilizaron hasta bien entrada la Edad Moderna. Henrique Cock, arquero de Felipe II proporcionó, en 1585, una detallada descripción de cómo elaboraban sus piezas los "olleros de Muel":

...(daban) lustre blanco (a los platos) y los (hacían) llanos, (mediante) un lavatorio de ciertos materiales desa manera: toman una arroba de plomo con la cual mezclan tres o cuatro libras de estaño y luego otras tantas libras de çierta arena que allí tienen, de todo lo cual haçen una masa como de yelo y lo haçen en menudas pieças y muelenlo como harina y, hecho ansi polvo, lo guardan.

Este polvo después mezclan con agua y tiran los platos por ella y los coçen otra vez en el horno y entonces con este calor conservan su lustre.

La técnica del vidriado estannífero revolucionó la cerámica medieval española. Los alfareros mudéjares supieron sacar todas las posibilidades de una técnica que permitía un fondo blanco, lustroso y opaco, en el que se fundían los tres óxidos que producían los colores de la cerámica mudéjar: el azul de cobalto, el verde cobre y el morado de manganeso.

La cerámica mudéjar llegó a gozar de gran fama y difusión en toda Europa, exportándose a Italia y Flandes. En 1304, por ejemplo, alfareros de Manises fueron a Avignon para hacer "obra de Melicha" (o Málaga, ciudad famosa por su cerámica). En 1384 un musulmán de Valencia, llamado Juan, trabajaba para hacer cerámicas en el palacio de Justicia de Poitiers.

Decoración

Plato de loza verde manganeso del siglo XIV. Museo de Historia de ValenciaEn cuanto a los elementos decorativos de la cerámica mudéjar, existe una continuidad con la decoración islámica basada en el horror vacui, la repetición y reiteración de cenefas con motivos vegetales (atauriques, palmetas), epigráficos (cúficos), geométricos (estrellas de diversas puntas que contienen medias lunas en su interior, siete círculos, símbolo de los Siete Cielos creados por Dios), o figurativos (la hamsa o mano de Fátima, animales fantásticos o estilizados…).

Pero también aparecen elementos cristianos de influencia gótica y renacentista como motivos heráldicos, cruces, hojas de helecho, barcos, castillos… Prueba evidente de la síntesis de motivos islámicos y cristianos que caracteriza al arte mudéjar la encontramos en un plato conservado en el Metropolitan Museum de Nueva York, de mediados del siglo XIV, en el que aparecen las armas de los Sánchez Muñoz inscritas en una trama de lacerías.

Principales centros alfareros

Fuente de cerámica de Paterna. Siglo XIII-XIV Museo de Cerámica  de BarcelonaLos principales centros alfareros o cerámicos mudéjares fueron los de Paterna, Manises, Teruel, Talavera, Toledo y Sevilla, cada uno de ellos con tipos y diseños propios. Así, en el Levante peninsular predominaron las técnicas del verde-manganeso y una temática de animales fantásticos, personajes y vegetales concebidos con gran libertad de imaginación.

Sus centros productores en los siglos XIII y XIV fueron Teruel, Paterna y Manresa, y en los siglos XIV y XV, Manises-Paterna y Valencia. Toledo, Córdoba y Sevilla, presentan, en cambio, un arte más abstracto, en el que predominan decoraciones geométricas, líneas rectas, inscripciones y, cuando hay formas animadas, estas son estilizaciones de seres y objetos reales.

Loza dorada. Museo de  Santa Cruz de ToledoLos alfareros mudéjares obraron todo tipo de piezas de vajilla: cuencos, platos, orzas, redomas, ataifores, jarras, zafas, candiles, saleros, barreños, jarros, bacías, escudillas, potes, lavamanos… Fueron tres las tipologías que emplearon, continuando con las técnicas y modos de trabajo de la cerámica islámica: la vajilla verde-morada, la vajilla azul y la vajilla dorada. Las tres tienen sus precedentes en talleres de Irán e Irak, desde donde se extendería hacia Occidente, difundiéndose por todo el Mediterráneo, desde los obradores más orientales de Egipto y Túnez hasta los más occidentales del Magreb y al-Ándalus, y pasando desde aquí a los alfares mudéjares peninsulares.

Tipos de cerámica

Verde Manganeso

Escudilla de loza verde manganeso del siglo XIV. Museo de Historia de ValenciaLa vajilla verde-morada fue propia de Teruel, Paterna, Manises, Manresa, Barcelona, Talavera de la Reina o Toledo, principalmente. Pero desde fines del siglo XIV, la moda del azul de cobalto se impuso en los obradores de la Corona de Aragón (Paterna y Manises), desplazando y haciendo desaparecer muy pronto las producciones verde-moradas, circunstancia que sin embargo no se dio en Teruel, donde se mantuvo esta familia cerámica hasta la expulsión de los moriscos (1610) e, incluso, hasta la extinción de sus obradores tradicionales en el siglo XX.

Azul cobalto

Escudilla con decoración azul cobalto.  Museu Soler Blasco de XàbiaLos principales centros productores de la vajilla azul cobalto fueron Manises y Muel, que siguieron modelos de Málaga.

Un ejemplo de este tipo de cerámica es el plato perteneciente al Instituto Valencia de Don Juan de Madrid, datado en la segunda mitad del siglo XV, en el que aparece una gran "Y", la inicial de Isabel la Católica, muy repetida en todas las artes decorativas de la época y que sirve de eje de simetría para el resto de la decoración basada en atauriques.

Loza dorada

Plato de loza dorada- S.XV. Museo arqueológico de LorcaEl tercer grupo cerámico derivado de las producciones islámicas y adoptado por los alfareros mudéjares fue el de la loza dorada. Se trata de una técnica compleja basada en una fórmula en la que los ingredientes más importantes eran el cobre y la plata, que junto con almagre (ocre rojo u óxido de hierro) y algún otro material más se diluían en vinagre muy fuerte hasta obtener una pasta que se aplicaba sobre las piezas. El color dorado, por tanto, se obtenía sin oro, con vinagre mezclado con plata, bermellón, almagre y cobre.

Las mejores producciones del reflejo metálico, nombre con el que también se denomina a esta técnica cerámica, se obraron en Málaga en la etapa nazarí, destacando de manera especial los magníficos Vasos de la Alhambra, que muestran un dominio insuperable de la técnica y una delicada factura ornamental, del que es ejemplo el llamado "Vaso de las gacelas", exhibido en el Museo Arqueológico de la Alhambra de Granada. Desde Málaga esta técnica pasó a los alfares mudéjares, entre los que destacaron los de Mislata, Gesarte y Manises, Calatayud y Muel.

Cerámica mudéjar de aplicación arquitectónica

En cuanto a la cerámica mudéjar de aplicación arquitectónica y destinada al revestimiento y decoración de exteriores e interiores, sus precedentes cronológicos y formales se encuentran en la arquitectura almohade, como puede apreciarse en la torre de la Kutubiya de Marrakech (1199).

Detalle de la torre de la iglesia de Santo Tomé de ToledoLa aplicación de piezas cerámicas se dio en la arquitectura mudéjar toledana y andaluza, con ejemplos como la iglesia de Santiago el Nuevo (Talavera) , las torres de San Román, San Miguel el Alto y Santo Tomé (Toledo) o las iglesias de San Marcos, Omnium Sanctorum y Santa Catalina (Sevilla), obras casi todas ellas del siglo XIV.

Sin embargo, esta manifestación artística alcanzó su máximo esplendor y extensión en Aragón, donde la adición de cerámica en los exteriores se convirtió en un rasgo distintivo y habitual desde el siglo XIII al XVII.

Decoración cerámica en la iglesia de La Magdalena de ZaragozaDestacan la torre de Santa María de Ateca (Zaragoza, siglo XIII), en la que se insertaron platos y fustes cilíndricos, verdes y melados; la parroquial de Belmonte de Gracián (Zaragoza, siglo XIII) y, sobre todo, el muro exterior de la Seo de Zaragoza, donde las labores de ladrillo se animaron con un rica tipología de piezas cerámicas entre las cuales se encuentran azulejos pintados en azul que repiten las armas del encargante, el arzobispo Lope Fernández de Luna.

Ceramica vidriada en la Seo de ZaragozaPero es en Teruel donde la unión entre ladrillo y cerámica alcanza su mejor equilibrio en las torres de San Pedro y Santa María de Mediavilla (siglo XIII) o en las de de San Martín y el Salvador (siglo XIV). En ellas se muestran una mayor variedad de piezas: discos de diferentes tamaños, fustes, azulejos cuadrados, verdes, negros y melados, columnillas compuestas por piezas cilíndricas y esféricas achatadas, estrellas de ocho puntas con sus marcos y crucetas de fondo, puntas de flecha…

Los alfares mudéjares realizaron también revestimientos de suelos, a la vez aislantes y decorativos. Uno de los mejores ejemplos son los suelos del palacio de la Aljafería de Zaragoza, dispuestos en el salón del Trono y salas anejas. Las obras se realizaron en tiempo de los Reyes Católicos y se combinaron azulejos pintados a pincel con otras piezas vidriadas monocolores formando un diseño geométrico en el que se reiteraban temas vegetales, geométricos de lazo y los emblemas reales, es decir, el yugo y las flechas, además de la granada, símbolo de la toma de la capital nazarí con la que se puso fin a la reconquista. Destaca de igual modo las solerías del convento de Santa Isabel en Salamanca.

En la misma ciudad pero en el convento de las Dueñas, se conserva una excelente portada de cerámica alicatada en blanco, verde, melado y manganeso en el piso alto del claustro.


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