Guía del Museo de León
Introducción
El
museo se localiza en el número 8 de la Plaza de Santo
Domingo de León. Fue inaugurado en 1869, en el convento
de San Marcos, siendo el más antiguo de la provincia,
si bien en 2007 fue trasladado a su localización actual,
en el edificio "Pallarés". Además
del edificio principal en el que se exponen diversas piezas,
el museo cuenta con dos anexos:
El monasterio de San Marcos de León, localización primigenia del museo que fue la sede principal de la Orden de caballería de Santiago para el Reino de León y es el mejor ejemplo del arte del Renacimiento en la provincia. Su origen se remonta al medievo, si bien no quedan restos de esta primera fase del edificio.
La obra principal data del siglo XVI, si bien ésta culminó en el siglo XVIII imitando el estilo renacentista. La construcción fue considerablemente alterada con la instalación del Parador nacional en la década de 1960.
La villa romana de Navatejera. La villa romana de Navatejera se localiza en el próximo municipio de Villaquilambre, a escasos kilómetros del centro de la ciudad de León y forma parte de los anexos del museo desde 1992, siendo posible su visita. Se trata de una villa suburbana cuya construcción parece remontarse al siglo II, fecha de la cual se conservan algunos restos, siendo la fase del siglo IV-V d.C. la más rica en vestigios. Se diferencian dos zonas: la parte residencial de la misma (pars urbana), donde encontramos mosaicos y algunas zonas calefactadas, y la parte que estaría dedicada a al explotación agropecuaria (pars rustica).
Colecciones antigua y medieval del Museo de León
Centrándonos
en el Museo de León propiamente dicho, cuenta
con colecciones tanto de arqueología como de arte y
etnografía, desde el Paleolítico a la actualidad,
pasando por el mundo romano, la Edad Media y la época
moderna, que nos narran la historia de esta provincia castellano
leonesa. Este artículo se centra en la presentación
de algunas piezas romanas y, sobre todo, en las piezas más
representativas del medievo que se exponen en el museo leonés.
Época Romana
De la colección de época romana, si bien hay un gran número de piezas interesantes (por ejemplo una estela funeraria antropomorfa proveniente de las cercanías de Astorga o el ara dedicada a las Ninfas procedente de la muralla de León), nos centraremos en: el edicto de Augusto (15 a.C.), el hito augustal de la Cohors IIII Gallorum (a. 54 d.C.), el ara votiva al dios Bodus (f.s. II d.C. - III d.C.), y el ara de Diana (s. II d.C.).
Placa de bronce con edicto imperial
La
primera, se trata de una placa de bronce en el que se recoge
en edicto imperial (disposición legal que dictó
Octavio Augusto desde Narbona y que afectaba a los pueblos
del Noroeste de la península Ibérica), fue hallada
sin contexto arqueológico. En ella se alude por primera
y única vez a la provincia romana de Transduriana (área
en el Noroeste que sería la posterior Gallaecia).
Hito Augustal
La segunda de ellas, el hito augustal (señalización que divide los límites territoriales) de la Cohors IIII Gallorum, es una inscripción en piedra caliza que procede de Santa Colomba de la Vega cuyo texto dicta:
"Ex auct/oritate/ Ti(berii) Claud/i(i) Caesaris/ Aug(usti)/ German(i)/ci imp(eratoris) te/rminus/ prator/um c(o)ho(rtis)/ IIII Gallo(rum)/ inter c(o)ho(rtem)/ IIII Gallo(rum)/ et inter/ civitate(m)/ Luggo/num"
Traducción de la página del museo:
"Por la autoridad del emperador Claudio, este término delimita los campos de la cohorte IV de los galos respecto de ésta y la ciudad de los lugones".
Ara del dios Bodus
La tercera pieza, el ara al dios Bodus, es un epígrafe en granito hallado en Villadepalos (Carracedelo) que fue donado al museo en 1866 por el Obispado de Astorga cuyo texto dicta:
"DEO BO/DO VEIC/IVS VO/TV(m) S(olvit) L(ibens) M(erito)"
Traducción de la página del museo:
"Consagrado al dios Bodo. Veicio cumplió este voto de buen grado".
La característica más remarcable de la pieza es que se trata de un dedicante y de una divinidad indígenas pero empleando un soporte y un idioma romano.
Ara de Diana
Finalmente,
el ara de Diana, calificado en la página del museo
como "posiblemente el epígrafe más bello
de las numerosas inscripciones latinas leonesas y uno de los
mejores del país", fue hallada en la muralla de
León. Está consagrada a la diosa de la caza
(Diana) en su cara frontal, por parte del gobernador militar
de la legión VII Gémina Félix en el año
165 d.C., Quinto Tulio Máximo. En el resto de caras
se describen las jornadas de caza del citado personaje y la
devoción por la diosa, a la que dedica colmillos de
jabalí y astas de ciervo.
Además hay otras piezas interesantes como un quemador de perfumes de bronce con la figura de Baco jugando con una oca.
También señalamos una interesante lápida dedicada a Zeus-Serapis o varios mosaicos procedentes de La Milla del Río y Quintana del Marco.
La Edad Media
En la colección de la Edad Media, nos centraremos especialmente -aunque no exclusivamente- en una serie de piezas: la lápida funeraria de Mumadomina, la cruz votiva de Santiago de Peñalba, el capitel románico con ocho apóstoles de San Benito de Sahagún, el busto de San Juan, procedente de San Isidoro, el Cristo de Carrizo, las dos estatuas del siglo XIII procedentes posiblemente de Sahagún, el calvario procedente de San Miguel de Corullón, el epitafio musulmán de Alhoseim, el epitafio del Abad Guillermo y la lauda Sepulcral Sancho III el Mayor.
Colección altomedieval cristiana: Prerrománico
Lápida funeraria de Mumadomina
Esta
pieza fue presentada como nueva adquisición del museo
de León en el año 2010 gracias al mecenazgo,
ya que hasta entonces había estado en manos de particulares.
La lápida procede de los alrededores de San Pedro de
los Huertos, descubierta en 1967 tras el derribo de un inmueble
próximo a la catedral de León. Se trata de un
epitafio en piedra arenisca datada en el año 950 que
reaprovecha el remate de un capitel (cimacio) de mármol
blanco para inscribir el título funerario de una religiosa
fallecida en el siglo X. Según la traducción
de la página del museo, el texto dicta:
"+ en este túmulo descansa la sierva de dios, de santa memoria, mumadomina (la señora Muma). De corta edad, brillante en la obediencia, permaneció religiosa. Falleció en la feria II, a doce días de las calendas de noviembre (21 de octubre, lunes) de la era 988 (año 950)"
Cruz votiva de Santiago de Peñalba
La
cruz de Santiago de Peñalba es una de las mejores muestras
de la orfebrería de la monarquía asturleonesa.
Además, se considera la pieza más antigua del
culto a Santiago del arte mozárabe. La cruz fue donada
en 1879 por Mariano Brezmes y Arredondo, obispo de Astorga
en aquel momento, al museo de León, donde está
expuesta actualmente.
Se trata de una cruz griega, realizada en oricalco (latón), material de poco valor; está decorada por treinta chatones de pedrería sin ningún valor simbólico, añadidos posteriormente a la pieza. También en un segundo momento se añadieron las letras alpha y omega en los brazos horizontales de la cruz. Dada la sencillez de la pieza (la concepción original de la misma sin los añadidos decorativos señalados), parece que sería empleada para un uso procesional y como insignia real.
En el anverso de la cruz, hay grabada con buril una grafía mozárabe, repartiéndose el texto en los cuatro brazos, que dice:
"IN NOMINE DOMINI NSI / IHU XPI OBONOREM / SANCT IACOBI / APLOSTOLI RANEMIRUS REX OFRT"[Según la traducción del museo en su página: "En nombre de Nuestro Señor / Jesucristo para honra de / Santiago / Apóstol el Rey Ramiro (la) ofrece".].
Modillón de rollos con figura zoomorfa
Inusual
es el modillón de rollos de tipología prerrománica
mozárabe del siglo XI que tiene la gran particularidad
de completarse con la figura de un mono tapándose sus
partes pudendas, propia del románico.
Se trata de una pieza procedente de Palat de Rey o, según Gómez Moreno, de la muralla leonesa donde se colocaría como pieza de mampostería.
Diversas piezas
Además
de las citadas, mencionamos de este periodo del Reino de León
del siglo X, un gran capitel prerrománico que imita
al corintio romano con los preceptivos sogueados en el collarino;
el cancel de San Adrián de Bozar, obra de finales del siglo
X aunque de clara influencia visigoda.
Colección románica
Capitel románico con ocho apóstoles de San Benito de Sahagún
Este capitel data de la segunda mitad del siglo XII y está realizado en piedra caliza. Su localización en origen fue el monasterio de San Benito de Sahagún, siendo adquirido por el museo de León a comienzos del siglo XX. Uno de los apóstoles más reconocibles es Pedro, gracias a las llaves que porta en sus manos.
Se trata de un capitel en el que las figuras están todavía muy adaptadas al marco arquitectónico, siguiendo los cánones del arte románico, si bien en las figuras de los apóstoles se observa un modelado algo más naturalista.
Busto de San Juan, procedente de San Isidoro
Se
trata de un gran relieve de un santo, procedente de la portada
norte de la Real Colegiata de San Isidoro. Presenta un estilo
compostelano-tolosano, al igual que el resto de esculturas
de la portada. Si bien no está claro que se trate del
apóstol San Juan, su larga cabellera junto con el libro
que sostiene entre sus manos, le ha llevado a ser asociar
con dicho personaje, tradicionalmente representado como un
joven imberbe.
Cristo de Carrizo
Es
la joya del museo de León. Se trata de una pieza realizada
en marfil, datada en el siglo XI, de unos 35 cm de altura
y que no conserva la cruz. Por la similitud estilística
que guarda con el Cristo de Fernando I y Dona Sancha, que
se conserva en el Museo Arqueológico Nacional, algunos
autores indican que provendría del mismo taller. El
Cristo de Carrizo adquiere su nombre del lugar del que procede,
el monasterio de monjas cistercienses de Santa María
de Carrizo de la Ribera, construido en el siglo XII.
La
pieza sigue los cánones estéticos y estilísticos
del momento, de los inicios del románico. Así,
se observa una rigurosa frontalidad y una geometrización
de su anatomía, destacando el mayor tamaño de
la cabeza sobre el resto del cuerpo. Además, y como
es habitual en los cristos de este momento, Jesús se
encuentra vivo y presenta los ojos abiertos. Éstos
destacan por su riqueza, ya que están hechos con incrustaciones
de azabache sobre cabujones de oro, lo que da a la pieza una
mayor vistosidad si cabe pese a sus reducidas dimensiones.
Dos estatuas columna del siglo XIII procedentes posiblemente del Monasterio de Sahagún
Estamos ante dos cualificadas esculturas realizadas a modo de estatuas columna que quizás pudieron ser tenantes de altar o parte de una portada desaparecida. Parece que son obra de la primera mitad del siglo XIII.
La
primera es un Cristo en Majestad de pie, con la inscripción
de las letras alfa y omega a los lados del rostro, dentro
de una almendra mística con los cuatro Evangelistas
del Tetramorfos en los ángulos. Sin duda, es ésta
la más románica de las dos piezas de las que
nos estamos ocupando.
La
segunda es un fuste con la escultura de la Virgen coronada
con el Niño en su brazo izquierdo. Se aprecia un mayor
naturalismo gótico en los detalles, especialmente los
pliegues de la tropa.
Maiestas Domini
Este Maiestas Domini se localizaba en la capilla de San Mancio del monasterio de San Benito de Sahagún. Se trata de un Cristo sedente esculpido en piedra. Se trata de un ejemplo interesante de la escultura románica peninsular.
Virgen con el Niño de marfil
La Virgen con el Niño es una obra que data del último cuarto del siglo XIII y, posiblemente su autor fuese francés. Ingresó en el museo de León antes de 1898 y procede la "Casa de los Ceas". Esta escultura no es la más conocida de León, ya que la Virgen con el Niño más conocida se localiza en el Museo Nacional de Arqueología de Madrid, que procede del monasterio de San Benito de Sahagún, del panteón real de Alfonso VI.
Calvario procedente de San Miguel de Corullón
Este
calvario es uno de los ejemplos de imaginería románica
policromada en madera más importantes de la provincia
de León, si bien en la actualidad el Cristo no conserva
sus brazos. Datado en la segunda mitad del siglo XII, la pieza
se conserva en el museo de León desde 1898, cuando
entraron San Juan y la Virgen (el Cristo entró en 1931).
Se trata de un Cristo en la cruz, cubierto con un paño de pureza y presentando cuatro clavos, que gira la cabeza hacia la Virgen. San Juan se encuentra a la izquierda de Jesús y aparece en su disposición habitual en este tipo de Calvarios: apoya su cabeza en la mano derecha como muestra de dolor emocional mientras lleva su Evangelio en la izquierda.
Por su parte María, ubicada como es habitual a la derecha de Cristo (izquierda del espectador) inclina la cabeza a un lado en señal de pena y cruza sus manos sobre su regazo.
Epitafio del Abad Guillermo
Epitafio en piedra datado en el año 1212 en el que se puede leer la inscripción dedicada al citado abad.
Lauda Sepulcral Sancho III el Mayor
El
lauda sepulcral de Sancho III el Mayor, datada entre los años
1190 - 1200, se localiza también en el museo de León.
Representa al rey navarro en un burilado con corona y espada,
con una inscripción alrededor de su figura. La pieza
fue restaurada en el año 2005.
Numerosos canecillos procedentes de varias iglesias
Entre ellos hay que destacar uno del siglo XI procedente de la antigua catedral románica de León. Es muy rudo y está notoriamente desgastado. En él aparece un personaje con los brazos en V que se ha interpretado como Daniel en el foso de los leones.
En
otro, procedente de Trives observamos a una persona con un
objeto irreconocible en las manos.
Otro del Monasterio de San Benito de Sahagún, del siglo XII, muestra a una pareja de dragones.
Talla de madera policromada de la Virgen con el Niño
De la segunda mitad del siglo XII y de San Miguel de Escalada procede una talla de madera policromada de la Virgen y el niño Jesús en la habitual iconografía de Trono de Sabiduría.
Piezas musulmanas y hebreas
Epitafio musulmán de Alhoseim
Este
epitafio procede de la iglesia de nuestra Señora del
Rosario (Boñar, León). Fue descubierta en el
siglo XIX y ha sido datada en el siglo X. La pieza presenta
un epitafio musulmán en el que se puede leer:
"En el nombre de Dios, clemente y misericordioso, ¡oh hombres! Ciertamente la promesa de Dios es verdadera. No os engañe la vida presente, y no os engañe, acerca de Dios, el diablo. Éste es el sepulcro de Alhoseim".
Fragmento de epitafio hebreo
Procedente
de Puente Castro, hay un fragmento de epitafio hebreo de finales
del siglo XI o comienzos del XII con el siguiente texto:
"...cientos. El Santo, bendito sea, lo absuelva, tenga misericordia de él y lo resucite a la vida del mundo venidero. Amén"
Autores del texto del artículo:
Leticia Tobalina y David de la Garma