Música Medieval
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Introducción
La
música medieval es uno de los temas más apasionantes que
la cultura en la Edad Media nos brinda.
A ello no es ajeno el hecho de que la forma de la música medieval es un misterio. A diferencia de otras manifestaciones artísticas que perduran en el tiempo, la música desaparece en el momento de desarrollarse y la única forma de hacerla pervivir es mediante una notación musical que en la Edad Media o no se empleaba o se hacía de manera muy pobre en información, insuficiente en la mayoría de los casos para una reproducción fiel.
Lo
que si sabemos es que la música de los cristianos del Imperio
Romano de la que va a ser heredera la medieval, se basó en
repertorios ya existente.
En los primeros tiempos, la música medieval recibe dos influencias palpables:
La Liturgia franco-romana y el Canto Gregoriano vs. el Canto Mozárabe hispano
Canto Gregoriano
La
música eclesiástica de los primeros siglos medievales
está al servicio del texto litúrgico de los oficios
religiosos.
Pero el caso es que no existía una sola liturgia unificada. De hecho, con la expansión del Cristianismo a partir del siglo IV, se desarrollan diferentes liturgias regionales independientes de Roma:
Ante esta diversidad, la Iglesia ve la necesidad de unificar la liturgia, es decir, de establecer un conjunto de signos y palabras que formen parte de sus celebraciones, especialmente en la Misa, y que sean comunes para todos los fieles.
De este modo, en el siglo VII, el Papa Gregorio I el Magno recopila y organiza una serie de cantos romanos que establece como los obligatorios de la liturgia unificada cristiana.
No
será hasta tiempos de Carlomagno cuando se establece como obligatorio
en el imperio carolingio el rito romano, muy influido, eso sí,
por tradiciones francogermánicas propias. La relación
entre los monasterios benedictinos de la Orden de Cluny y el papado
impulsan esta liturgia franco-romana y el canto gregoriano por toda
Europa.
En este momento se escriben numerosos códices que recogen el canto gregoriano con notación aquitana, lo que ha permitido su recuperación en tiempos modernos.
En España, arraigada al riquísimo y culto rito hispanovisigodo o mozárabe, el cambio no se produce oficialmente hasta el Concilio de Burgos de 1080, en tiempos de Alfonso VI. Sin embargo, a nivel local se siguió usando el rito hispano, especialmente por los mozárabes de Al-Andalus.
El Gregoriano tiene una serie de elementos formales que se pueden resumir en:
Hasta
su supresión a finales del siglo XI, el canto mozárabe
supuso una de las manifestaciones culturales más apasionantes
de la música medieval. Hunde sus raíces en los primeros
tiempos de la cristianización y a su vez en la liturgia judaica.
Lamentablemente no es posible su transcripción por su notación neumática que no expresa la altura exacta de los sonidos.
Del
repertorio musical hispanovisigodo o mozárabe se conservan
45 códices, escritos fundamentalmente entre los siglos X y
XI. Especial importancia tiene el famoso Antifonario de la catedral
de León.
La Música Profana en la Edad
Media
La música culta litúrgica es la única que ha
quedado plasmada en los códices, como hemos visto.
Lamentablemente la música medieval profana y popular, la que divertía y disfrutaba el pueblo prácticamente se ha perdido pues nunca se perpetuó por escrito. Sabemos que en la Edad Media era habitual el canto y el baile entre la población, en muchos casos como herencia del mundo pagano. Lo conocemos por numerosas fuentes eclesiásticas que los condenaban o criticaban.
Tanta insistencia en el ataque a estas prácticas pone de manifiesto la habitualidad con la que se producían.
La música profana de los nobles:
troveros y trovadores
A
partir del siglo XII, surge el movimiento trovadoresco. Nacen los
llamados trovadores, troveros y minnesänger. Son compositores
y poetas que en ocasiones eran también cantores de su propia
obra. En sus obras se emplean lenguas romances autóctonas:
dialectos franceses, alemán, portugués, etc.
No hay que confundir la figura del trovador con la del juglar. Los trovadores formaban un estamento entre los que se encontraban gentes de la más alta nobleza, mientras que los juglares solían pertenecer a las clases más populares.
La música medieval profana se centra en los intereses humanos, sobre todo en el amor, la guerra y la naturaleza.
A
diferencia del canto litúrgico, en las obras de los trovadores
se empleaban instrumentos musicales como acompañamiento.
Trovadores ilustres fueron Guillermo IX, duque de Aquitania, Rimbaut de Vaqueiras, Marcabrúy Adam de Halle.
Entre los Minnesänger destacaron: Rudolf von Fenis, Raimar el Viejo y Walter von der Vogelweide.
En España tenemos las importantes figuras de Martín de Codax, Guillermo de Berguedá y Berenguer de Palou y Alfonso X El Sabio, con sus famosas Cantigas.
Las
Cantigas de Alfonso X El Sabio son 432 melodías no compuestas
en su totalidad por el propio rey, de singular importancia por las
circunstancias culturales y sociales de la época que manifiestan.
La cantigas recogen diversas tendencias musicales de la época: melodías gregorianas aplicadas a textos en lengua vulgar, melodías de motetes polifónicos en latín o francés, tonadas de canciones épicas y cantares de gesta basadas en música castellana, gallega, portuguesa, judía y árabe, etc.
La música profana popular:
los juglares
Los
juglares eran infatigables andariegos ambulantes que recorrían
las villas y aldeas de la Europa medieval.
Su profesión consistía en amenizar la vida de las gentes de la época a cambio de dinero, comida y otros bienes.
No sólo se centraban en la música, sino que entretenían al público ejerciendo de saltimbanquis, contorsionistas, lanzadores de cuchillos, equilibristas, domadores, además de llevar en numerosas ocasiones exóticos animales para sus espectáculos, como monos.
En su actividad musical, lo normal es que se limitaran a ser los intérpretes del canto y tocar instrumentos, pero no eran compositores, como sí fueron los trovadores.
Frecuentemente
sus canciones abordarían temas obscenos y el baile de las danzarinas
sería deliberadamente voluptuoso.
Una iconografía muy repetida en la escultura románica
y que obedece al hecho histórico es la escena en que un trovador
emplea un instrumento musical de cuerda o viento mientras una juglaresa
danzarina baila con los brazos levantados o sobre su cintura, contorsionándose
y dejando caer su cabellera. En ocasiones la bailarina en cuestión
puede acompañárse con intrumentos musicales sencillos
como algunos tipos de castañuelas.
Los instrumentos musicales en el mundo medieval
Uno de los aspectos más interesantes de la música medieval fueron los instrumentos musicales empleados en la época.
Gracias
a su representación en esculturas románicas y góticas
y a los códices, en que son destacables las Cantigas de Alfonso
X, se han podido reproducir y actualmente existen fabricantes especializados.
Mediante su sonido, podemos acercarnos mejor a lo que fue la música
popular medieval.
Algunos de los instrumentos más utilizados en la Edad Media fueron:
Dulzaina.
Se trata un instrumento de viento de madera de forma cónica
y doble lengüeta.
Arpa. Es uno de los instrumentos más antiguos de la humanidad y que más aparece representado.
Los que aparecen en la iconografía española están relacionados con los modelos irlandeses.
En la iconografía del románico es muy frecuente representar no sólo hombres con arpa sino incluso animales.
Salterio, una cítara pulsada, con un cuerpo que puede adoptar diferentes formas: trapezoidal, cuadrada, triangular o de hocico de cerdo.
Organistrum.
Es un instrumento de gran tamaño de cuerda frotada. Se caracteriza
porque las cuerdas están en el interior y son frotadas por
una rueda de madera impregnada de resina accionada por una manivela
del extremo opuesto al clavijero.
Las cuerdas se seleccionan gracias a unas teclas o clavijas. Dado su tamaño, era necesaria la intervención de dos músicos, que lo sujetaban sobre sus piernas.
Rabel.
Instrumento medieval cordófono de tres cuerdas, tocado con
arco.
Su caja de resonancia tiene forma de pera y en ocasiones alargada. El mástil es corto y el clavijero, a veces estaba inclinado hacia la derecha, hasta adoptar finalmente forma de hoz.
Se introdujo en Europa durante el siglo X desde el mundo árabe.
Dulzimer. Era un instrumento similar al salterio, cuyas cuerdas solían aparecer en órdenes de dos a cuatro. Se tocaba percutiendo las cuerdas con unos macillos de madera.
Fídula. Instrumento medieval de cuerda frotada con cuerpo oval o elíptico, tapa armónica plana y clavijeros normalmente en forma de disco.
La Polifonía
El tercer fenómeno musical de importancia vital durante la
Edad Media es el nacimiento de la polifonía.
La Polifonía se define como el conjunto de sonidos simultáneos en que cada uno expresa su idea musical, pero formando con los demás un todo armónico.
Comienza
a tener importancia en el siglo IX, aunque probablemente existiese
desde antes. No es una música lineal (monódica), sino
que varias voces suenan simultáneamente.
Dentro de la Polifonía medieval se distinguen tres grandes períodos: el nacimiento de la Polifonía, el Ars Antiqua y el Ars Nova.
Nacimiento de la Polifonía
Este período se extiende desde el siglo IX a los comienzos
del XII. Se dan los primeros inventos polifónicos: el Organum
y el Discantus.
El Organum consistía en añadir a una melodía gregoriana llamada Cantus Firmus, una segunda voz a distancia de cuarta o quinta, llamada Voz Organalis. El Discantus eran dos voces que seguían movimientos contrarios.
Ars Antiqua
Es el período de la música medieval que comprende los siglos XII y XIII, en el que se da la famosa Escuela de París. De esta escuela surgirán dos músicos de enorme relevancia: Leonin y Perotin. Con ellos nace un nuevo sistema polifónico que llamamos Conductus (la melodía principal no es gregoriana, sino inventada por el compositor y tenía un ritmo más o menos procesional.
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Suscribirme gratisLa gran invención de esta escuela es el Motete:
con dos o tres voces, de carácter contrapuntístico,
con la característica de que las voces cantan cada una una
letra diferente y tienen un ritmo también diferente, por lo
que resulta una música muy vivaz y contrastada.
Ars Nova
La
polifonía se perfecciona con el Ars Nova, período que
se extiende desde comienzos del siglo XIV al Renacimiento. El Ars
Nova supone una importante revolución en lo que hasta entonces
había sido el canto gregoriano
Es la expresión perfecta del hombre gótico: el efecto puramente sonoro y la evolución y enriquecimiento de los ritmos y las armonías. El Ars Nova permite fijar las notas y admite acordes.
Destacan Guillermo de Machaut con su Misa de Notre Dame, en Italia Landini, Bolonia y Ciconia y en España tenemos una obra que resume nuestras aportaciones, el Libre Vermell de Montserrat.