Vía de la Plata en León - Guía de su arte medieval
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Las últimas etapas de la Vía de la Plata antes de desembocar definitivamente en el Camino de Santiago Francés, discurren por la provincia de León.
Ingresa
la Ruta en tierras leonesas a través de la Comarca del Páramo,
siendo la histórica villa de Alija del Infantado el primer
hito que encuentra a su paso el peregrino. A continuación,
la histórica vía remonta las fértiles vegas
de los ríos Órbigo y Jamuz hasta desembocar en la
próspera ciudad de La Bañeza, desde donde al caminante
tan sólo le resta una etapa para alcanzar Astorga, punto
de unión entre la Vía de la Plata y el Camino de Santiago.
Pese
a contar con un pasado histórico más que relevante,
exceptuando por supuesto la capital maragata, no puede decirse que
cuenten las etapas leonesas de la Vía con un patrimonio monumental
sobresaliente, sin embargo, son numerosos los alicientes que irá
encontrando el peregrino a su paso como para no sentirse en ningún
caso decepcionado.
En todo caso, la meta de esta ruta, que no es otra que Astorga, sí reune un magnífico patrimonio monumental.
Alija del Infantado
Primera
localidad de la Vía de la Plata en tierras leonesas, son
varios los testimonios que atestiguan la relevancia con que contaría
la villa de Alija del Infantado durante los siglos medievales.
De todos ellos, el más conocido es el castillo palacio del Infantado, obra de los siglos XIV y XV pero que, según atestiguan diversos testimonios, sería erigido sobre el solar en el que se asentaba una torre romana y una fortaleza medieval. Recientemente restaurado y rescatado de la ruina, cuenta el conjunto con un perímetro de planta cuadrangular en cuyos ángulos se yerguen potentes torreones cúbicos, disponiéndose en el interior el palacio nobiliario, destacado por una torre prismática almenada.
En
cuanto a patrimonio religioso se refiere, el monumento más
importante de Alija del Infantado es la Iglesia parroquial de San
Esteban, obra cuyos orígenes se remontarían al siglo
XIII pero que sufriría una importante remodelación
en el siglo XVI. De su pasado medieval, se conservan escasos vestigios
al exterior, sin embargo, el interior del templo alberga la agradabilísima
sorpresa de su artesonado mudéjar del siglo XVI así
como los restos de otro anterior.
También de origen románico es el templo de San Verísimo, aunque las sucesivas reformas que sufrió durante la Edad Moderna ocultan su estructura primitiva, quedando como elemento más sobresaliente del conjunto un capitel romano del siglo III empotrado en uno de sus contrafuertes.
Contó alija nada menos que con cuatro hospitales de peregrinos, hoy desaparecidos pero evocados mediante un elegante monumento erigido en el paraje conocido como "El Teso".
A las afueras de Alija, y junto a los restos de lo que sería un antiguo poblamiento hoy desaparecido, se conserva un magnífico puente sobre el río Órbigo, obra tardía que, sin lugar a dudas, vendría a sustituir a una anterior seguramente de época romana.
Alrededores de alija del Infantado
Muy cerca de Alija, concretamente en la localidad de San Esteban de Nogales, se conservan los nobles restos del antiguo monasterio cisterciense de Santa María de Nogales, priorato fundado en la Edad Media y dependiente del de Moreruela.
Aguas arriba del río Ería, Castrocalbón aparece dominado por los restos de lo que sería un suntuoso palacio datable en la Baja Edad Media, sin embargo, el propio topónimo del lugar así como los restos de la calzada romana que unía las ciudades de Astorga y Braga, atestiguan el relevante papel que desempeñaría Castrocalbón desde tan lejanas centurias, relevancia confirmada por el fuero otorgado a la localidad en 1152 y por la Iglesia del Salvador, magnífico edificio que conserva pese a las reformas una interesante cabecera triabsidal románica-mudéjar.
Genestacio
Retomando la Vía de la Plata, tras alija es Genestacio la siguiente localidad que atraviesa el peregrino; pequeña población de eminente carácter ganadero cuyo principal interés se centra en la magnífica colección de tablas góticas conservadas en el interior de la Iglesia parroquial de Santa Marina.
Quintana del Marco
Localidad
de algo más de medio millar de habitantes cuyo principal
interés se centra en la plaza del pueblo, donde junto a la
iglesia parroquial, de factura tardomedieval, se eleva una torre
gótica fortificada dotada de almenas y saeteras, único
resto conservado del del castillo-palacio de los Condes de Luna.
Villanueva de Jamuz
Muy cerca de Quintana, la población de Villanueva de Jamuz puede presumir de contar con uno de los castillos más importantes de la provincia de León, una fortaleza que, tras años de progresiva ruina, está siendo sometida a una rehabilitación gracias al empeño de su nuevo propietario.
Levantado
en un solar en el que las catas arqueológicas practicadas
han desvelado restos de asentamientos anteriores, la construcción
actual sería erigida en el siglo XV como sede el Mayorazgo
de Suero de Quiñones. Presenta un recinto amurallado cuadrangular
reforzado por potentes lienzos rematados en los ángulos por
torreones circulares, y una torre del homenaje de planta ligeramente
rectangular de gran relieve.
Santa Elena de Jamuz
Pequeña población cuyos orígenes podrían vincularse a la existencia de un monasterio del siglo XI hoy desaparecido. En la actualidad, pese a albergar un ayuntamiento que agrupa varias localidades, Santa Elena es una humilde localidad ganadera en franca regresión demográfica y cuyo principal atractivo se concentra en un modesto parque interpretativo de los sistemas de regadío tradicionales de la Vía de la Plata.
Dependiente de Santa Elena aunque de mucho mayor relieve, Jiménez de Jamuz conserva una notable tradición alfarera desde tiempos remotos. En cuanto a su patrimonio, destaca el bellísimo artesonado mudéjar conservado en el interior de su Iglesia parroquial, dedicada a San Martín.
La Bañeza
Localidad de unos 11.000 habitantes, cabecera comarcal y sede de partido judicial, se han documentado en sus cercanías asentamientos astures prerromanos.
Gozaría de cierta prosperidad durante los siglos medievales, como así demuestra su iglesia parroquial de El Salvador, en la cual, pese a las remodelaciones sufridas entre los siglos XVI y XVIII, son perceptibles en la zona de la cabecera importantes restos románicos, como el tambor absidal primitivo y distintas piezas como capiteles y canecillos reutilizados de muy buena labra.
Tras el barroco retablo mayor, fueron descubiertas hace escasas dos décadas unas interesantes pinturas murales, las cuales, a falta de un estudio más detallado, podrían ser fechadas hacia el siglo XIV, siendo reconocibles las representaciones del Pecado Original y el Descenso de Cristo a los Infiernos.
La otra iglesia de La Bañeza, bajo la advocación de Santa María, es una obra tardogótica un cuyo interior se conservan tallas renacentistas de cierto interés.
Por último, y como buena parte de las poblaciones atravesadas por la Vía de la Plata, contaba la localidad bañezana con su correspondiente hospital de peregrinos, hoy reconstruido pero cuyos orígenes habría que remontarlos a los siglos medievales.
Alrededores de La Bañeza
En las cercanías de La Bañeza, varias son las localidades que conservan restos medievales. De todas ellas, la más interesante es la iglesia de El Salvador de Destriana, templo de tres naves rematadas en otros tantos ábsides y en cuyos muros, aparecen incrustados distintos relieves que podrían remontar el origen del templo a siglos prerrománicos.
Restos muy fragmentados existen también en los templos de Curillas y Huerta de Garaballes, mientras que en Santa Colomba de la Vega, a escasos dos kilómetros de La Bañeza, fue reubicada una portada románica procedente de la localidad de Celada.
Palacios de la Valduerna
Apenas rebasada La Bañeza, la Vía de la Plata atraviesa Palacios de la Valduerna, villa en la que consta que el monarca Alfonso V de León mandó construirse un palacio para su recreo veraniego, motivo por el cual, durante un tiempo se conocía a la población con el nombre de Palacios del Rey.
Nada se conserva de dicha construcción regia, sin embargo, siglos después, concretamente durante la decimoquinta centuria, la Familia Bazán se estableció en Palacios mandando construir un castillo palacio desde el que dominar su señorío. Respondería éste al típico esquema señorial de un perímetro rematado en torres angulares; tres de carácter defensivo, y una cuarta destinada a acoger las estancias privadas. En la actualidad, de propiedad privada, presenta un estado semirruinoso del cual, tan sólo se ha salvado la torre principal, rehabilitada como vivienda.
Celada de la Vega
Ya en las proximidades de Astorga, punto y final de la Vía platense antes de su entronque con el Camino Francés, la población de Celada de la Vega contaba con dos portadas románicas en su iglesia parroquial, una conservada en La Bañeza a la espera de encontrar un destino definitivo, y otra readaptada en la iglesia de Santa Colomba de la Vega.
Cerca de Celada aunque perteneciente a Castrillo de las Piedras, se conserva un puente de origen romano recientemente restaurado.
Astorga
La
ciudad episcopal de Astorga, capital de la comarca de la Maragatería,
constituye una de las etapas más importantes de la Ruta Jacobea
ya que, en ella, confluyen los peregrinos procedentes tanto de la
Vía de la Plata como del Camino tradicional Francés.
Los orígenes de la actual Astorga se remontarían a los siglos de la dominación romana al fundarse una importante ciudad llamada Astúrica Augusta que, ya entonces, constituyó un importante nudo de comunicaciones de la compleja red de calzadas que surcaban la geografía de la Hispania Romana. Herederos de tan esplendoroso pasado son los restos de la muralla romana, reformada en los siglos medievales, así como distintas dotaciones urbanas que han ido progresivamente descubriéndose en la ciudad.
Tras
la caída de Roma, Astorga fue una de las primeras y más
relevantes sedes episcopales durante los tiempos de la monarquía
visigoda, erigiéndose una catedral dedicada a Santa María
que, lógicamente a medida que la urbe fue adquiriendo desarrollo,
hubo de reconstruirse para adaptarla a las nuevas necesidades.
La actual seo austuricense es un monumental edificio que, sobre los restos de la primitiva edificación altomedieval, fue edificada durante los años del gótico final, siendo posteriormente completada con dotaciones más modernas que abarcarían desde el Renacimiento hasta el Neoclasicismo pasando por el Barroco. Consta de tres amplias naves a las que abren distintas capillas laterales adosadas, articulándose al interior mediante esbelto pilares fasciculados que sostienen vertiginosas bóvedas estrelladas.
El
ingreso principal al templo se emplaza en el hastial occidental,
donde fue elevada una proporcionadísima fachada barroca entre
torres y coronada por un rosetón. Formando parte del complejo
catedralicio, fue también levantado un hospital de peregrinos
dedicado a San Juan.
Junto enfrente de la catedral, y formando con ella un binomio a día de hoy prácticamente indisoluble, se emplaza el celebérrimo Palacio Episcopal, una de las obras más reconocidas y admiradas del inigualable y original arquitecto catalán Antoni Gaudí.
En
el centro del casco urbano y pasando prácticamente desapercibida
ante la abrumadora monumentalidad de la Catedral, conserva Astorga
una segunda edificación medieval. Se trata de la antigua
Iglesia de San Julián, dedicada hoy a Nuestra Señora
de Fátima; un edificio en cuya fachada occidental puede ser
admirada una bella portada abierta mediante arcos de medio punto
que descansan sobre columnas rematadas con capitales de interesante
labra.
Por último, cabe señalar, dentro de una ciudad como Astorga, tan relevante en los contextos jacobeos, el interesantísimo Museo de los Caminos, donde se exhiben distintas piezas medievales relacionadas con las peregrinaciones así como restos fragmentarios de la primitiva catedral románica de la ciudad.
Alrededores de Astorga
Al
igual que la propia ciudad maragata, los alrededores de Astorga
estuvieron de siempre marcados tanto en lo histórico como
en lo artístico por la influencia del Camino de Santiago.
Poco antes de llegar a Astorga a través de la ruta jacobea, el peregrino debe atravesar el monumental puente de Hospital de Órbigo, uno de los más largos de España.
A
continuación, rebasada la ciudad que nos ocupa y siempre
dentro de la ruta hacia Compostela, el Camino ingresa en uno de
los tramos de más sabor de toda la vía, atravesando
pequeñas localidades de gran tipismo como Murias de Rechivaldo,
Castrillo de los Polvazares, El Ganso, Rabanal del Camino, todos
ellos definidos por el prototípico urbanismo de las localidades
de peregrinación, es decir, articulados por un vial principal
que atraviesa el caserío y en el que se levantan las construcciones
más representativas como la iglesia y el ineludible hospital
de peregrinos.