Camino de Santiago en La Rioja. Monumentos de estilo románico
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El
Camino de Santiago entra en La Rioja cruzando el Río Ebro, frontera
natural entre Navarra y Castilla y se dirige directamente a Logroño.
La capital actual de la Comunidad Autónoma de La Rioja no tuvo,
sin embargo, en los siglos románicos tanta importancia como Nájera.
En Logroño encontramos dos iglesias con restos románicos como son San Bartolomé y Santa María de Palacio. A las afueras de Logroño llegamos a Navarrete, con su antiguo hospital de la Orden de San Juan del que quedan algunos hermosos elementos reaprovechados en el cementerio.
El
siguiente enclave interesante es Nájera y su magnífico
Monasterio de Santa María la Real, donde se conservan dos sepulcros
románicos de gran hermosura (Doña Blanca de Navarra y
Garcilaso de la Vega). Desde aquí muchos peregrinos desviaban
sus pasos hacia el sur buscando el legendario monasterio de San Millán
de la Cogolla.
vDe
Nuevo en Nájera se avanza hacia occidente hacia el enclave quizás
más importante del Camino de Santiago en La Rioja, que es Santo
Domingo de la Calzada, con su magnífica catedral.
Logroño
Logroño
conserva algunos restos románicos de cierta entidad.
El más reseñable es la cabecera de la iglesia de San Bartolomé. Tiene triple ábside con los dos laterales cuadrados y el central semicircular. Se conserva su estructura con arcos apuntados bóvedas de medio cañón y horno y capiteles.
El
resto es gótico incluyendo la espectacular portada de arquivoltas
apuntadas y abocinadas del hastial occidental.
La iglesia imperial de Santa María de Palacio también conserva parte de la estructura románica, aunque muy disimulada por reformas góticas y barrocas. Aún se pueden apreciar buenos capiteles de las columnas adosadas a los pilares de las naves y una buena colección de Vírgenes románicas (Santa María de Palacio y Nuestra Señora de la Antigua).
Navarrete
El Cementerio de Navarrete está en pleno Camino de Santiago.
La
puerta y los dos ventanales que animan su fachada pertenecieron al hospital
de la Orden de San Juan que se encontraba en otro lugar de este pueblito
jacobeo.
La
puerta es elegante, con arquivoltas amplias y apuntadas, donde destacan
los zigzagueados.
Los cuatro pares de columnas son muy interesantes por tener en sus capiteles buenos capiteles.
Los más apreciables, quizás, sean los que muestran a peregrino en lucha con los pecados, otros que toman descanso, el de San Miguel y el dragón, y la pareja que muestra a un león y un águila devorando sendos corderos.
En todas estas esculturas hay que buscar simbolismos jacobeos que tan queridos eran en el románico de peregrinación y que servían para animar y aleccionar a los sufridos peregrinos de la época.
Nájera
El
Monasterio de Santa María la Real de Nájera conserva un
magnífico sepulcro románico perteneciente a Doña
Blanca de Navarra, obra de Leodegarius, uno de los artífices
de la portada de Sangüesa y fechada entre 1156 y 1158. Presenta
sus caras bellamente esculpidas con un Pantocrator, Tetramorfos y los
Apóstoles, la muerta de Doña Blanca, la Adoración
de los Reyes Magos, la Matanza de los Inocentes, etc.
También se conserva el llamado sepulcro de Garcilaso de la Vega, con sus caras esculpidas con escenas neotestamentarias.
San Millán de la Cogolla
El
de San Millán de la Cogolla es uno de los monasterios con más
historia y raigambre de los que se levantaron en suelo hispano.
Fundado por San Millán en el siglo VI, fue primero monasterio visigodo y más tarde mozárabe. De esta época se conservan los grandes arcos de herradura. del templo.
Fue incendiado por Almanzor a finales en el año 1002, el mismo verano en que el caudillo musulmán murió en tierras sorianas, lo que denota la importancia simbólica que tenía el cenobio en la cristiandad hispana.
De
época románica, nos interesan don elementos: el sepulcro
del santo, de l siglo XII y situado en al monasterio de Suso (arriba)
y las arquetas de San Millán y San Felices, guardadas en el monasterio
de Yuso (abajo).
El sepulcro es una imponente obra realizada en alabastro . El santo yacente es acompañado por figuras de los santos San Braulio y Santa Potamia, entre otros.
La arqueta de San Millán es de pleno siglo XI y conserva rasgos todavía mozárabes. Las placas son de marfil y representan los episodios de la vida se San Millán según el relato que Berceo en su famosa "estoria del señor Sant Millán"
Santo Domingo de la Calzada
Santo
Domingo se dedicó toda su vida a mejorar la viabilidad del Camino
de Santiago y vio consagra una iglesia en 1106 de la que nada se conserva.
Medio siglo más tarde se comenzó a levantar un magnífico templo al estilo de las grandes catedrales de peregrinación. Tenía tres naves, crucero y cabecera con girola y capillas radiales.
Lamentablemente un hundimiento en el siglo XVI obligó a alterar importantes partes del templo.
Además de la estructura arquitectónica hay que destacar algunos relieves y capiteles del interior (David músico, Trinidad Paternitas, etc.) y la colección de canecillos exteriores de la girola y del absidiolo central, que es el único que se conserva.
Algunos
están muy deteriorados, pero se adivina el trabajo de un gran
maestro. Las cabezas de diferentes personajes, animales de gran realismo
y escenas de peregrinación son los protagonistas de la iconografía
románica calceatense.