Gótico Rural en Castilla y León
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Nadie
quedaría sorprendido si existiese una sección dedicada
exclusivamente al románico rural en Castilla y León
o en cualquier otra comunidad donde se desarrolló el románico.
De hecho, el románico es, en términos cuantitativos,
un arte rural, disperso por miles de aldeas españolas.
Sin embargo, el gótico es un arte urbano. La gran arquitectura gótica, ambiciosa y cara, sólo pudo costearse en grandes ciudades.
De
esta forma, la arquitectura verdaderamente gótica (aquella
que además de las nuevas estructuras de bóvedas de crucería
y arcos apuntados emplea la nueva filosofía y punto de vista
que lo enfrenta al románico) en España sólo se
puede desarrollar en lugares puntuales -las principales catedrales-
del siglo XIII.
En el siglo XIV, la arquitectura gótica se amplía a otros lugares menos puntuales, consiguiendo ejemplos de gran calidad y belleza, pero no cubre de un manto de iglesias, como lo hizo el románico dos siglos antes, el mundo rural.
Este hecho es debido a varias razones:
Habrá que esperar hasta la segunda mitad del siglo XV y en especial hasta el XVI, cuando la mejoría económica de la conquista de Granada y el descubrimiento de América renovará la economía, para que surja un nuevo auge constructivo ya en un gótico decadente que enlaza con las nuevas formas renacentistas.
Arquitectura del siglo XIII en Castilla y León
Aunque
las grandes fábricas catedralicias de Burgos y León
se inician y desarrollan en este siglo, hay que pensar que son edificios
con técnicas y conceptos importados de Francia. Por eso la
arquitectura gótica pura tiene escaso eco.
Más bien se sigue construyendo bajo el concepto de arquitectura cisterciense, que si bien incorpora arcos apuntados y bóvedas de crucería, no comparten el mismo espíritu ascensional ni de desmaterialización del muro que el gótico.
Durante este siglo se alzan numerosos edificios que se separan del románico en los arcos apuntados de sus portadas y en las ocasionalmente cabeceras de planta poligonal. Pero por lo demás, la concepción de volúmenes, plantas y alzados sigue siendo la del siglo anterior, especialmente, la de la arquitectura cisterciense.
Así, las iglesias de este periodo suelen tener:
Estas
iglesias no suelen estar presentes en las guías o o inventarios
románicos y los libros del gótico se suelen centrar en
las grandes catedrales, por lo que son mucho menos conocidas. Cuando
un amante del románico se topa con estas construcciones, alguna
emoción siente porque reconoce en ellas a su pariente no muy
lejano: el románico oficial.
Arquitectura del siglo XIV. Algunos casos de gótico purista
En el siglo XIV encontramos algunos ejemplos de arquitectura gótica que se puede considerar ya como gótico auténtico. No son demasiados los ejemplos pero podemos citar la magnífica iglesia burgalesa de Sasamón, con su famosa portada que se inspira en la puerta del Sarmental de la catedral de Burgos.
También
la iglesia de Herrera de Valdecañas (Palencia) es un templo
que sorprenderá por su tamaño, volúmenes góticos
y su fachada principal con tes puertas, la principal con gran riqueza
escultórica.
Ya en Zamora, la fachada principal de la iglesia de la Hiniesta nos sorprenderá con la mejor calidad derivada de los talleres de la Catedral de León. Aunque en este caso, la existencia de una iglesia así en una población no muy grande viene determinada por la influencia del rey Sancho IV tras un hecho considerado milagroso.
El Gótico final llega al mundo rural en los siglo XV y XVI.
En
esta etapa, al contrario de lo sucedido hasta ahora, el número
de construcciones tardogóticas es muy grande. Se trata de templos
con crucería compleja a base de arcos terceletes y combados,
que generan formas estrelladas muy exuberantes.
Exteriormente, estas iglesias pueden tener portadas del gótico isabelino con arcos conopiales y pináculos flamígeros
A lo largo del siglo XVI, se siguen construyendo iglesias exteriormente renacentistas (como se aprecia en sus portadas) pero con soportes y abovedamiento tardogótico.