Contexto Histórico del Arte Prerrománico: La Monarquía Asturiana y la Reconquista
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Intento de restauración del reino godo en los primeros años de la Reconquista
Que
el reino visigodo se encontraba en una profunda crisis política
a comienzos del siglo VIII y que tal debilitamiento fue una de las
principales causas del éxito musulmán en la conquista
de España, no parece que se dude actualmente.
Sin embargo, y como afirma Olaguer-Feliu, en ocasiones se trivializa con el escaso prestigio secular del reino visigodo en España considerándolo menos importante de lo que fue.
Y
es que, pasados los primeros años de la ocupación musulmana
con los reajustes continuos de la nueva situación política,
surge en en el norte un incipiente sentimiento neogótico que
anhela restaurar el régimen perdido y será el embrión
de un paulatino sentimiento de pérdida y añoranza y
del consiguiente afán de reconquista.
Este sentimiento de restauración del reino visigodo perdido no sólo va a marcar muchos de los avatares de la reconquista militar sino, como veremos, será esencial para la conformación de ese arte singular y especialísimo que llamamos Arte Asturiano o Perrománico Asturiano.
Algunas características de la primera arquitectura asturiana
Es
fácil imaginar que los esfuerzos bélicos de resistencia
y reconquista dejaron pocos recursos para la creación monumental
y los edificios que sí conocemos de sus existencia han sido
destruidos o muy alterados, como la iglesia de la Santa Cruz de Cangas
de Onís (rey Favila) , las iglesias del Salvador y San Julián
y Santa Basilisa en Oviedo (rey Fruela) y Santianes de Pravia (rey
Silo).
Pero
esto ya es suficiente para establecer dos características,
no formales, de la arquitectura del Reino Astur durante el primer
siglo de resistencia y reconquista:
Pero
al margen de estas dos consideraciones generales "de ambiente
"sobre la primitiva arquitectura asturiana, surge la necesidad
de abordar los aspectos puramente artísticos de estas construcciones.
Y es que el nacimiento de la primera etapa de este arte asturiano, que se conforma durante el siglo VIII (de Pelayo a Bermudo I) y que evolucionará posteriormente, es uno de los temas artísticos más apasionantes, como ocurre con cualquier"arte nuevo".
Entonces, surgen inmediatamente las preguntas
Los autores que han estudiado este tema llegan a conclusiones eclécticas y diversas. El arte asturiano parece crisol de artes distintos que milagrosamente conforman un magnífico arte nuevo.
Estas influencias se resumen en:
El problema para una mayor precisión es la escasa conservación de obras artísticas de este primer periodo del arte asturiano.
El primer edificio del que se conoce lo suficiente es Santianes de Pravia, mandado construir por el rey Silo y del que se ha podido reconstruir su planta como una construcción de tres cortas naves, pórtico a los pies, crucero y cabecera de tres ábsides rectangulares. Los arcos eran de medio punto de ladrillo sobre pilares cuadrados y el aparejo de mampostería y sillares.
La estructura y formas de este edificio va a tener continuidad en la arquitectura asturiana posterior, aunque con la lógica evolución.
Lo
primero que se concluye es que si el reino Astur es heredero del
visigodo, su arquitectura tiene poco que ver.
De la arquitectura visigótica sólo hereda la presencia del pórtico y la cabecera con ábsides cuadrados, pero poco más ya que se trueca la sillería a hueso por mampostería y sillarejo, el arco de herradura por el de medio punto y la planta de intrincadas compartimentaciones por la basilical.
La herencia visigoda, por tanto, tiene poca influencia en los aspectos formales, pero sí en la ideología e impulso político que hace que nazca este arte áulico tan cualificado.
La relación entre el Reino Asturiano y el Imperio Carolingio
Parece, por tanto, que la arquitectura asturiana que se conforma en los primeros años de resistencia y reconquista tiene más relación con el mundo hispanorromano y el carolingio (en el que a su vez renacen ecos del mundo romano).
En este sentido hay que recordar los intensos contactos que la monarquía asturiana tuvo con el Imperio Carolingio.
Sin duda, las condiciones duras de la defensa de los territorios norteños (frecuentemente atacados pro los musulmanes) y los denodados esfuerzos de reconquista en condiciones de debilidad sobre el Emirato de Córdoba obligó a los reyes astures a aliarse con el mundo carolingio, gran poder cristiano en la Europa de los siglos VIII y IX.
Incluso, en el plano religioso, el Reino de Asturias se vio ligado desde muy pronto al Imperio de Calomagno, a su vez gran aliado de Roma, en contra de la vieja autoridad eclesiástica de Toledo.
Seguramente los "rebeldes" asturianos vieron con malos ojos el colaboracionismo de los mozárabes toledanos con el Islam. El arzobispo de Toledo Elipando creo la tesis del Adopcionismo probablemente para conciliar el cristianismo y el misterio de la Santísima Trinidad con las creencias judías y musulmanas.
Por
su parte, los asturianos se enorgullecían de su independencia
de pensamiento y limpieza de criterios y enarbolaban la superioridad
romana y del Imperio frente a Toledo. De hecho, los famosos ataques
de Beato de Liébana contra las ideas de Elipando se apoyaron
en el prestigio de Roma y Aquisgrán que eran contrarios
a la herejía.
Finalmente, por la presión del propio Carlomagno, el adopcionismo fue declarado herético por el Papa Adriano I en el año 794.
No parece extraño, por tanto, que la arquitectura asturiana se viera influida por la carolingia.
También se ha visto en esta primer arquitectura de la reconquista asturiana, influencias bizantinas.
Pero para Bango Torviso, todas estas influencias visigodas, carolingias y bizantinas no son tan importantes como la propia tradición arquitectónica hispanorromana.
No
han llegado edificios tardorromanos en Asturias como para conocer
sus formas concretas, Pero aunque la cornisa cantábrica
no estaba tan romanizada como el resto de la Península,
es sabido que sí existieron núcleos y edificios
que para este y otros autores, serían las principales referencias
para la nueva arquitectura.
Por tanto, no quedan nada claros los orígenes reales de este arte, sino más bien un conjunto de hipótesis que los hacen aún más enigmático. Es el eterno problema de precisar conclusiones a partir de un puzzle del que faltan la mayoría de las piezas. Quizás sea mejor así, ya que estas incógnitas añaden un toque más de romántico misterio a este arte singular.