Arquitectura Prerrománica Asturiana
|
Enlaces Relacionados
|
|
|
Origen e influencias en la arquitectura asturiana
La peculiar y sorprendente trayectoria de la monarquía asturiana desde su fundación en el siglo VIII, tras la invasión musulmana, hasta el traslado de la capital a León, no sólo dejó para la historia importantes avances reconquistadores sino un arte magnífico que se ha dado en llamar "Arte Prerrománico Asturiano" o simplemente "Arte Asturiano".
El arte prerrománico asturiano está
entroncado ligeramente con lo visigótico, pero con autonomía
y soluciones novedosas, más ligadas, incluso a lo carolingio.
Durante
los siglos IX y X se van a erigir una serie de templos cuyas características
más importantes van a ser la planta basilical con cabeceras
de testero plano, cubiertas, en ocasiones, abovedadas, arcos de
medio punto peraltados, columnas sogueadas y pilares, decoración
con celosías...
Se
establecen tres etapas genéricas en el desarrollo del arte prerrománico
asturiano: prerramirense, ramirense y postramirense. Existe un edificio
prerrománico anterior difícil de catalogar como es Santianes de
Prravia, de finales del siglo VIII.
Más información de la Iglesia
de Santianes de Pravia
Etapa
Postramirense. Época de Alfonso III el Magno. Los
edificios más importantes son:
Etapa Prerramirense. Época de Alfonso
II (791-842)
La actividad artística de este periodo fue financiada por
el rey Alfonso II, que sabemos, entre otras cosas, que mandó
regalos a Carlomagno declarándose federado de su imperio.
Consecuencia inmediata de esto es la influencia del arte carolingio en el asturiano, a la vez que crea una ciudad regia en Oviedo a imitación no sólo de la ciudad de Toledo, sino también es una presunta imitación de la ciudad palatina de Aquisgrán.
Alfonso II, para reafirmar su legitimidad histórica y su continuidad frente a la monarquía visigoda, reclamó a los árabes las reliquias de la catedral de Toledo, entre ellas las de Santa Leocadia, la Santa patrona de Toledo. Además de las de esta Santa, le llegaron otras reliquias que reunió en la cripta de Santa Leocadia.
Se
mantiene en tiempos de Alfonso II la liturgia visigoda, que frente
a la carolina de procedencia romana, mantiene el iconostasio característico
de la liturgia oriental.
Los testeros siguen siendo rectos por influencia visigoda, aunque aquí tienen tres capillas. También por influencia visigoda, aparece la cámara del tesoro (como la que había en Santa Comba de Bande o en San Pedro de la Nave), que en el mundo asturiano resulta mucho más nítida y fácil de apreciar aunque no conectan con el interior del templo sino que se accede a ellas desde el exterior. Se sitúan justo sobre la capilla mayor, entre el tejado y las bóvedas de dicha capilla, y requiere también la ayuda de una escalera de mano para acceder a ella.
Del arte carolingio recibe la influencia del West-Werk, aunque en este caso se trata de un cuerpo occidental muy atrofiado que sirve claramente como tribuna regia. El arco de medio punto y el muro articulado también parecen ser influencia del arte carolingio.
El material empleado suele ser un sillarejo mal aparejado.
Conviene hacer alusión a la ciudad de Oviedo. Sabemos que tenía una cierta relevancia. Era más bien pequeña y en su centro estaba situada la catedral, dedicada al Salvador y que fue sustituida por la actual gótica. Al norte de la catedral había una iglesia dedicada a la Virgen cuyo destino era servir de panteón real. Al sur de la catedral estaba el palacio, entre cuyos edificios se encontraba la capilla palatina con la cripta de Santa Leocadia en el subsuelo. Al oeste del palacio se situaba la iglesia de San Tirso.
De esta época son la Cámara Santa, San Tirso, San Julián de los Prados (Santullano) y San Pedro de Nora.
San Julián de los Prados (Santullano)
San
Julián de los Prados es la iglesia mejor conservada de esta
época. En bable es San Tullán. Esta iglesia presenta
un pórtico avanzado, tras el que aparece una nave compartimentada,
la nave central más ancha, las laterales muy estrechas.
Tras
las naves surge el iconostasio que da acceso a una gran nave transversal
a modo de transepto en donde, sin lugar a dudas, se situaba el clero.
A ambos lados aparecen dos salas. La teoría tradicional mantenía
que son la prótesis y el diacónico (dos sacristías).
Sin embargo, la teoría más avanzada
y que se le corresponde más con los restos arqueológicos
dice que la sala norte tenía dos pisos y que en el superior
se encontraba la tribuna regia adonde se accedía desde el
exterior a imitación del West Werk, por ejemplo, de la capilla
de Aquisgrán, pero con unas dimensiones muy reducidas. Al
final, aparece una cabecera de testero recto de 3 capillas.
En
el interior hay una gran división. Los arcos son de medio
punto. Hay restos de pintura mural que decoraba toda la iglesia.
Era
una decoración anicónica, de tipo geométrica
y decorativa que enlazaba con la arquitectura de la monarquía
visigoda, recordando los concilios y la corte visigodas. Todo está
cubierto, con madera excepto la cabecera. En esta zona hay contrafuertes
que se cree que son posteriores. Desde el exterior, sobre la capilla
central, se puede ver una ventana tripartita que indica la existencia
de la cámara del tesoro.
Más información de San
Julián de los Prados
San Tirso de Oviedo
Iglesia que Alfonso II mandó construir en su campaña
de edificaciones para hacer de Oviedo una nueva "Toledo"
y noble ciudad regia.
Sólo se ha conservado el muro plano del ábside con un ventanal de tres arcos sobre columnas, rodeado por alfiz.
Más información de San
Tirso, Oviedo
Santa María de Bendones
Otra
de las iglesias de la arquitectura prerrománica asturiana
del periodo prerramirense sería Santa María de Bendones.
Lamentablemente fue destruida en 1936 y reconstruida en 1958 por
Luis Menéndez Pidal, no sin críticas importantes por
parte de otros especialistas.
Si
lo que vemos actualmente reprodujera convenientemente lo que existió
desde la Alta Edad Media estaríamos ante un templo muy emparentado
con San Julián de los Prados.
San Pedro de Nora
Iglesia del siglo IX de estructura pareja a San Julián de los Prados
o Santa María de Bendones. Destaca su cámara suprabsidal.
Más información de San
Pedro de Nora
Etapa Ramirense. Época de Ramiro I
(842-850)
En
esta época se dan una serie de novedades respecto a la etapa
anterior: los edificios presentan abovedamiento en su totalidad
y ya de una forma definitiva se usa el arco peraltado, aquel en
el que la altura del arco sobrepasa la semiluz.
Además,
se construye otra ciudad regia junto a Oviedo, esta vez en el monte
del Naranco. Destacan el aula palatina de Santa María del
Naranco y la iglesia de San Miguel de Lillo.
También se ha conservado otra iglesia en la vía de comunicación entre Oviedo y León: Santa Cristina de Lena.
Santa María del Naranco
Santa María del Naranco es la joya de la arquitectura prerrománica asturiana.
Originalmente era un aula palatina de dos plantas, transformándose en iglesia antes de finalizar el siglo IX.
Su
aspecto de templete romano evidencia su uso inicial al margen del
culto pues se diferencia de la estructura típica templaria
tanto asturiana como visigoda.
Exteriormente, tiene tres registros de vanos, pero el superior es una ventana que ilumina el belvedere y que tiene una función principalmente ornamental para hacer más esbelto el edificio.
Son destacables las grandes ventanas de los frentes del piso superior que se articulan mediante tres arcos de medio punto peraltados que se apoyan en columnas de fustes sogueados con sus capiteles que imitan lo corintio. También son muy originales los medallones circulares situados encima de los salmeres.
Precisamente,
este piso superior es el más importante. Tiene una planta
rectangular rematada en sus extremos por dos belvederes y cubierta
su totalidad por una bóveda de cañón sustentada
y reforzada por arcos fajones. En los lados anchos del rectángulo,
a un lado aparecían unas escaleras que permitían el
acceso y al otro lado había un pequeño recinto a modo
de capillita donde había un altar y una gran abertura hacia
el exterior. Éste recinto se ha perdido, pero era especialmente
importante en las solemnidades y en las ceremonias de corte.
El piso inferior es igual. También está cubierto con bóveda de cañón reforzada por fajones, pero es menos esbelta para soportar el peso del piso superior. No tenía belvederes, sino dos puertas en los extremos. En los lados anchos, en un lado servía el acceso y en el otro lado factiblemente había una pequeña piscina, ya que quedan los restos de un desagüe.
Cada
arco fajón, especialmente de la parte superior, se corresponde
al exterior con un contrafuerte. Las arquerías sirven de
ornamento pero también de refuerzo. Los arcos utilizados
son peraltados. En el interior, cada uno de los arcos fajones terminan
en una línea de impostas y se continúa mediante una
pequeña banda que se remata en un clipio cuya decoración
está muy ligada al mundo celta y anglosajón. Los belvederes
están muy abiertos (por lo que el rey podía ser muy
bien aclamado desde el exterior) y en el piso inferior también
se hicieron vanos, pero básicamente por conseguir simetría.
Las columnas tienen una decoración sogueada de influencia
celta y los capiteles si tienen decoración vegetal, son muy
rudos.
A través del ordo visigotorum, sabemos que en primavera, cuando el rey se marchaba a la guerra, tenía lugar un ceremonial de marcado corte religioso. El rey y el obispo accedían al piso inferior del aula palatina y el obispo introducía al rey en la piscina para que recibiera un baño litúrgico. Se le secaba y se le colocaba una túnica blanca. Inmediatamente después ascendían al piso superior.
Una vez en el piso alto, al monarca asturiano se le ungía, se le colocaba un manto y se le daba el lábaro, la cruz que debía presidir la batalla contra los musulmanes. Tras esto, parece que el obispo bendecía al ejército, que estaría esperando en el exterior, y el rey pasaría a ambos belvederes para que fuera aclamado por el pueblo.
Más información de Santa
María del Naranco ![]()
San Miguel de Lillo
San
Miguel de Lillo sería la iglesia palatina de la ciudad de
Ramiro. El edificio fue tan ambicioso que se desplomó parcialmente,
por lo que sólo la parte occidental es de ésta época;
el resto es románico, aunque parece que se siguió
bastante fielmente el estilo asturiano de lo derrumbado.
San
Miguel de Lillo tiene tres naves de cuatro tramos con un transepto
bastante destacado y una cabecera tripartita de testero recto. Tiene
dos capillas a cada lado del tramo que se considera transepto. Para
cubrir en piedra un edificio tal esbelto, se intentó que
las bóvedas de cañón fueran perpendiculares
entre sí de manera que se sustentasen unas a las otras.
Del West Werk, Lillo sólo conserva la tribuna regia, a la que se accede a través de dos escaleritas en el interior. En las jambas de la puerta, aparece una decoración que parece que imita un díptico de marfil bizantino, con dos escenas figuradas: un rey con dos cortesanos y un acróbata y una danzarina con un león rodeados por decoración geométrica. Se trata de una talla a bisel con sólo dos planos y formas muy geometrizadas, está muy relacionado con el arte visigodo.
Más información de San
Miguel de Lillo ![]()
Santa Cristina de Lena
Santa
Cristina de Lena se encuentra muy cerca de Pola de Lena en el camino
que unía Oviedo con la Meseta a través del Puerto
de Pajares.
Santa
Cristina de Lena es una iglesia muy pequeña y con una planta
muy sencilla, con una sola nave con un pórtico avanzado y
un solo ábside recto igual al pórtico. Se la denomina
la "iglesia de las esquinas" por la cantidad de ángulos
que forman sus muros y contrafuertes.
El muro estaba articulado igual que Santa María del Naranco, con arcos peraltados sobre columans dobles sogueadas y los característicos caputeles también sogueados y releieves de hombres y animales.. La cabecera, a partir del iconostasio, estaba bastante sobrealzada respecto al nivel del suelo de la nave.
El
iconostasio presenta tres arcos sobre columnas con decoraciones
sencillas y da paso a un transepto muy pequeño, que indica
la existencia de poco clero, con dos arcos a modo de hornacinas
en los extremos y la pequeña capilla de testero recto en
el centro.
Más información de Santa
Cristina de Lena ![]()
Etapa
Postramirense. Época de Alfonso III el Magno (866-910)
Alfonso III mantiene la ciudad regia en Oviedo, pero las fronteras del reino se han extendido de manera espectacular. Llegan ya a Lisboa, Zamora y han traspasado la línea del Duero.
El reino comienza a recibir muchos mozárabes procedentes de Al-Andalus que vienen a participar en las tareas de la repoblación.
Precisamente, por esta influencia observamos arcos de herradura y el uso de alfices enmarcando los vanos. La iglesia más importante de este periodo es San Salvador de Valdediós
San
Salvador de Valdediós (El Conventín)
San Salvador de Valdediós se encuentra en el valle de Boides,
situado lejos de Oviedo, al noroeste la región.
Todo hace pensar que en este lugar el rey se construyó un palacio de verano y San Salvador sería la iglesia del conjunto (parecida función que San Miguel de Lillo en el conjunto palaciego de Ramiro I en el Monte Naranco).
Se
trata de una iglesia de tres naves, completamente abovedadas con
bóvedas de medio cañón. Tiene dos cámaras
laterales a ambos lados de las naves laterales que dan la impresión
de ser un transepto.
Presenta una tribuna en la parte occidental, que desde el exterior se aprecia por su correspondiente ventana en la fachada.
La
cabecera es tripartita y presenta una cámara del tesoro.
Hay un pórtico lateral en el costado sur, que es algo más tardío, cuya función podía ser funeraria y penitencial. Algunos lo consideran uno de los antecedente de las iglesias porticadas románicas.
Una
de las características intersantes de la iglesia de San Salvador
de Valdedios es que, dada su cronología avanzada, presenta
ya influencias mozárabes como el empleo del arco de herradura
y alfiz en los ventanales.
Más información
de San
Salvador de Valdediós ![]()
Iglesia de Santiago de Compostela II
Santiago de Compostela I fue construida por Alfonso II al descubrirse
la tumba. Sin embargo, debía ser una iglesia muy pequeña
y pobre, por lo que en época de Alfonso III se realizó
una nueva, de grandes dimensiones y abovedada.
Era
una iglesia plenamente asturiana: pórtico avanzado, tres
naves y cabecera de testero recto tripartita donde se encontraba
la confesio que guardaba las reliquias. En esta época comienzan
a llegar los primeros peregrinos europeos. Fue sustituida por la
gran catedral románica del siglo XI.
A
la fase postramirense de la arquitectura asturiana también
pertenecen Santo Adriano de Tuñón, Gobiendes, Priesca
y la fuente de Foncalada de Oviedo.
Más información de San
Salvador de Priesca ![]()
Más información de Santo
Adriano de Tuñón ![]()