Guía e historia del Arte Gótico en Guipúzcoa
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Aunque
en la provincia de Guipúzcoa quedan muy pocos restos
románicos, se piensa que debieron existir numerosas iglesias
y ermitas tardorrománicas en ella. El gótico,
sin embargo, es muy abundante aunque tiene un evidente carácter
tardío. Al margen de algunos restos de transición,
la gran mayoría de los templos y restos conservados son
de los siglos XV y XVI.
Tal carácter tardío se explica parcialmente por la grave crisis social y política que trajo el siglo XIV con la peste negra, la guerra civil en la Corona de Castilla y la debilidad política de la Dinastía Trastamara. A nivel local este largo periodo de inestabilidad se agrava con las tristemente célebres Guerras Banderizas entre Gamboínos y Oñacinos.
Es por ello que la mayoría de las iglesias tienen su desarrollo a partir de mediados del siglo XV, cuando las Hermandades de las villas hacen frente y neutralizan a los pendencieros nobles rurales y ya definitivamente con el reinado de los Reyes Católicos que acaban de raíz con estos enfrentamientos nobiliarios, no sólo en el País Vasco, sino en todos sus reinos.
Por
ello el tardogótico vasco, desarrollado entre los siglos
XV y XVI tiene una acusado carácter tardío. Las
obras del siglo XV y comienzos del XVI frecuentemente tienen
impregnaciones decorativas del gótico flamígero
típico de esta época y a nivel arquitectónico
aún conservan tipologías del gótico sin
demasiadas contaminaciones renacentistas.
En cuanto a escultura monumental, son las iglesias de Elgoibar y sobre todo Deba las que mejor repertorio nos ofrecen.
Sin
embargo, la gran proliferación masiva de templos en Guipúzcoa
data de la segunda mitad del siglo XVI como consecuencia de
la estabilidad política y prosperidad económica.
Es este momento en que se erigen voluminosas iglesias que antaño
se calificaron como "Gótico Vasco" y que se
trata de templos de planta de salón con naves de similar
altura abovedadas con crucería estrellada mediante soportes
que son grandes columnas clasicistas que reciben el peso.
Estas
iglesias son típicas en gran parte de España durante
ese mismo periodo, especialmente en Castilla y se les suele
denominar "Iglesias Columnarias". Ejemplos tenemos
en Berlanga de Duero (Soria), San Pedro de Soria, iglesia de
Villadiego (Burgos) y un largo etcétera.
Algunas puertas entre lo románico y lo gótico
Aunque es difícil su datación dada su sencillez estructural y nula presencia de escultura, hay un grupo de portadas en el este de la provincia de Guipúzcoa, en los alrededores de Tolosa que podrían datar de finales del siglo XIII o incluso del XIV. Nos referimos a las puertas de las iglesias parroquiales de Santa Catalina de Elduain, San Andrés de Borrebi, San Martín de Tours de Berastegui, San Juan Bautista de Abaltzisketa, etc.
Todas
ellas muestran una sencilla articulación mediante arquivoltas
apuntadas planas sobre jambas que rematan en sus extremos por
piezas trapezoidales imitando basas y capiteles. Con todo, la
mejor trabajada es la de San Juan Bautista de Abaltzisketa ya
que muestra puntas de diamante en guardapolvos e impostas.
Más interesante es la portada del Convento de San Agustín de Hernani, que perteneció a la antigua parroquia de esta localidad, realizada en un cuerpo adelantado o arimez mediante arquivoltas apuntadas y muy abocinadas rodeando el vano de entrada y una fila de canecillos lisos en la cornisa.
Iglesias tardogóticas. Siglo XV y comienzos del XVI
Santa María de la Asunción y del Manzano de Hondarribia
Templo de finales del siglo XV y comienzos del XVI (se inició en 1474 y se consagró en 1549). Tiene tres naves de cinco tramos, transepto señalado en altura pero no en planta y cabecera con ábsides poligonales. Las bóvedas son de crucería compleja y variada.
La estructura arquitectónica se refuerza mediante gruesos contrafuertes rematados en pináculos. Entre ellos se abrieron amplios ventanales.
San Salvador de Getaria
Otra
de las joyas del gótico guipuzcoano es la iglesia de
San Salvador de Getaria, construida junto a la muralla y bajo
la cual corre un pasadizo llamado "Katrapona".
Se trata de un templo de sillería arenisca con tres naves cortas de tres tramos.
En el interior se observa que la brevedad de estas naves realza la verticalidad y esbeltez del templo. La nave central es más alta que las laterales y por encima del nivel de los arcos formeros se dispuso de un triforio calado al interior y por encima el claristorio con tracerías.
Una de las curiosidades de esta iglesia el del escalonamiento del suelo para una mejor adaptación a la irregularidad del terreno. De esta forma la cabecera se encuentra bastante elevada respecto al cuerpo de la iglesia.
En
cuanto a la datación, San Salvador de Getaria pudo ser
iniciada en el siglo XIV y a una primera etapa corresponderían
las naves laterales, aunque el resto (nave central) es obra
más tardía, del XV y XVI. Tras los destrozos de
las Guerras Carlistas tuvo que ser muy restaurada en el siglo
XIX.
Además de por su valor artístico, San Salvador sobresale por un hecho histórico de gran importancia, ya que en esta iglesia se celebraron en 1397 las primeras Juntas Generales de Guipúzcoa.
San Miguel de Oñate
La iglesia gótica de San Miguel de Oñate tiene tres naves. La de la Epístola pertenece a la antigua iglesia de Sancti Spiritus (siglo XIV) y la central y del Evangelio ya pertenecen a la nueva etapa del XV.
El
conjunto es sobrio, con la nave central más alta que
las laterales, lo que permitió abrir en cada tramo óculos
circulares con tracerías para la iluminación interior.
Los ábsides son poligonales menos el del Evangelio, que
es plano.
Las bóvedas son de crucería sencilla y los arcos formeros apuntados, que se enjarjan en pilares cilíndricos.
De gran interés es el magnífico claustro adosado que se edificó sobre puentes que salvan el río Ubao. El comitente fue el obispo Rodrigo Mercado de Zuazola y el autor el Maestro Pedro de Lizarazu en 1526 y es un paradigmático -aunque tardío- ejemplo del gótico flamígero isabelino.
Las
pandas se abren al interior mediante ventanales ojivales calados
de gran hermosura. Los muros exteriores se adornan con cresterías,
pináculos, arcos murales conopiales, gárgolas
y relieves escultóricos propios del gótico flamígero.
Monasterio de Bidaurreta de Oñate
El
Monasterio de clarisas de Bidaurreta, es obra gótica
isabelina de comienzos del siglo XVI (1510) y se construyó
para servir de panteón para Juan López de Lazarraga,
el contador mayor de Castilla y su mujer.
La iglesia es de planta de cruz latina y una naves de tres tramos,abovedados con crucería estrellada. A los lados de esta nave se abren capillas que semejan ser naves laterales y hacen que la planta del conjunto sea rectangular pues tiene la misma profundidad que los brazos del transepto.
Exteriormente, el edificio es muy sobrio, y sólo se anima con dos portadas, la del sur tardogótica, las cornisas con las características bolas y varios escudos heráldicos.
San Vicente de San Sebastián
La
iglesia de San Vicente de San Sebastián sustituyó
a otra presumiblemente románica tras quedar ésta
destruida por un incendio.
Se trata de un templo tardogótico construido a lo largo del siglo XVI. Presenta tres naves, transepto apreciable en altura pero no en planta. El ábside es poligonal con contrafuertes y sus bóvedas se rehicieron en el siglo XVIII.
A pesar del carácter tardío de la iglesia de San Vicente, las bóvedas de las naves son de crucería sencilla.
Exteriormente, destaca la puerta barroca occidental y varios rosetones neogóticos abiertos en 1929 que falsean la sobriedad original.
Dos portadas monumentales del siglo XV: Deba y Elgoibar
En Guipúzcoa se conservan dos portadas góticas de gran monumentalidad y muy ricas en escultura, especialmente la de Deba.
Ambos casos parecen haberse inspirado tardíamente en las de Vitoria y Laguardia.
Iglesia de Santa María de Deba
La iglesia gótica de Santa María de Deba debió iniciarse a finales del siglo XIV. Sin embargo, en el XVI sufrió una importante reconstrucción que afectó a la mayor parte del templo, menos las capillas laterales y la portada occidental que pertenecen a la primera campaña constructiva citada.
Nuestro
interés se focaliza a dicha portada, la mejor del gótico
guipuzcoano. El parecido estructural e iconográfico con
las puertas de Laguardia y Vitoria es más que evidente
hizo que algunos autores la dataran en el siglo XIV. No obstante
parece que esta portada fue construida en el siglo XV a pesar
del arcaísmo que evidencia parte de la escultura, como
ahora veremos.
Un porche resta luminosidad pero la protege
de las inclemencias meteorológicas. Tiene una estructura
de arquivoltas apuntadas que caen sobre doce estatuas columnas
que representan al Apostolado. Tiene un tímpano dividido
en tres registros horizontales con el ciclo de la Natividad
y los episodios de la Dormición de María, su Asunción
y Coronación. El reparto de secuencias es idéntico
al que presenta la portada alavesa de Laguardia ya mencionada.
La
escultura del tímpano es ruda, con escaso relieve, con
rigidez y desproporción en las figuras humanas. Esta
rudeza es la que orientó a algunos expertos a datarla
en el siglo anterior, cuando en general, esta falta de pericia
suele indicar los contrario: carácter tardío y
popular que trata de imitar lo realizado por otros grandes talleres
precedentes.
También debieron ser las mismas manos las que trabajaron en las santas y santos dispuestos en las arquivoltas (disposición iconografía similar a la de Elgoibar).
Es evidente que quien trabajó en este
tímpano y arquivoltas no tiene que ver con los responsables
del apostolado, mucho mejor trabajado y de buena calidad.
El interior de le edificio ya muestra las habituales trazas del gótico columnario que analizaremos en un apartado posterior y que son fruto de una reconstrucción del siglo XVI. Quedan, eso sí, algunos elementos interesantes en sus sepulcros, como uno que tiene esculpido a Cristo crucificado entre los apóstoles.
San Bartolomé de Olaso de Elgoibar
La iglesia medieval de San Bartolomé de Olaso, en las afueras de Elgoibar desapareció tras su destrucción en el siglo XVIII, pero queda su monumental portada construida en 1459 por el maestro Martín Sancho, como reza una inscripción en la misma.
Actualmente
y desde el siglo XIX esta portada gótica sirve de acceso
al cementerio local.
Es una notable estructura de arquivoltas apuntadas que se asemeja
notablemente a la de Santa María de Guernica. Dos de
ellas tienen esculturas de santos y santas con sus atributos
iconográficos, situados bajo doseletes Un reciente estudio
ha identificado varias de estas santas, como Santa Margarita
de Antioquía, Santa Águeda, Santa Lucía,
María Magdalena y Santa Catalina de Alejandría.
El tímpano lleva una moldura angrelada y por lo demás
es liso. El vano es dividido por parteluz y tiene arcos escarzanos.
La fusión con el Renacimiento: El 'Gótico Vasco' o Gótico Columnario del siglo XVI
Como se explicó al inicio de este artículo se denominó"Gótico Vasco" a la arquitectura de bien avanzado el siglos XVI y comienzos del XVII en que las iglesias de una o tres naves presentan características ya plenamente renacentistas pero con abovedamientos tardogóticos. Cuando las naves son tres, estos templos presentan altas bóvedas de similar altura cuyos nervios emanan de lo alto de columnas dóricas o jónicas por lo que se llaman iglesias columnarias o iglesias de Salón (del alemán Hallenkirche).
Para el arquitecto Ramón Ayerza, de hecho, estas iglesias no deberían ni siquiera denominarse góticas sino renacentistas:
Estas iglesias del siglo XVI en Gipuzkoa dan testimonio de este interesantísimo periodo y representan la manera en la que sus gentes, atentas a los vientos renovadores que soplaban en aquella Europa, se asomaron a la aventura estética iniciada con el Renacimiento. Pertenecen por derecho propio a aquellos años de cambio y experimentación y lo hacen sin complejos, por medio de edificios de muy digna factura. Son iglesias del Renacimiento. Son las Iglesias del Renacimiento en el País Vasco.
Son numerosos estos templos en Guipúzcoa, entre los que citamos los casos de Rentería, Idiazábal, Tolosa, Azpeitia, Eíbar, Mondragón, etc.
San Juan de Arrasate/Mondragón
La
iglesia de San Juan de Arrasate/Mondragón tiene tres
naves y transepto. Las enormes columnas clasicistas dividen
dichas naves y reciben los nervios de las bóvedas.
Nos interesa también su gran cabecera de tres ábsides con ventanales y contrafuertes y sus tres portadas.