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Palacios civiles románicos

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Introducción y generalidades

Galería románica del Palacio Episcopal de OrenseEn proporción a la arquitectura románica tanto religiosa como militar de la que, afortunadamente, se han conservado numerosos ejemplos a lo largo y ancho de los territorios cristianos peninsulares; la nómina de obras de carácter palatino llegada a nuestros días es significativamente reducida.

Palacio de GelmírezSin lugar a dudas, el principal motivo que justifica esta escasez hay que encontrarla en la propia utilidad de los edificios ya que, mientras un templo, un puente, una muralla o un castillo son construcciones cuya funcionalidad resulta perdurable al transcurrir de los siglos, los palacios o viviendas destinadas a usos residenciales fueron mucho más susceptibles a sufrir modificaciones y remodelaciones; bien para ser dotadas de nuevas comodidades para sus moradores, o bien para engrandecer el prestigio del linaje del titular a través de la adaptación aparente de sus residencias a los gustos y modas de cada momento. Además, muchas de estas edificaciones, a medida que las ciudades fueron desarrollándose sobre todo a partir de la Baja Edad Media, acabarían quedando obsoletas hasta convertirse en "presas fáciles" de nuevos proyectos de reordenación urbanística que irían siendo planteados.

Precisamente esa escasez de piezas conservadas en su estado original, unido a la heterogeneidad funcional de cada edificio y, sobre todo, a las particularidades históricas de los territorios en que vamos a encontrarlos, hace realmente difícil establecer unos esquemas generales que pudiesen regir este tipo de construcciones, y, por lo tanto, estos parámetros no pueden sino intuirse de manera particular a través de vestigios conservados, fuentes escritas (tratados urbanísticos, descripciones, crónicas reales, etcétera), o incluso a partir de testimonios gráficos que ofrecen obras como el tapiz francés de Bayeux, en el que fue representado un variado muestrario de edificios palatinos de la época.

Así pues, del conjunto de palacios de estilo románico existentes en España, vamos a encontrar palacios reales concebidos para estancias permanentes o temporales de los monarcas, palacios episcopales destinados a la habitación de cabildos catedralicios, y, por último, palacios civiles urbanos en los que se instalarían infantes, cortesanos, o incluso muchos nobles que irían progresivamente abandonando los castillos de sus señoríos feudales para establecerse en las cada vez más pujantes ciudades medievales.

Se dan incluso casos de obras en las que, por su deficiente estado de conservación o por la nula documentación existente al respecto, resulta imposible discernir con seguridad su función primigenia.


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