Arte Románico Español
Introducción
El arte románico, desarrollado entre los siglos XI y XIII, no es simplemente un estilo arquitectónico escultórico o pictórico; es el primer gran lenguaje cultural verdaderamente paneuropeo desde la caída del Imperio Romano de Occidente.

Antes de continuar hay que aclarar que cuando se cita el poder unificador del arte románico en Europa se ha de precisar que nos referimos a la Europa Occidental, puesto que la Europa Oriental (Grecia, los países balcánicos y otros territorios asiáticos y africanos) cristiana estaba dominada por otro arte ejemplar como el bizantino.
Tras siglos de fragmentación política, invasiones y aislamiento tras la caída del Imperio Romano de Occidente, el este continental experimentó un resurgimiento económico, social, político y religioso a comienzos del siglo XI. En este contexto, el románico se erigió como la manifestación visual del triunfo del cristianismo y del poder de la Iglesia. Su importancia radica en su capacidad para unificar parte de un continente diverso bajo una misma estética y un mismo propósito: la exaltación de la fe y la preparación para la vida eterna. Este arte monumental, didáctico y simbólico transformó el paisaje de la Europa Occidental y también dejó una huella indeleble, particularmente profunda en la Península Ibérica.

El Románico como vínculo unificador de la Europa Occidental
El éxito y la rápida expansión del románico se debieron, al menos, a cuatro factores fundamentales:
Este "Renacimiento" del siglo XI trajo consigo un optimismo vital que se materializó con las construcción de muchos miles de iglesias, monasterio y catedrales. No en vano, el monje borgoñón Raúl Glaber lo describió magistralmente al afirmar que el mundo se sacudió sus harapos viejos para revestirse de un "blanco manto de iglesias". En esta línea hay autores que han llegado a afirmar que durante los siglos XI y XIII se movilizaron más toneladas de piedra constructiva que durante los tiempos del Imperio Romano.

Para explicar este hecho, que parece excesivamente exagerado, hay que pensar que el mundo romano fue fundamentalmente urbano y sus grandes templos y edificios civiles se edificaron ellas fundamentalmente. Por el contrario durante la Edad Media románica no hubo pueblo o aldea, por muy pequeña y recóndita que fuera que no tuviera su templo románico.

La arquitectura románica se caracteriza por su deseo de perdurar y su arquitectura de muros gruesos y con aberturas limitadas. El uso de la bóveda de cañón, los muros gruesos, los contrafuertes robustos y el emblemático arco de medio punto crearon espacios interiores oscuros que invitaban al recogimiento y a la oración. Sin embargo, esta idea que es correcta, se ha llevado a extremos inaceptables, cuando se dice que la arquitectura románica en baja, achaparrada y que tira para abajo. Es obvio que se puede establecer comparaciones con respecto al gótico, pero eso es como comparar huevos y castañas.
El gótico -a pesar de lo que se pueda creer- es un estilo muy distinto porque nace de una religiosidad cristiana distinta que se va imponiendo durante el siglo XII. Este modo de pensar cristalizará en un simbolismo arquitectónico muy distinto al del templo románico. En ese nuevo símbolo gótico es esencia -de hecho es la principal razón- de construir enormes edificios desmaterializados y llenos de luz y color de sus vidrieras. El románico anterior buscaba un simbolismo diferente y por ello sus iglesias no son comparables a las góticas.

Pero la piedra no solo sostenía los edificios; también hablaba. En una sociedad mayoritariamente analfabeta, la escultura y la pintura románicas asumieron una función estrictamente pedagógica. Los tímpanos de las portadas y los capiteles de los claustros se transformaron en Biblias de piedra, relatando historias del Antiguo y Nuevo Testamento, el Juicio Final y símbolos que mostraban las virtudes cristianas y la necesidad del combate espiritual contra el mal. El objetivo no era la belleza estética o el realismo, sino la transmisión clara de un mensaje teológico.

No podemos olvidar aquí, antes de continuar con las características del románico español y europeo, de las llamadas artes menores que habitualmente se dejan de lado en favor de la arquitectura, escultura y pintura. Nos referimos a las joyas que conservamos en los campos de la imaginería en madera, eboraria (obras de arte en marfil), orfebrería y esmaltes, códices iluminados, etc. Estas obras de arte mueble pueden superar en belleza y en valor a las grandes muestras de arquitectura, gracias a su delicada belleza y a la minuciosidad con las que fueron ejecutadas. Citaremos aquí a modo de ejemplos el frontal de altar de Aralar, el Cristo de Don Fernando y Doña Sancha, la Majestat Batlló o el Beato de San Andrés de Arroyo.

Esplendor del Románico español
Si en el resto de la Europa Occidental, el románico fue un símbolo de cohesión, en España adquirió además un significado político y territorial de primer orden. Su penetración y desarrollo estuvieron íntimamente ligados a dos fenómenos: la consolidación de los reinos cristianos frente a Al-Ándalus y el Camino de Santiago.

A medida que los reinos cristianos avanzaban hacia el sur, necesitaban cristianizar y asentar los territorios. La construcción de monasterios e iglesias fue la herramienta perfecta para marcar espiritual y físicamente el territorio. Sin embargo, la verdadera arteria por la que fluyó este estilo fue la ruta hacia Santiago de Compostela. Las principales arterias de las rutas Jacobeas (El Camino Francés, El Camino Aragonés y el Camino del Norte o de la Costa) no solo trajeron peregrinos europeos hacia la tumba del apóstol en Galicia, sino que sirvió como vía de entrada incesante para canteros, maestros de obras e influencias estéticas procedentes de Francia e Italia. Igualmente, y en sentido inverso, el románico español llevó a Europa determinados aspectos notables de su románico.

El románico español es profundamente rico y diverso. En Cataluña y norte de Aragón, el llamado "primer románico" de clara influencia lombarda dejó cientos de joyas de una belleza austera, coronadas más tarde por el inigualable esplendor de la pintura mural al fresco, con el Cristo en Majestad de San Clemente de Taüll como su expresión más universal y cautivadora, pues probablemente es el fresco románico más bello del continente.

Avanzando hacia el oeste, el románico pleno nos legó obras maestras que compiten e, incluso, superan a cualquier monumento europeo. La Catedral de Jaca y San Martín de Frómista, además de marcar un modelo a seguir fueron las iglesias tempranas del siglo XI con mayor explosión escultura figurativa de Europa. Más adelante, en el reino castellanoleonés, encontramos conjuntos extraordinarios.

El Panteón de los Reyes de San Isidoro de León, a menudo bautizado como la "Capilla Sixtina del arte románico", demuestra una asombrosa expresividad pictórica que recubre sus bóvedas, integrándose perfectamente con la arquitectura. El culmen de este recorrido se encuentra en la Catedral de Santiago de Compostela, cuyo desarrollo arquitectónico y escultórico representa la madurez absoluta del estilo en la Península Ibérica.

Por último, es fundamental señalar el rigor histórico que exige reconocer las fusiones únicas de la península ibérica. El románico mudéjar, presente en zonas como Castilla y León o Aragón, es un fenómeno exclusivo donde el ladrillo sustituye a la piedra de sillería y las técnicas constructivas islámicas se integran en las estructuras cristianas, creando una estética genuina.

También, como veremos, España aportó un tipo de estructura que sólo existe con cuentagotas en otras zonas europeas: la galería porticada anexionada al templo. Estas finas y elegantes obras de arcos sobre columnas o pilares, no sólo son intrínsecamente bellas, sino que suponen un símbolo de un régimen político y social de libertadas establecidas en ciertas zonas de España sin parangón en el continente.

En España, el románico fue el arte que vertebró culturalmente a los reinos del norte y que conectó definitivamente a la Península con las corrientes artísticas del resto del continente. Hoy, estudiar su equilibrada y armónica arquitectura o la narrativa de sus artes figurativas es asomarse directamente a la mentalidad de una época fascinante, donde el rigor de la piedra y el fervor de la fe se unieron para construir la identidad de la Europa medieval.
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Enlaces Relacionados
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Nacimiento y Evolución del Románico
Tradicionalmente y con el ánimo de crear una clasificación clara, se suelen establecer tres tipos o fases del románico, desde su época más primitiva a la más postrera:
A continuación pasaremos a describir cada uno de estos tres tipos.

Primer Románico o Románico Lombardo
El
"Primer Románico" nace de la fusión de elementos
arquitectónicos y artísticos europeos prerrománicos
como el Carolingio y Otoniano, además de la Arquitectura Bizantina.
Es una arquitectura originaria del norte de Italia (Lombardía)
realizada por talleres de constructores. Se trata de los llamados
Magistri Comacini (Maestros de Como), ya que como es un territorio
del norte de Lombardía.
Esta arquitectura del Primer Románico se extiende a otros lugares de Europa: Suiza, sur de Alemania y sobre todo al sur de Francia y noreste de España (norte de Cataluña y algo en Aragón) a finales del siglo X, pero sobre todo durante todo el XI.
Las características de las iglesias del Primer Románico son:
Segundo Románico o Románico Pleno
A
partir del Primer Románico, se produce un salto cualitativo
acaecido entre 1060 y 1080, generándose un arte nuevo que se
denomina "Segundo Románico" o "Románico
Pleno" (término inventado por el catedrático Bango
Torviso). Su importancia es debida a que:
Las características de las iglesias del Románico Pleno son:
El Románico Pleno se origina y propaga rápidamente por la Europa del siglo XI por influencia de la unificación monástica de Cluny y las peregrinaciones.
Llega
a España por el Camino de Santiago. Algunas iglesias del Románico
Pleno en España son: San Martín de Frómista,
Catedral de Jaca, San Isidoro de León, Catedral de Santiago,
San Zoilo de Carrión de los Condes, San Isidro de Dueñas,
San Pedro de Arlanza, Santo Domingo de Silos, etc.
Tercer Románico o Tardorrománico
es la tercera etapa del arte medieval y es consecuencia de la evolución del "Románico Pleno" o "Segundo Románico" hacia formas menos clásicas y más amaneradas. Abarca desde la mitad del siglo XII a las primeras décadas del XIII.
Las características de las iglesias del Tardorrománico son:
Las iglesias tardorrománicas de la segunda mitad del siglo XII, recargadas en escultura, conviven con otras extremadamente sobrias: las de los monasterios del Císter.
Ello es debido a que San Bernardo de Claraval -principal impulsor de la Orden del Císter- establece que en los monasterios cistercienses no exista escultura figurada por considerar que supone un gasto innecesario y una distracción para los monjes.
Así tenemos un panorama en la segunda mitad del siglo XII con dos tendencias opuestas. Una recargada de decoración y otra completamente sobria.

La universalización del románico en el ámbito rural
En las últimas décadas del siglo XII y comienzo del XIII el románico deja de pertenecer casi en exclusividad a monasterios, colegiatas y catedrales y comienza a extenderse como un sistema arterial por todo la geografía hispana cristiana.
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Es
el momento en que toma carta de naturaleza algunos casticismos locales
en arquitectura y sobre todo en escultura.
Agotamiento del románico
Aunque la novedosa arquitectura gótica nace a finales del siglo XII y comienzos del XIII, no reemplaza al románico de manera inmediata, ya que las iglesias góticas son vanguardistas y muy costosas.
Especialmente en el ámbito rural, los talleres de constructores que conocen las técnicas y formas del románico siguen construyéndolo durante las tres o cuatro primeras décadas del siglo XIII, aunque en las ciudades episcopales, las catedrales se construyan en gótico.
Incluso
más tarde del año 1230 (todo el siglo XIII) hay lugares,
sobre todo en ámbitos rurales, en que se sigue construyendo
una arquitectura románica muy pobre y popular que se va agotando.
A esta última manifestación artística se le ha
llamado de varias formas:
Las características son:
Se siguen manteniendo pinturas tardorrománicas en el interior.
Resumen de la contribución española
en el plano de la Arquitectura Románica, España contribuyó al estilo en varias direcciones:
Creación del Románico Porticado
con
la expresión Románico Porticado nos referimos a la aparición
en nuestro solar, especialmente en las comarcas sureñas de
lo que actualmente es Castilla y León más la provincia
de Guadalajara de unos espacios multifuncionales adosados a los muros
templarios y comunicados con el ámbito exterior mediante arquerías
que se apoyan en columnas o pilares.
La mayor concentración de galerías porticadas o pórticos románicos se encuentra en la provincia de Segovia, seguida de Soria y Guadalajara. Hay un un pequeño ramillete en Navarra y cuenta con alguna Ávila, Burgos, Valladolid, La Rioja y Cataluña.
Creación de un Románico realizado con ladrillos
El
Románico de Ladrillo o Mudéjar Castellanoleonés
es una arquitectura cristiana, basada en los volúmenes arquitectónicos
románicos desarrollada íntegramente con ladrillos o
combinación de éstos con mampostería a la que
se suman algunas aportaciones ornamentales musulmanes.
Esta nueva y peculiar arquitectura castellanoleonesa a veces se llama Arquitectura Mudéjar castellanoleonesa (no confundir con otras ramas distintas del Mudéjar como la toledana, aragonesa y andaluza, bien diferenciadas entre sí y con respecto a la primera).
Escultura de gran calidad
Si
en el plano arquitectónico, no podemos competir -salvo en algunos
casos como en la Catedral de Santiago- con las grandes construcciones
francesas y germánicas, por ejemplo, es en el campo de la Escultura
Románica donde España sobresale con merecimiento. En
Jaca, Frómista y otros puntos del Camino de Santiago en España
y sur de Francia renació la escultura monumental ligada a modelos
clásicos matizados por la espiritualidad medieval. También
en Silos el primer maestro supo aunar la iconografía cristiana
con el resabios estéticos andalusíes.
Casi un siglo más tarde, el misterioso Maestro Mateo finiquitó la escultura románica alumbrado una nueva: la gótica. Nos referimos obviamente al Pórtico de la Gloria de la catedral gallega de Santiago.
Pinturas murales conservadas
En un panorama exiguo como es el de la Pintura Románica conservada en Europa, España destaca por su colección de frescos como los de Bagüés, los pirenaicos catalanes y los castellanos. Pero son dos las obras maestras que nos colocan a la cabeza en este ámbito: Sant Climent de Taüll y el Panteón de los Reyes de San Isidoro de León.
Distribución y Mapa del Románico Español
Pinche en el mapa lateral derecho, para acceder a páginas específicas
con multitud de comarcas por cada provincia elegida.
También puede acceder al mismo contenido en las secciones regionales que a continuación mostramos en la parte inferior y donde los enlaces a dichas comarcas las encontrará en color naranja.
Cataluña
Románico en Barcelona
Aunque
el inicio de este arte en la actual provincia de Barcelona viene marcado
por las modas lombardocatalanas, hay también numerosas obras
del estilo internacional, donde sobresale su elevado número
de encantadores claustros monacales.
Románico en Vallès, Llobregat y Penedès
Románico en Girona
Esta
provincia es clave en el panorama románico de Cataluña
y de España, dada su cercanía y comunicación
con Francia y el Arco Mediterráneo. Por eso tenemos monumentos
claves como Sant Pere de Rodes, el Monasterio de Ripoll o la Catedral
de Seu d'Urgell.
Románico en el Ripollès y la Garrotxa
Románico en Lleida
Aparte
de la magnífica Seu Vella de la capital y de las portadas de
la "Escuela Leridana", asociamos el románico leridano
a los valles pirenaicos con sus iglesitas lombardas de gran pintoresquismo,
como en el caso del Vall de Boí.
Sobirà Románico en el Pallars Jussá
Románico en Andorra y ALT Urgell
Románico en Tarragona
Acusada
es la escasez en Tarragona con relación al resto de provincias
catalanas, dada la tardía repoblación de este territorio
meridional. Por eso lo más destacado son sus monasterios cistercienses,
especialmente Santes Creus y Poblet.
Aragón
Románico en Huesca
En
la Catedral de Jaca tenemos unas de las primerísimas y más
interesantes muestras del románico pleno internacional que
nace en la segunda mitad del siglo XII en el Camino de Santiago. En
los alrededores de Jaca también encontramos emblemas como Santa
Cruz de la Serós y San Juan de la Peña. El resto de
la provincia cuenta con una amplia colección de iglesias.
Románico en Jaca, Jacetania y Alto Gállego
Románico en Sobrarbe y Ribagorza
Románico en Zaragoza
La
mayor parte del románico zaragozano lo encontraremos en la
mita norte de la provincia, pues la zona sur está mucho más
dominada por el mudéjar. No cabe duda que la comarca más
relevante es la de Las Cinco Villas, donde reúne un arte maduro,
monumental y de gran calidad escultórica.
Románico en la Comarca de Calatayud
Monasterios de Piedra, Veruela, Rueda
Románico en Teruel
El
Románico en la provincia de Teruel es escaso, casi podríamos
decir que excepcional. Aunque debió existir en más cantidad,
pronto fue solapado y reconstruido en estilo mudéjar, como
sucedió con la propia seo turolense. Los mejores ejemplos en
Teruel los tenemos en Alcañiz. A ello hay que añadir
unas cuantas iglesias y ermitas bastante modestas y muy del siglo
XIII.
Navarra
Románico en Navarra
Asociado
al las iglesias de planta centralizada como las de Eunate y Torres
del Río, el románico navarro es mucho más que
eso. En la Edad Media dos caminos a Santiago surcaban sus tierras:
el Francés y el aragonés. No en balde, Navarra cuenta
con un patrimonio envidiable en cantidad y calidad.
Románico en la Sierra de Codés
Románico en Pamplona y el norte de Navarra
Románico en la Sierra de Aralar
Románico en Tudela y la Ribera de Navarra
País Vasco
Románico en álava
Aunque
en general de carácter tardío, es sorprendente el elevado
número de restos románicos en esta provincia, cuando
los tratados tradicionales apenas de ocupan de dos de sus monumentos:
el Monasterio de Estíbaliz y la Basílica de San Prudencio
de Armentia, hoy un barrio absorbido por la capital vitoriana. Se
trata de una arquitectura elegante, casi "coqueta" que se
integra maravillosamente con los bellos valles verdes provinciales.
Monasterio de Santa María de Estíbaliz
Románico en los Valles Alaveses
Románico en la Montaña Alavesa
Románico en Vizcaya
Si
Álava nos ofrece un repertorio abundante y rico en románico,
en el resto de las provincias vascas el aficionado apenas encontrará
un puñado de iglesias y ermitas. Concretamente en Vizcaya,
los pocos restos se concentran en el norte, cerca de la cornisa del
Mar Cantábrico.
Románico en Guipúzcoa
Aún
más escaso que en Vizcaya, salvo los restos de Bedoña
y Aretxabaleta apenas quedan huellas y las que quedan son muy tardías.
La Rioja
Románico en La Rioja
La
concentración riojana es irregular. Frecuente en el sector
noroeste y casi desaparecido o muy pobre en el resto. Son destacables
las iglesias de la Sierra de la Demanda, La Obarenia y el Río
Tirón. Mención especial hay que hacer a la cabecera
románica de la catedral de Santo Domingo de la Calzada, importantísima
estación de la ruta jacobea en tierras riojanas.
Cantabria
Románico en Cantabria
Influido
por la arquitectura palentina y burgalesa, el románico cántabro
se acumula en la zona sur, precisamente en los límites geográficos
con las provincias citadas y en el Valle del Besaya, ruta natural
que comunicaba los puertos cantábricos con la Meseta. Con todo,
el mejor monumento de Cantabria se encuentra casi en la costa: la
Colegiata de Santillana del Mar.
Asturias
Románico en Asturias
Frecuentemente
ensombrecido por la arquitectura prerrománica, el románico
en el Principado se encuentra disperso por los valles asturianos,
especialmente en los alrededores de Oviedo y en la Comarca de la Sidra,
en las cercanías de la "Villa Fértil" o Villaviciosa.
Románico en Oviedo y su entorno occidental
Camino de Santiago en Asturias
Galicia
Románico en A Coruña
La
gran capital cultural y artística de A Coruña es Santiago
de Compostela con su majestuosa catedral, fin de la ruta jacobea que
comunicó a toda la Europa medieval. Al margen de este hito,
hay que decir que abundan, como en toda Galicia, las pequeñas
e iglesias parroquiales y tampoco faltan monasterios.
Catedral de Santiago de Compostela
Pórtico de la Gloria y Maestro Mateo
Románico en el Golfo Ártabro - A Coruña
Románico en la ciudad de A Coruña y alrededores
Románico en Pontevedra
Entre
rías, playas y verdes valles podemos realizar interesantes
rutas por Pontevedra, una de las provincias de menor extensión
de España. Pero no se deje engañar. Aquí podrá
encontrar mucho porque Galicia es una de las grandes regiones románicas
españolas.
Arte Románico en Candán y Deza
Románico en Lugo
Encontramos
la mayor concentración de arquitectura románica en el
sur de la provincia de Lugo, en su frontera con Ourense, en la Llamada
Ribeira del Miño.
Románico en la Comarca de Sarria, Lugo
Románico en Ourense
Ourense
es la provincia con mayor concentración de monasterios, iglesias
y ermitas de toda la Comunidad Gallega. Sólo en los alrededores
de la capital podemos encontrara decenas de monumentos de gran valor
artístico. Todo ello, además, levantado meritoriamente
con el durísimo y bello granito gris de la zona.
Románico Ribera Sacra - Ribeira Sacra
Románico en la Ribera del Sil y sur de Orens
Castilla y León
Románico en León
Irregularmente
disperso y no tan abundante como podías esperar, el románico
leonés de la mejor calidad se encuentra ligado al Camino Francés.
No sólo nos referimos a la Colegiata de San Isidoro en León
sino en Sahagún (origen del Mudéjar) y sus alrededores
o en el extremo oriental, en la histórica Comarca del Bierzo.
Ciudad de León: Basílica de San Isidoro
Monasterios románicos del Císter en León
Románico en el Bierzo y el Camino de Santiago de León
Románico en Palencia
Una
de las provincias cuyo románico más se ha mimado, difundido
y publicitado es, sin duda, la de Palencia. En el Camino de Santiago
hay alguna joya excelsa como San Martín de Frómista.
Sin embargo, las comarcas más nutridas son las del norte, en
los alrededores de Aguilar de Campoo, Cervera de Pisuerga y la Montaña
Palentina.
Románico del Bajo Carrión y Ucieza
Románico en la Montaña Palentina
Románico en Burgos
Una
de las provincias románicas por antonomasia, en Burgos apenas
hay comarcas sin románico. En algunas zonas, por contra, las
iglesias parroquiales y ermitas del siglo XII y comienzos del XIII
se agolpan ante la vista del viajero que quiera perderse por carreteras
comarcales. De gran calidad son las iglesias de la zona del Arlanza,
la Sierra de la Demanda, La Bureba y las Merindades.
Románico en el Valle de Sedano
Valles de Manzanedo y Valdebezana
Románico en los Altos y Valle de Valdivielso, Burgos
Románico en las Merindades. Burgos
Románico en Condado de Treviño
Monasterio de Santo Domingo de Silos
Monasterios de Arlanza y San Quirce
Románico en Zamora
A
la capital zamorana se la conoce como la ciudad del románico
por sus más de veinte iglesias del estilo, conformando un panorama
rico y variado que ningún aficionado puede perderse. En el
resto de la provincia, se alterna el románico de piedra con
el de ladrillo o mudéjar.
Catedral de Zamora y la Magdalena
Monumentos románicos en la ciudad de Zamora
Románico en el Valle de Tera y la Sanabria - Zamora
Románico por la Tierra del Vino y Sayago - Zamora
Románico en Valladolid
Menos
cuantioso que el de otras provincias, el románico vallisoletano
es el gran desconocido de la Comunidad de Castilla y León.
No obstante, se podrá comprobar en los siguientes enlaces que
hay monumentos muy reseñables y atractivos, incluyendo un buen
puñado de monasterios.
Románico en la ciudad de Valladolid y la Ribera occidental del Duero
Románico en Peñafiel y el Esgueva
Románico en los Montes Torozos
Mudéjar en Tierra de Pinares, Valladolid
Románico en Soria
Recorrer
las bellas tierras sorianas, tan despobladas y románticas,
supone toparse con innumerables templos y ermitas, la mayoría
de un románico sencillo y sobrio como el alma castellana. Aquí
nacieron las galerías porticadas que se desbordaron por provincias
limítrofes. No olvide hacer una parada tranquila en la capital.
Románico en San Esteban de Gormaz
Románico en la ciudad de Soria
Románico en Salamanca
La
capital salmantina, además de ser una magnífica ciudad
renacentista también lo es románica, con su excepcional
catedral vieja a la cabeza. También es admirable la catedral
de Ciudad Rodrigo. En el resto predominan las iglesias de ladrillo.
El Románico en la ciudad de Salamanca
El Románico en Ledesma y Armuña Baja
Románico en Segovia
Menos
publicitado que otros lugares de Castilla y León, sin embargo
el románico segoviano fue prolífico gracias a las prontas
repoblaciones de Segovia, Sepúlveda y otras villas durante
el reinado de Alfonso VI. La capital cuenta con una veintena de iglesias
y sus campos, especialmente al este, están rebosantes de iglesias
y ermitas, muchas con galerías porticadas.
Románico en la ciudad de Segovia
Románico en la ciudad de Segovia II
Románico en Tierras Occidentales de Segovia
Romanico en Fuentidueña y Sacramenia
Románico en Ávila
El
Románico puro, sin mudejarismos, es escaso en la provincia
de Ávila, excepción hecha, por supuesto, de la capital
que es una de las grandes ciudades románicas castellanoleonesas.
Aquí encontraremos majestuosos edificios como San Vicente,
San Pedro, San Andrés, etc. en el norte, en Tierras de Arévalo
y Madrigal de las Altas Torres (La Moraña) encontraremos abundante
románico de ladrillo.
Románico en la ciudad de Ávila: San Vicente, San Pedro
Arte románico en la ciudad de Ávila II
Castilla la Mancha
Románico en Guadalajara
Bastante
abundante y disperso por casi toda la provincia, las mejores muestras
se encuentran en Atienza, Sigüenza y sus alrededores, en el norte
de la provincia, incluyendo una apreciable colección de galerías
porticadas.
Románico en Cuenca
Arquitectura
muy tardía y popular, extensión hacia el sur de la que
vimos en Guadalajara pero sin presencia actual de galerías
porticadas. No obstante quedan importantes edificios como las iglesias
parroquiales de Valdeolivas y Arcas.
Románico en la Serranía de Cuenca y Alcarria
Románico en Toledo
En
la provincia de Toledo, especialmente en la capital, se desarrolló
una arquitectura entre los siglos XII y XIV que combina formas románicas
con materiales y decoraciones musulmanes. Es el Mudéjar Toledano.
Algunas de estas iglesias conservan pinturas románicas.
Románico en Ciudad Real
De
testimonial se puede calificar el románico existente en Ciudad
Real. Citamos Calatrava la Vieja, Arenas de San Juan y Alcázar
de San Juan.
Madrid
Románico en Madrid
Aunque
hay insignes edificios románicos como el Convento de la Cabrera,
el Monasterio de Valdeiglesias o la parroquia de Talamanca, lo que
más abunda en Madrid es el románico de ladrillo.
Románico en la Sierra de Madrid
Arte Románico foráneo y de Museos de Madrid
Arte Románico Mudéjar en Madrid
Extremadura
Románico en Cáceres
La
fundación de Plasencia a finales del siglo XII y el favor de
la monarquía por esta población favoreció la
construcción de varias iglesias románicas, incluyendo
la catedral vieja. En el resto de la provincia es mucho más
escaso.
Románico en Badajoz
Mérida
o Medellín son dos importantes ciudades donde, a pesar de su
meridional latitud, encontramos iglesias del estilo, construidas avanzado
el siglo XIII.
Andalucía
Románico en Jaén
A
pesar de la latitud tan meridional de la provincia de Jaén,
podemos rastrear algunos edificios románicos, especialmente
en la ciudad de Baeza, una de las primeras ciudades musulmanas conquistadas
y repobladas años después de la batalla de Las Navas
de Tolosa.
Románico en Córdoba
A pesar de estar construidas a finales del siglo XIII, no cabe duda que las mal llamadas iglesias fernandinas -son posteriores al reinado de Fernando III- conserva numerosos aspectos arcaizantes de tradición románica.
Románico en Córdoba: iglesias fernandinas
Artículo escrito por David de la Garma Ramírez | Última actualización: junio de 2026.